TRAMPA SADUCEA PARA REENCARNACIONES NACIONALERAS

 

Fidel Campo Sánchez

 

El nacionalismo es la doctrina o filosofía política que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos y que propugna como valores el bienestar, la preservación de los rasgos identitarios, la independencia y la gloria y lealtad a la considerada como nación propia.

 

No es difícil encontrarse con personas interesadas por la vieja teoría de la reencarnación e, incluso, con cristianos que no entienden por qué el cristianismo habla de resurrección y no de reencarnación. La fe en la resurrección de los muertos supone algo original frente a la reencarnación de las almas que afirman diferentes religiones o sectas.

 

Los seguidores del judío Sadoc, fundador de la secta de los saduceos, con seguidores reclutados entre las clases altas, negaban la inmortalidad del alma y por ello se opusieron en su día a la doctrina cristiana de la resurrección de la carne.

 

He aquí el origen  de lo que se conoce como trampa saducea o sea la manipulación capciosa que vienen últimamente proponiendo determinados dirigentes de partidos políticos de ese sui géneris nacionalismo mercantilista en esta ínsulas. Estos planteamientos, a nosotros los soberanistas canarios -utilizamos el término soberanista por la prostitución a la que están llevando del vocablo nacionalista- nos ofrecen dudas muy razonables, habida cuenta como ahora vemos que el ínclito Ignacio González Santiago, júnior, presidente del CCN., que nos da la impresión que lo que realmente pretende es subirse nuevamente al carro de CC-ATI, al que, previamente, ya se ha subido el PNC, dentro de las subliminales auto caprichitos de su principal dirigente, quien se permite caminar por derroteros de auténtica prostitución de unas siglas, como son las del PNC, las más antiguas de los partidos políticos canarios, que han representado máximas cotas de pureza de soberanidad e independencia del noble pueblo canario.

 

Los atajos que estos actores pretenden escoger, estos personajes que siempre se han decantado por su españolismo y lacerantes tendencias al anti soberanismo, traen a nuestra mente tiempos pretéritos, debido a que estos nacionalista españoles, son precisamente los descendientes de aquellos canarios de la Unificación de la Falange y los Requetés de 1937, por la unidad de España en los Universal, como exponentes que formaron parte del espíritu del alzamiento militar contra el Gobierno legal de la República, los que, al parecer, desean reencarnarse, para continuar per ser viviendo de la política. Los que están logrando que nuestros hijos, no tardando mucho, sean extranjeros en su tierra, con lo que habrán logrado la cuadratura del circulo, de sus intereses.

 

Tiene bemoles que los nunca han sido partidarios de pactar, de no más venta del territorio, de una ley electoral canaria de mínimos, ahora nos tengan que resultar tan patéticos, el verlos lanzando soflamas en defensa de un nacionalismo que, por supuesto, será a la medida de sus intereses personales y de grupo; un nacionalismo a la medida de la horma de sus zapato y caprichitos de niños ricachones.

 

Ante las nefastas y escandalosas impresiones que nos producen esas ansias de unificación, de reencarnación oligarca para hacerse más fuertes, utilizando para ello ese falaz nacionalismo en el que ni ellos mismos creen, utilizando sectariamente, para mayor desvergüenza al prócer lagunero, Secundino Delgado Rodríguez (hijo de lagunero y de adejera).

 

Por otro lado tenemos que lamentarnos de la casi imposibilidad de crecimiento del soberanismo auténtico, debido a las dificultades de unidad, auto proclamaciones de liderazgos y los excesos de personalismos que impiden conectarnos convenientemente, así como con el pueblo soberano que es, a la postre, quien puede elegir la autodeterminación, el destino de esta nacionalidad. Venimos abogando por el sincretismo en el soberanismo canario, para poder hacer frente, con ideologías claras y de unidad, a esos nostálgicos del franquismo que vienen desgobernando estas ínsulas desde hace más de veinticinco años.

 

Creemos que será el sincretismo lo que podrá conducirnos, sobre bases de unidad, como elemento imprescindible para contactar convenientemente con el pueblo que será, en definitiva, quien elegirá el destino de esta nacionalidad Atlántica, a la cual estamos integrados pese a nuestra nascencia foránea. Dotémonos,  dotarse de buenos líderes que puedan reflotar la nave del soberanismo canario que está haciendo agua por todas partes debido a tanto grupúsculo como se mueve en su entorno. Debe imperar mejor sentido pragmático, sin estridencias radicales ni estúpidas xenofobias de connotaciones racistas, impropias de una sociedad donde el mestizaje es evidente. Significando que desde Noé no existen razas puras por lo que, los que crean lo contrario, los remitimos a los genocidios racistas de los nazis, evitando que relacionen nuestros nacionalismo con la exclusión y el racismo.

 

El poder político al que aspiramos los soberanistas se llega por un solo camino: el de la unidad soberanista con la Declaración Internacional de los Derechos del Hombre sobre nuestros hombros, de un nacionalismo de doctrina o filosofía política de entidad propia y diferenciada que propugne valores y bienestar.

 

* LA LAGUNA.