TRAMPA
SADUCEA PARA REENCARNACIONES NACIONALERAS
Fidel
Campo Sánchez
El
nacionalismo es la
doctrina o filosofía política que atribuye entidad propia y diferenciada a un
territorio y a sus ciudadanos y que propugna como valores el bienestar, la
preservación de los rasgos identitarios, la independencia y la gloria y lealtad
a la considerada como nación propia.
No es difícil encontrarse con personas interesadas por
la vieja teoría de la reencarnación e, incluso, con cristianos que no entienden
por qué el cristianismo habla de resurrección y no de reencarnación. La fe en
la resurrección de los muertos supone algo original frente a la reencarnación
de las almas que afirman diferentes religiones o sectas.
Los seguidores del judío Sadoc,
fundador de la secta de los saduceos, con seguidores reclutados entre las
clases altas, negaban la inmortalidad del alma y por ello se opusieron en su
día a la doctrina cristiana de la resurrección de la carne.
He aquí el origen
de lo que se conoce como trampa
saducea o sea la manipulación capciosa que vienen últimamente proponiendo
determinados dirigentes de partidos políticos de ese sui géneris nacionalismo mercantilista en esta
ínsulas. Estos planteamientos, a nosotros los soberanistas canarios -utilizamos
el término soberanista por la prostitución a la que están llevando del vocablo
nacionalista- nos ofrecen dudas muy razonables, habida cuenta como ahora vemos
que el ínclito Ignacio González Santiago,
júnior, presidente del CCN., que nos da la impresión que lo que realmente
pretende es subirse nuevamente al carro de CC-ATI, al que, previamente, ya se
ha subido el PNC, dentro de las subliminales auto caprichitos de su principal
dirigente, quien se permite caminar por derroteros de auténtica prostitución de
unas siglas, como son las del PNC, las más antiguas de los partidos políticos
canarios, que han representado máximas cotas de pureza de soberanidad
e independencia del noble pueblo canario.
Los atajos que estos actores pretenden escoger, estos
personajes que siempre se han decantado por su españolismo y lacerantes
tendencias al anti soberanismo, traen a nuestra mente tiempos pretéritos,
debido a que estos nacionalista españoles,
son precisamente los descendientes de aquellos canarios de
Tiene bemoles que los nunca han sido partidarios de
pactar, de no más venta del territorio, de una ley electoral canaria de
mínimos, ahora nos tengan que resultar tan patéticos, el verlos lanzando
soflamas en defensa de un nacionalismo que, por supuesto, será a la medida de
sus intereses personales y de grupo; un nacionalismo a la medida de la horma de
sus zapato y caprichitos de niños ricachones.
Ante las nefastas y escandalosas impresiones que nos
producen esas ansias de unificación,
de reencarnación oligarca para
hacerse más fuertes, utilizando para ello ese falaz nacionalismo en el que ni
ellos mismos creen, utilizando sectariamente, para mayor desvergüenza al prócer
lagunero, Secundino Delgado Rodríguez (hijo de lagunero y de adejera).
Por otro lado tenemos que lamentarnos de la casi
imposibilidad de crecimiento del soberanismo auténtico, debido a las
dificultades de unidad, auto proclamaciones de liderazgos y los excesos de
personalismos que impiden conectarnos convenientemente, así como con el pueblo
soberano que es, a la postre, quien puede elegir la autodeterminación, el
destino de esta nacionalidad. Venimos abogando por el sincretismo en el
soberanismo canario, para poder hacer frente, con ideologías claras y de
unidad, a esos nostálgicos del franquismo que vienen desgobernando estas
ínsulas desde hace más de veinticinco años.
Creemos que será el sincretismo lo que podrá
conducirnos, sobre bases de unidad, como elemento imprescindible para contactar
convenientemente con el pueblo que será, en definitiva, quien elegirá el
destino de esta nacionalidad Atlántica, a la cual estamos integrados pese a
nuestra nascencia foránea. Dotémonos, dotarse de buenos líderes que puedan reflotar
la nave del soberanismo canario que está haciendo agua por todas partes debido
a tanto grupúsculo como se mueve en su entorno. Debe imperar mejor sentido
pragmático, sin estridencias radicales ni estúpidas xenofobias de connotaciones
racistas, impropias de una sociedad donde el mestizaje es evidente.
Significando que desde Noé no existen razas puras por lo que, los que crean lo
contrario, los remitimos a los genocidios racistas de los nazis, evitando que
relacionen nuestros nacionalismo con la exclusión y el racismo.
El poder político al que aspiramos los soberanistas se
llega por un solo camino: el de la unidad soberanista con
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