Símbolos

 

Gonaiga

 

Se dice que un símbolo es la representación perceptible de una realidad, con rasgos asociados por un acuerdo socialmente aceptado. Sin embargo, esto no siempre sucede así, no al menos en Canarias, y cito:

 

La Bandera de Canarias es oficial de esta comunidad desde 1982 por la Ley Orgánica 10/1982 del 10 de agosto sobre "Estatuto de Autonomía de Canarias"

 

En el artículo sexto de dicho estatuto dispone:

 

"La bandera de Canarias está formada por tres franjas iguales en sentido vertical, cuyos colores son, a partir del asta: blanco, azul y amarillo".

 

Además en el centro de dicha bandera se encuentra el escudo oficial, también según el mismo artículo sexto:

 

"Canarias tiene escudo propio, cuya descripción es la siguiente: en campo de azul trae siete islas de plata bien ordenadas, dos, dos, dos y una, esta última en punta. Como timbre una corona real de oro, surmontada de una cinta de plata con el lema «Océano» de sable y como soportes dos canes en su color encollarados".

 

Quizás sea conveniente que el legislador realice su labor, digamos, sin pasiones, con elocuencia e imparcialidad, pero de ahí a realizarlo sin la debida sensibilidad y sobre todo a espaldas del propio pueblo es una torpeza y un notable despropósito que queda patente con la actitud que ante esta bandera mostramos la inmensa mayoría de los Canarios y Canarias, porque es evidente e innegable que nos importa un carajo esta “bandera oficial de canarias” que, no solo no nos importa al pueblo, es que además y como una curiosidad, a quienes le corresponde hacer cumplir la ley -como también lo impone el aberrante nacionalismo español con su nefasta ley de banderas- la enarbolan poco o nada.  La “bandera oficial de canarias” brilla por su ausencia en los actos culturales, políticos, deportivos o populares del archipiélago, pero cuando se hace, si se hace, se hace mal, quedando de manifiesto que a quien le toca hacer cumplir la ley tampoco le importa un carajo, cosa que refrenda con asombrosa y desparpajada desidia, comprobable con tan solo observar alguna bandera para percatarse que las franjas, generalmente suelen estar dispuestas a lo horizontal y no a lo vertical -como lo indica el artículo sexto del estatuto-, y claro de esta manera (Aunque saben que esta mal) pasan agachados ya que se aseguran de que al menos la franja azul siempre vaya en el centro, porque lo que es el amarillo y el blanco podrá verse en una posición superior o inferior, según el gusto de cada quien; verifíquenlo en la mayoría de los ayuntamientos, cuarteles de la GC u otros estamentos policiales y en las diferentes instituciones públicas de canarias.

 

Por otro lado, y retomando al pueblo, la razón por la que nos mostramos indiferentes ante esta enseña, no solo es porque nos la impusieron, ya que desgraciadamente parece que hemos asumido como característica enquistada de nuestra personalidad colectiva la  sumisión que, por causas históricas de más de cinco siglos de dominación extranjera se nos sigue manifestando hasta el presente, si no que además, la rechazamos porque somos concientes de que esa banderucha solo representa -muy acertadamente-, a las elites que sustentan el poder y necesitan una suerte de retrato de Dorian Gray -que fue la única novela que escribió el autor irlandés Oscar Wilde- un retrato, representado en una bandera con un escudo que contiene unas islas con un segundón color plata, asimétricas, insolidarias entre ellas y enfrentadas entre sí, dos perros, uno que representa a las clases políticas corruptas y españolistas, el otro a la inescrupulosa y apátrida oligarquía insular, ambos con unos collares que caracterizan al Estado Español y que les recuerda que tienen “handler” -término ingles que define a las personas que manejan a los perros-,  para que todos en su conjunto muestren la obligada y debida actitud de absoluta entrega y fidelidad vergonzosamente lisonja a su amo superior: la monarquía, esa institución extemporánea, medieval e intrínsicamente antidemocrática, que, al postular una jefatura de Estado en base al derecho de nacimiento, representa un atentado contra la igualdad de la ciudadanía… En definitiva, una bandera que mejor no puede representar a esos infiernillos.

 

A nosotros, el pueblo, se nos impuso este símbolo por vía legal y no por acuerdo social, lo que la priva de validez o legitimidad, esa bandera no nos representa porque somos personas con dignidad,  derechos, libertades y obligaciones, no perros lamedores de C… de coronas reales y, en consecuencia, lejos de esa mierda a la que llaman globalización, más allá de las imposiciones y a pesar de aquellos que sostienen y aseguran que es más conveniente extirpar de los pueblos la noción de "patria" o "nación" como concepto relevante para su organización política y social porque  esos conceptos son demasiado artificiales y contrarios al desarrollo natural de las personas y de la convivencia entre sus congéneres ya que los divide y enfrenta. En fin, a pesar de estos argumentos -respetables- de quienes viven en la ignominiosa inopia, no se puede vedar la existencia de un sentimiento y valor superior que tenemos los seres humanos por la tierra natal a la que nos sentimos ligados por unos determinados valores: cultura, historia y afectos, y eso es como el equivalente colectivo al orgullo que se siente por pertenecer a una familia determinada.

 

Pues bien, a ese sentimiento y valor superior que no necesita de ideologías, o de determinadas ubicaciones en algún punto del espectro político, o de una forma de gobierno en particular para manifestarse, se le llama patriotismo, que es inherente a la patria, aunque personalmente prefiero usar el término Matria para hacer referencia a la propia tierra del nacimiento y del sentimiento, pero que en todo caso ambos términos, tanto patria como matria, son inherentes a una comunidad humana con características culturales, históricas, étnicas, lingüísticas y territoriales comunes; es decir, que por su naturaleza está inseparablemente unido a la nación, por lo que es hilarante y totalmente descabellado concederle a alguna persona en particular -con evidentes intenciones caudillísticas- el concepto biológico o jurídico de paternidad o maternidad de esta tierra del nacimiento y del sentimiento.

 

Esta patria o matria canaria, esta nación, sí tiene un importante icono: La Bandera Nacional Canaria, el Tricolor de Siete Estrellas Verdes, un  símbolo popular de la identidad nacional de todas y todos los canarios y canarias, con el blanco que se asocia a la luz, a la bondad, a la inocencia, a la pureza; el celeste a la lealtad, a la confianza, a la sabiduría, a la inteligencia, a la verdad y al cielo eterno; el amarillo que simboliza la luz del sol, la alegría, la felicidad, la inteligencia, la energía y, finalmente, el verde de las siete maravillosas estrellas, que es el color de la esperanza, de la naturaleza, la armonía, el crecimiento, la fertilidad y la frescura. Una bandera con un significado de igualdad y equilibrio, sin “islas mayores” ni “islas menores”, sino iguales. Nunca enfrentadas sino agrupadas en el círculo del tagoror, protegiéndose entre si, decidiendo el presente y conservando el pasado para asegurar el futuro, y ese, sin lugar a dudas, es el significado que representa nuestra esencia misma, porque está en el corazón de todos nosotros y nosotras y, porque sin importar que seamos de ideología de izquierda, centro o derecha, muestra el amor que le tenemos a nuestro país.

 

Reaccionemos ante la más insultante muestra de dominación que han institucionalizado algunas personas gráficamente en coches y prendas de vestir con la bandera española, la “oficial de canarias”, el toro de osborne, otras banderas extranjeras y hasta el loro parque. Mostremos por tanto ese amor que sentimos, hagámoslo con orgullo, sin complejos ni miedos, mostremos al mundo lo que somos, mostremos nuestros propios símbolos, especialmente, El Tricolor Nacional porque nos es una conducta tribal si lo hacemos, es un asunto patrio de orgullo y sentimiento nacional.