Pasión y muerte de un sueño
colonial
Dice muy bien el autor que "conviene
[...] señalar que en lo que va de siglo, los acontecimientos más importantes
en el orden interno para la sociedad española, han estado influidos, de una
forma u otra, por el factor 'África' de la vida política nacional".
Así como el pasado siglo fue marcado en España por el factor América,
el presente lo es por África, que aún no ha terminado de influir en la vida
interna española, puesto que España sigue colonizando aún el pueblo guanche
de Canarias y mantiene dentro de su órbita los enclaves de Ceuta, Melilla,
islas Chafarinas y algunos islotes más en el norte de Marruecos. Pasión y
muerte de un sueño colonial va recogiendo todos los aspectos históricos,
políticos y económicos de la cuestión saharaui hasta llegar a la actual
situación en que se halla el pueblo saharaui. Como a España le queda aún una
colonia en África, las Canarias, la lectura de este libro va a servir de mucho
a los lectores, ya sea de España o de Canarias, para sacar algunas enseñanzas
y comprender el porqué del eterno comportamiento de los gobiernos españoles
respecto a los problemas coloniales.
Por una constante histórica, el colonialismo español es uno de
los más ciegos y testarudos del mundo, encerrado en sus propias
contradicciones, incapaz de comprender los procesos históricos y las
experiencias de otros pueblos enfrentados a problemas coloniales. Cuando a
finales del pasado siglo, y tras haber pasado setenta años de la independencia
de las antiguas colonias del continente americano, el pueblo de Cuba se sublevó
contra el poder colonial, el gobierno español se empeñó en querer conservar
aquella tierra, enviando allí varios cientos de miles de soldados, con el vano
intento de mantenerse en Cuba por la fuerza. La lección de la guerra de los
diez años de 1868-1878 no le sirvió de nada y quiso mantenerse en la lejana América,
alegando que Cuba era Europa y una parte del territorio nacional, lo mismo que
dice hoy de Canarias. Sin embargo, el pueblo cubano, que había empuñado de
nuevo las armas, como único medio de acabar con el colonialismo español,
consigue expulsar a los españoles de América, en 1898. En ese momento, dos
potencias imperialistas en busca de nuevos territorios, Estados Unidos y
Alemania, conociendo la política de la oligarquía española respecto a las
colonias y sabiendo que en su tiempo había vendido la mitad de la isla de Haití
a los franceses, propusieron a España la compra de sus últimas colonias en América
y en Asia. Los Estados Unidos compran Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam,
tras la firma del Tratado de París, y en el mismo año España vende a Alemania
las Marianas, las Carolinas y Palaos por 25 millones de marcos. Las últimas
islas que le quedaban en Asia, Sibutu y Cagayan de Jolo, son vendidas el 7 de
noviembre de
España comerciaba con territorios y habitantes; ésta era la regla
de oro del colonialismo español. Cuando ya no podía explotar las colonias,
debido a la lejanía o a la oposición naciente de los pueblos sometidos, las
vendía vulgarmente por un puñado de dólares y de ello se aprovecharon
principalmente los Estados Unidos, que se habían formado comprando o robando
territorios en América del norte.
Pero vayamos a los problemas actuales. Conociendo los Estados
Unidos cuál era el comportamiento normal de España con respecto a sus
colonias, que antes de darles la independencia, prefería venderlas, prepara su
plan sobre el Sáhara y Canarias. El Pentágono, que se daba perfecta cuenta del
valor estratégico del Sáhara con relación a Canarias, decide montar una
estratagema bien precisa respecto a estas últimas colonias españolas. Los técnicos
militares norteamericanos se dan perfecta cuenta también, desde 1968, de la
verdadera importancia del resto del imperio africano de España. El archipiélago
canario domina el último trozo de la ruta del petróleo, toda una parte del Atlántico
próxima al estrecho de Gibraltar, y sobre todo las rutas marítimas y aéreas
que van hacia África, el Atlántico sur y América. Con puertos de primera
categoría mundial -18 000 navíos entran en ellos anualmente-, caso del cierre
del canal de Suez, se convertían en los puertos claves para Europa, como se había
demostrado en dos ocasiones. Otro factor de importancia estratégica era el
cable que une el África del sur a Lisboa, pasando por Canarias, y que enlaza
aquí con América a través de Recife en el Brasil, siendo este cable empleado
por
El Pentágono y
Para defender estos futuros portaviones y bases estratégicas
dentro de los planes del Pentágono, que, desde que España entrara en
En mayo de 1972 se había firmado el primer acuerdo entre los
Estados Unidos y
Las Canarias aparecen rápidamente como un lugar ideal para los
nuevos planes del Pentágono; la política de reforzar las islas estratégicas
para controlar los continentes, preconizada por MacNamara y J. Schlesinger, es
apoyada íntegramente por Kissinger al frente de la política exterior de los
Estados Unidos. El Pentágono y
El Pentágono, tras el viraje que iba a dar a su política, y
pensando ya en los nuevos aviones B-l y en los submarinos "Trident",
así como teniendo en cuenta que la base de submarinos de Rota y las bases aéreas
yankis situadas en España eran bastante vulnerables en caso de un ataque soviético,
aconsejó al gobierno español en 1972 que se empezase la construcción de un
inmenso aeropuerto en el sur de la isla de Chinet (Tenerife), en la zona de
Granadilla, aeropuerto que debía ser el más resistente del mundo, preparado
para los mayores aviones militares de transporte. Así se empezó la construcción
del aeropuerto de Granadilla, que iba a tener cuatro pistas con un ancho de
Dicho aeropuerto fue terminado en mayo de 1975, permaneciendo
cerrado a todo tráfico hasta que se resolviese la crisis del Sáhara y España
entrase en
A pesar de las declaraciones demagógicas de España a favor de la
autodeterminación del pueblo saharaui -la independencia favorecía determinados
intereses económicos-el aspecto estratégico predominó en la solución del
problema y el gobierno de Madrid obedeció a los designios del Pentágono, aun a
sabiendas de sus posteriores consecuencias. Los Estados Unidos conocían el
interés de Marruecos por el Sáhara y estaban interesados en ayudar a Hassan II
a entrar aún más dentro de la órbita norteamericana; con ello se favorecían
además los intereses económicos de algunas grandes multinacionales yankis que
también estaban interesadas en el territorio saharaui, pero, insisto, los
aspectos que predominaron en la solución que culminó en el Pacto tripartito de
Madrid del 14 de noviembre de 1975 fueron los estratégicos y no los económicos.
En lo que respecta a la última colonia española en África, las
Canarias, aunque los intereses económicos de la metrópoli, de las
multinacionales y del gran capital europeo cuentan en gran parte, los aspectos
estratégicos predominan y es la contradicción principal con la que se enfrenta
el MPAIAC (Movimiento por
En cuanto a nosotros, los patriotas guanches, debemos obtener dos
cosas fundamentales para nuestra lucha: una posición de fuerza sólida ganada a
través de una lucha armada revolucionaria, que ya hemos empezado el día 1° de
noviembre de 1976, y convencer a las potencias de
Sáhara. Pasión y muerte de un sueño colonial
puede servir también para que la opinión española tome conciencia del crimen
que significó la desastrosa solución del Pacto tripartito de Madrid, así como
para recordar los otros pactos que tuvieron como consecuencia en el pasado la
venta de Puerto Rico, Filipinas, las Marianas, Palaos, etc., y sobre todo, para
que influya en los medios gubernamentales y en toda la opinión escrita y oral,
en vista de que el desastre histórico y canallesco del Sáhara no se repita en
Canarias, donde el pueblo guanche lucha desde hace mucho tiempo por arrancar su
independencia. No quisiéramos que en el futuro se escriba un libro sobre la
desastrosa descolonización del archipiélago canario, sino que nos gustaría
que un día sea arriada con honor la bandera española en Canarias mientras la
delegación diplomática y militar española saluda el momento en que se iza la
bandera tricolor con las siete estrellas verdes, la bandera de la independencia
de Canarias.
El Movimiento de Liberación Africano, del cual soy secretario
general, tiene una posición muy clara en tres puntos, a saber: 1°) Que el
gobierno español reconozca el hecho colonial africano de Canarias, tal como lo
reconoció
Estas son nuestras aspiraciones justas y legítimas, pero como
conocemos lo que significa la política colonial española a lo largo de los
tiempos, nos hemos visto obligados a emprender la lucha armada revolucionaria,
único medio que tiene nuestro pueblo, y todos los pueblos colonizados para
arrancar nuestra independencia nacional.
Con estas líneas he querido explicar algunos de los a aspectos que
influyeron en la desgraciada solución "a la española" del problema
saharaui, aspectos que están influyendo ya en la lucha de nuestro pueblo
guanche y que nosotros tenemos bien en cuenta. Sin embargo, a pesar de todos
estos aspectos externos, de primera magnitud, de una cosa estoy seguro, y es que
tanto el pueblo saharaui como el pueblo guanche arrancarán pronto sus legítimos
y justos derechos nacionales, ya que el FPOLISARIO y el MPAIAC han preconizado
siempre la práctica de la lucha armada revolucionaria, la gloriosa vía
emprendida por todos los pueblos africanos y americanos que se han liberado del
yugo colonial español. La historia del colonialismo clásico español es
bastante triste y los gobiernos españoles y la historia de España no podrá
vanagloriarse nunca de lo que se hizo en sus colonias, a no ser que por ser la
última comprenda rápidamente las justas y legítimas aspiraciones del pueblo
guanche de Canarias y acepte un final decoroso del último resto colonial de su
viejo imperio. La historia dirá...
Antonio León Cubillo Ferreira
Argel, junio de 1977
Pasión y muerte de un sueño colonial - Prólogo