De sobremesa en
Canarias
Iñigo
Saldise Alda
Durante mi estancia en la isla de Gran Canaria tuve el
placer de ser invitado a una auténtica cena canaria, siendo las papas
arrugadas, bañadas con mojo picón, el plato que más a gusto saboreé. Un
plato sencillo, substancioso y picantón, muy parecido al carácter abierto de
las gentes de esta tierra.
En total nos encontrábamos 11 personas que, tras la copiosa y exquisita cena,
nos dividimos en dos grupos. Mientras unos disfrutaban del karaoke, los demás
nos quedamos de sobremesa, comenzando un debate político. Al principio me
mantuve al margen, ya que se referían a política canaria y española, sin
realizar ninguna referencia a Navarra, nuestro Estado.
Tras una media hora, un participante en el debate no pudo evitar referirse al régimen
foral que mantiene
Les indiqué que ese régimen foral no tiene nada que ver con los Fueros o leyes
navarras, que regían a los navarros libres y soberanos. Por encima les hablé
de la extensa historia de los navarros, cuyo nombre debemos a los francos, ya
que así llamaron a los vasco(ne)s independientes.
Esto provocó la ya tan habitual pregunta y la consiguiente afirmación: "¿Los
vascos son navarros? Yo pensaba que los vascos querían incorporar Navarra a
Euskadi". Le comenté que el Estado que hemos tenido (y tenemos) los
vasco(ne)s fue (y es) Navarra. Una Navarra no como la actual, sino con mucho más
territorio, teniendo unas fronteras mucho más extensas a la par de naturales,
que las conocidas y obligadas en la actualidad, reducidas por invasiones y
ocupaciones militares, realizadas a lo largo de siglos, concretamente desde
1054.
Una atenta compañera de mesa me dijo que esos eran otros tiempos,
Les informé de las continuas agresiones de las fronteras de Navarra, provocando
amputaciones territoriales que se pagarían con la total pérdida de la
independencia para el Estado de los navarros. Esto provocó que por falta del
conocimiento de la existencia de un Estado propio, a finales del siglo XIX, por
medio de la figura de Sabino Arana, surgiera una búsqueda inapropiada de la
independencia, a través de un nacionalismo que se inventa un nombre para un
estado, con una nueva y bella bandera. Incluso comienza equivocadamente su
planteamiento en cuestión territorial, intentándolo subsanar posteriormente,
con su célebre "Zazpiak Bat" (siete en uno), pero con la gran
aportación de potenciar una conciencia nacional vasca, con la que poder iniciar
una nueva recuperación de la soberanía del Estado navarro.
También les dije que en 2012, los españoles están preparando las
celebraciones de la invasión de
Un participante del debate se mostró receptivo a mis explicaciones que, por el
contrario, a pesar de no compartir el resto, no pudieron ser rebatidas. Tras
esta amena y democrática experiencia, nos fuimos a conocer los lugares de moda
de la capital canaria. Este nuevo amigo se declaró independentista canario, y
se sorprendió por mis conocimientos de la cultura y la historia de los pueblos
aborígenes canarios. Sobre todo cuando le recordé que el último
"rey", llamado Bentejui, se suicidó antes de entregarse a los españoles,
tras haber sido derrotados sus guerreros, como sacrificio a sus dioses.
Ya de retirada, junto al edificio conocido como Basconia, pude observar una
pintada muy explícita del sentimiento real de dos pueblos. Uno exterminado y
otro oprimido por los descendientes del mito visigótico. La pequeña pintada, a
la par de explícita, dice lo siguiente: "Guanches y vascones, de los
godos hasta los cojones".
Nabarralde
Las
Palmas de G.C., Diciembre de 2007