RESPUESTA ABIERTA DE UN DOCENTE
A
Emilio J. Armas *
"Excusatio non petita, accusatio manifesta" ("la disculpa no solicitada es una acusación
manifiesta" ).
Significa que todo
aquel que se disculpa de una falta sin que nadie le haya pedido tales disculpas
se está señalando como autor de la falta. Lo que en Román Paladino viene a
significar que “Quien se pica es porque
ajos come”.
Y una indigestión de ajos es lo que ha debido sufrir Ud., Sra. Consejera,
para eructar con tanta vehemencia como lo ha hecho en días pasados. En mis más
de diecisiete años de experiencia docente he tenido que soportar toda clase de
insolencias por parte del alumnado, y en ocasiones, también de algún padre o
alguna madre (algo poco habitual, debo decir en descargo de las familias).
Incluso recuerdo una ocasión en que un insigne, al tiempo que poco educado,
correligionario de su propio partido se atrevió a llamar burros a todos los
docentes interinos y sustitos. Suerte que el referido improperio fue siempre de
boquilla y nunca por escrito, porque probablemente tan pintoresco personaje habría
escrito “vurro” en vez de “burro”.
Sin embargo, no salgo de mi asombro al observar que, en esta ocasión, la
que me insulta es la propia consejera de educación.
Y me insulta, que ingenuidad, sin intermediarios. Y no lo hace una, ni dos,
sino al menos, tres veces. Sí Dª Milagros, Ud. me ha insultado, a mí y muchos
profesionales docentes, tres veces en un
misma misiva.
Primero me insulta Ud. cuando, pretendiendo halagarme, dice que quiere
devolverme mi dignidad profesional. Pero ¿es que se ha creído Ud. que yo alguna
vez he perdido mi dignidad profesional? ¿Se ha “dignado” Ud. alguna vez a interesarse por mi trabajo y por las
condiciones en que debo realizarlo? Me parece que quien no saldría muy “dignamente parada” de la respuesta a esta
pregunta sería precisamente Ud.
El segundo insulto que
Ud. me dedica en su epístola, va dirigido a mi inteligencia. Pretende hacerme
creer que ocho es igual a ochenta, presentándome una oferta que nada tiene que ver con lo que yo le demando. Y digo yo,
que en este caso concreto, oferta es sinónimo de rebaja, a juzgar por lo
rematadamente baja que resulta la misma. Especialmente teniendo en cuenta que,
un año más -y ya van quince- el salario
de los funcionarios se quedará muy por debajo del I.P.C.
Y el tercer insulto es
en realidad una tremenda falacia. Sin duda se ha dejado llevar Ud. por la ira y
ha debido referirse a su propio salario, en lugar del mío, cuando afirma que es
muy superior al de los docentes del resto de comunidades autónomas. Claro, que
si hubiera Ud. atendido más a su profesor de lengua y hubiera practicado la
lectura comprensiva, entendería que no es con los funcionarios de otras
comunidades con quien quiero que me homologuen, sino con los de nuestra propia
comunidad. ¿Acaso cobra Ud. menos que los demás consejeros de su gobierno?
Entonces, si todos los consejeros cobran lo mismo ¿Por qué ve con tan malos ojos que los
docentes canarios cobremos lo mismo que otros funcionarios de la misma
categoría que trabajan en otras consejerías? Por cierto, olvidó mencionar en su
carta que el ejecutivo canario es de los mejor retribuidos del estado español,
y esto sí es una verdad empírica.
Además, debo decirle
que me ha parecido de muy mal gusto y de una bajeza impropia del cargo que
usted ostenta -o tal vez debería decir detenta- el lanzamiento de acusaciones
inciertas para volver a la sociedad canaria en contra del profesorado. Es
posible que, como Ud. dice, haya profesores carentes de vocación y que no
cumplan con sus funciones. La solución a este mal es sencilla, póngase a hacer
bien su trabajo y separe la paja del trigo. Pero es una gravísima irresponsabilidad
generalizar y meternos a todos en el mismo saco, tratando de culpar de los
males del sistema educativo precisamente a quienes cada día evitamos que el
desastre sea mayor.
Sin embargo ha
preferido Ud. confrontar a los padres con el profesorado, causando un daño
inmenso a la educación en su línea misma de flotación, la cooperación y la confianza
entre el profesorado, alumnado y padres y madres, pero seguramente Ud. de esto
no tienen la menor idea, a juzgar por su modos carentes de toda educación.
Sinceramente, no sé
que pretendía Ud. con esta carta, pero desde luego, si quería disculparse por
algo, creo que se ha inculpado todavía más. A propósito, yo si que le debo una
disculpa por mi carta, perdone Ud. que no se la envíe en la contraportada de
todos los periódicos de tirada regional pero, como Ud. ya sabe, eso costaría
tanto como homologarme durante los próximos cuatro años. Por otra parte, no me
parece honorable hacer una colecta entre mis alumnos para poder pagar su
publicación, aunque sé que más o menos eso fue lo que hizo Ud. para publicar la
suya.
Atte.:
*
Delgado de