LAS
SANDALIAS DEL PESCADOR,
O
EL ESTRELLADO FIRMAMENTO POR TECHO
Mafersa
*
El cielo de
Las Palmas es 'el techo' de 734 personas que viven en la calle.
El pasado domingo, 25 de noviembre, se celebró ¿se
puede celebrar? el Día de los Sin Techo.
Bajo el lema “Por una salud digna para todos”, Cáritas
presentó este jueves las cifras que desde la organización solidaria han
recogido a lo largo todo el año, que para Araceli Martín, responsable del
programa Personas Sin Hogar, “no son buenos resultados”.
“Mi lecho era el cielo, el suelo, mi cama; la
esperanza, mi abrigo”, así se confesó José Antonio Soria, educador de
Martín señaló que el perfil del ciudadano sin techo es
varón, con menos de 45 años, nacido en Las Palmas de Gran Canaria, sin ingresos
económicos, en paro, sin estudios y con una enfermedad grave o crónica, a la
que se le une una sensación fuerte de soledad.
“Hasta un 20% del total de personas sin techo son
mujeres”. “Una situación insostenible”, como apuntó la directora general de
Cáritas, Francisca Bonny, que añadió como la esperanza de vida de las personas
sin techo es de 20 años menos, con respecto a la media del resto de la
población española.
Hasta aquí la noticia de
Es
sorprendente que en una sociedad mal llamada del “bienestar”, puesto que es
bienestar para algunos muchos pero “malestar” para bastantes más de los que
debieran, y “pésimo” para unos miles, de entre los que habría que entresacar a
esas 734 personas que duermen bajo el techo de las estrellas que iluminan la
bóveda celeste sobre nuestra ciudad.
Cáritas
demanda con “urgencia” a las Administraciones Públicas responsables que se
creen tantas plazas alojativas como personas estén sin cobijo y que los
Servicios Sanitarios sepan acoger, acompañar y tratar adecuadamente el proceso
de recuperación de estas personas.
Es indiscutible que
una Corporación de mayoría socialista, como es la que tenemos en
Una
sociedad solidaria como la canaria, que tantas veces ha demostrado su
solidaridad con los pueblos sudamericanos cada vez que ocurre una desgracia, o
con cualquier país del mundo donde ocurra un cataclismo natural, como fue el Tsunami
que barrió las costas de varios países del lejano oriente, o el tan próximo
geográficamente y sin embargo tan alejado pueblo de la aún non nata República
Saharaui Democrática, donde los canarios nos volcamos en ayudas, no solo a
nivel particular sino de las propias instituciones, no puede permanecer
impasible ante este drama de ver a 734 conciudadanos nuestros dormir bajo cajas
de cartón, envueltos en una manta encontrada en un contenedor de basura o bajo
las hojas de un periódico local.
Si tan
generosos somos con los de fuera, ¿Cómo no vamos a ser generosos con nuestros
vecinos?
El pasado domingo fue
día de los sin techo. Tenemos que apoyar a Cáritas Diocesana de Canarias en su
justa reivindicación de que se construya uno o los edificios que hagan falta
para que esos ciudadanos no duerman en la calle, y, mientras tanto, que el
Ayuntamiento alquile viviendas para alojar a cuatro o cinco de ellos que cada
una, hasta su total retirada de las calles.
¿Cómo
pretendemos que sean los barrios históricos de Vegueta y Triana, Patrimonio de
Después de una dura
lucha del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, con su alcalde al frente
y el concejal de Turismo, sin olvidarse de la consejera de Turismo del Gobierno
de Canarias, la capital grancanaria consiguió su estatuto de “ciudad
turística”, tras la aberrante decisión anterior de dejarla fuera.
Las
Palmas de Gran Canaria, que cuenta con todos los ingredientes para considerarla
“ciudad turística” ha adquirido una gran responsabilidad, que atañe no
solamente a las autoridades municipales, sino también al empresariado y a la
ciudadanía. Además, no hay que olvidar que aquí se inició el desarrollo
turístico de Gran Canaria. Luego la masa de turistas se desplazó al sur de la
isla, se perdieron muchos establecimientos alojativos, que derivaron en
viviendas y apartamentos-vivienda, pero no por eso perdió el encanto de esta ciudad,
que no puede ignorarse, aunque también tiene defectos que habrá que
corregir.
Pero…
¿Cómo pretendemos ser una “ciudad turística” teniendo en nuestras calles 734
personas, hombres y mujeres durmiendo en las calles?
Si gobernar es
establecer el orden de prioridades de las acciones que debe tomar un gobierno
para paliar o eliminar las necesidades de los ciudadanos que habitan en la
parte del territorio de su competencia, no cabe duda que una de las
primerísimas necesidades a cubrir es darles un techo a estas personas.
¿Cómo
puede la ciudadanía recrearse viendo como se queman varios millones de pesetas
en fuegos artificiales de cualquier fiesta municipal, insular o autonómica,
mientras existan personas que duermen en la calle porque las circunstancias de
la vida le han llevado a ello?
¿Cómo
han podido gastarse 60 millones de pesetas en un mástil y unas banderas cuando
muchísimos más útiles hubiesen sido esos millones participando en la
construcción de un edificio para estos sin techo?
¿Habrá algún partido
político que renuncie a hacer su campaña electoral para las próximas elecciones
nacionales e invierta esa cuantiosa suma de dinero en la construcción de un
edificio para estos indigentes? Al menos sacarían 734 votos, y muchos miles más
de las personas que valoraríamos sobremanera el gesto, pues los carteles y
pancartas son flor de un día, (bueno, de quince días), pero el edificio y sus
usuarios, además de la ciudadanía canaria, recordaría toda su vida el gesto del
partido donante.
Sería una nueva
versión de “Las Sandalias del Pescador”.
* Manuel
Fernández Esteban