El
Sáhara tercia en las prospecciones petrolíferas
Otro
vecino que quiere petróleo -
La República Saharaui
tiene concertados 18 bloques de explotación, doce de ellos en aguas al sur de
Canarias
Víctor
Garrido – Santa Cruz
La delimitación de la franja divisoria que establece los espacios marítimos
entre España y Marruecos en las aguas que separan Canarias y la costa africana
-imprescindible para dar luz verde a las prospecciones petrolíferas de Repsol
en las inmediaciones de Lanzarote y Fuerteventura-, presenta múltiples aristas.
En las conversaciones que periódicamente mantiene la comisión bilateral
establecida por ambos países se tienen en cuenta, no sólo las diferentes
interpretaciones que cada uno hace de
la Convención
de los Derechos del Mar, sino también los intereses económicos comunes y una
cuestión clave, la antigua colonia española del Sáhara Occidental, ahora bajo
ocupación marroquí. Por todo esto, la delimitación de la franja atlántica aún
no se ha acordado y las ambiciones petrolíferas de ambos países continúan
estancadas.
Pero
España y Marruecos no son los únicos interesados en explotar las bolsas de
hidrocarburos de la costa africana, el Gobierno de
la República
Árabe Saharaui Democrática (RASD), de forma unilateral, abrió en 2005 un
proceso de concesión de licencias para la exploración de hidrocarburos en el Sáhara
Occidental, un territorio que se disputa con Marruecos desde hace más de 30 años.
El área ofertada por los saharaui está dividida en dieciocho bloques, seis en
tierra firme y otros doce en aguas del Atlántico, al sur de las Islas Canarias.
Victoria diplomática
La
inciativa de
la RASD
, diseñada según los principios legales y usos habituales en la industria del
petroleo, se ajusta escrupulosamente a la normativa dictada por las Naciones
Unidas para operaciones en territorios sin gobierno propio, calificativo que
refleja la no celebración de un referéndum de autodeterminación con
posterioridad al proceso de descolonización. De tal modo que si Marruecos
denuncia, se produce un conflicto comercial entre el órgano de gobierno del
territorio descolonizado y la potencia ocupante, en el que Marruecos tiene las
de perder.
Por su parte, España no se ha pronunciado sobre la mediana que los saharauis
han fijado de forma unilateral con Canarias, delimitada en el bloque denominado
Tah, que forma el vértice de un triángulo al Este de Fuerteventura. De
cualquier forma, la delimitación efectuada por
la RASD
respeta tanto
la Zona Marítima
Especialmente Sensible del Archipiélago como las coordenadas de los bloques de
exploración concedidos a Repsol en 2001 por el Gobierno español de José María
Aznar.
Adjudicaciones
Los
primeros resultados de la ronda de concesiones de
la RASDse
tradujeron en 2006 en forma de nueve permisos -tres en tierra y seis off
shore-, adjudicados a empresas, la mayoría con sede en el Reino Unido, a
las que otorgan interesantes condiciones contractuales, aunque no podrán
iniciar los trabajos de exploración mientras la fuerza ocupante marroquí siga
ejerciendo el control de la zona. La segunda ronda de concesiones petrolíferas
está prevista para el próximo mes octubre y sus resultados se sabrán el 1 de
diciembre, son un total de tres bloques en tierra y seis en mar (tres de ellos a
escasos kilómetros de las costas canarias) que ocupan una superficie total de
193 kilómetros
cuadrados, a una profundidad máxima de
3.600 metros
.
Por
su parte, Marruecos había iniciado en 2001 contactos de similar índole con
varias petroleras -Total-Fina, Baraka y KerrMcGee- para que exploraran en la
zona. Al final, la concesión de licencias de
la RASD
, en las mismas áreas que Marruecos, produjo que dichas empresas tuvieran que
retirarse, primero porque no se encontró petroleo y segundo porque Marruecos
tenía perdido el caso en las instancias internacionales.
Según
los expertos, la iniciativa de
la RASD
se entiende como una maniobra de marcada intencionalidad política. Por un lado
busca reafirmar el derecho del pueblo saharaui a ejercer su soberanía sobre la
zona de exclusividad económica que desde la línea de costa se adentra
200 millas
en el mar; y por otro, atraer a grandes petroleras que presionen al Gobierno de
Rabat para desbloquear la convocatoria de un referéndum de independencia que
determine el futuro del Sahara Occidental.
Fuente:
DiariodeAvisos