Segunda Gran Depresión
Juan
Jesús Bermúdez
Colin Campbell, el geólogo presidente de honor de
Una vez que el Mundo ha pasado el cenit de
descubrimientos de nuevos yacimientos en los años 60 del pasado siglo, y que
también consume más petróleo del que descubre (desde los años 80), ya sólo
falta llegar -si no lo estamos haciendo ya- al cenit total de producción, para
entrar en esa segunda parte de la crucial era del crudo, que tiene como
principal rasgo el declive permanente y creciente de la extracción de crudo, al
tratarse de un recurso finito que tiene, como todo, un principio y un fin.
Campbell,
de forma clarividente, nos recuerda cómo el crecimiento fastuoso de nuestra
civilización del hidrocarburo ha sido posible en la medida en que la
"confianza" en el crecimiento permitía funcionar al crédito, cuyo
tipo de interés era la forma de devolver en el futuro, con más crecimiento, lo
que se había pedido prestado. El colofón de ese ejercicio de fe en la
multiplicación del PIB y demás variables económicas convencionales es el gran
sistema financiero, un correveidile de anotaciones a cuenta y operaciones
fulgurantes que estiman que el futuro devolverá -en forma de liquidez o bienes
o servicios múltiples- lo que se ha conseguido en el presente, para lo que es imprescindible
aún más crecimiento.
Según se ha contrastado, existe una relación simétrica
entre consumo energético y posibilidades de crecimiento económico (ver, al
respecto, el trabajo
de Pedro Prieto en http://www.crisisenergetica.org)
y, por tanto, al mostrar evidentes signos de fatiga el modelo de crecimiento de
la extracción del principal recurso finito energético (según Simmons, el 85% del petróleo que consumimos proviene de
pozos descubiertos ya hace casi 30 años), la fatiga económica y, sobre todo, el
descreimiento y falta de fe en el futuro crecimiento, se apoderan del parqué y,
aún más grave, de las exiguas despensas de los pobres del Mundo, y de las
nóminas mileuristas de los menos pobres.
La adaptación será más dura cuanto más resistencias
tengamos a la comprensión del fenómeno del declive natural de un recurso
finito, y cuanto más nos queramos aferrar a muchas de las prebendas que la
abundancia energética nos trajo, y que la escasez energética, en forma
económica de ajuste a los límites físicos, se irá llevando.