VESTIGIOS DE LOS TEMPLARIOS Y MASONERÍA

EN LA LAGUNA

 

Fidel Campo Sánchez

 

De una conversación sostenida con mi maestro y doctor en Historia, cuyo nombre omitimos por razones obvias, se nos ha ocurrido escribir el presente sobre unos vestigios, ¡casi con toda seguridad!, del paso por La Laguna de los Templarios y masones, por su  impronta en fortificaciones, trabajos en piedra y construcción de edificios de la época colonial que, en nuestra opinión, son la señal inequívoca de la presencia de los templarios y la masonería en nuestra entrañable ciudad.

 

La tradición secreta de los templarios fue el octágono, por lo que nosotros intuimos, creemos ver, en la octogonal torre de La Concepción, la Cruz de Piedra y la rosa de los vientos, que ha adoptado el Consistorio lagunero como la rueda de un carretón, es nada más y nada menos el reconocimiento de la herencia de los templarios y los masones en nuestra ciudad, donde, además, en la controvertida Cruz de Piedra, queda la muestra de aquellos trabajadores de la piedra, templarios o masones, que hasta en el Vaticano podemos encontrar su huella, como asimismo en infinidad de iglesias por el mundo entero, con magníficos trabajos de cantería.

 

Una de las principales actividades de los Templarios fue la elevación de iglesias a lo largo del continente europeo y Tierra Santa, por lo que el contacto que mantuvieron con los maestros constructores pertenecientes a las logias masónicas fue constante. Esta relación entre los  masones y los Templarios continuó, incluso tras la desaparición de la Orden. Efectivamente, tras la condena de los Templarios por el rey Felipe de Francia, muchos de ellos se aprestaron a salvar algunas de las numerosas propiedades de la hermandad o a reintegrarse en otras órdenes de caballería. Un grupo fue a parar a Escocia donde, protegidos por Roberto I, asimilaron algunos elementos de la mitología celta, conformando con el tiempo el denominado Rito escocés. No es ninguna casualidad que el documento masónico más antiguo conservado en Escocia sea un manuscrito de finales del siglo XIV, época en la que los Templarios se habrían visto obligados a integrarse en otras obediencias a las que transmitieron sus enseñanzas a los maestros que formaban las fraternidades de arquitectos. Tras la Edad Media, fue en el siglo XVIII, cuando los elementos propios de la tradición templaria volvieron a plasmarse con gran intensidad en la masonería. En dicho ritual, tanto el initiator como el conductor, iban ataviados con una capa blanca en la que se hallaba representada una cruz roja.

 

Pero las relaciones entre los Templarios y los masones no se acaban ahí. No olvidemos que los templarios habían considerado el templo del rey Salomón, donde se encontraba el Arca de la Alianza, como un lugar sagrado y que precisamente este monarca había ordenado a los gremios de artesanos realizar réplicas de este santo lugar en todo el orbe. De hecho, según la tradición, la primera logia habría surgido en el lado occidental del templo salomónico, en donde Hiram, el legendario fundador de la masonería, había erigido dos columnas de bronce.

 

Para algunos, los colores de los atuendos de los caballeros, o sea la ”cruz octogonal” negra o roja sobre fondo blanco, reflejaban un influjo maniqueísta, en el que el mundo se dividía entre la luz de Dios y las tinieblas del mundo infernal. Los masones recuperarían este simbolismo en los mosaicos de los suelos que adornaban sus logias.

 

Gracias a su contacto directo con las culturas judaica y musulmana, los Templarios habrían asimilado la cábala y el sufismo (la vía que conduce de lo individual a lo universal), transmitiendo estas enseñanzas a las fraternidades de obreros constructores que posteriormente engrosarían las filas de los adeptos a la masonería.  Abundan en los lugares  en los que estuvieron los templarios, tumbas con representaciones del Templo de Salomón, con “estrellas de ocho puntas” y con otros símbolos característicos, mezclados con los de origen estrictamente masónico. También, y este dato debería alertarnos acerca de la estrecha relación entre Templarios, Rosacruces y Masones (hombres y mujeres normales, se dedican al estudio y a la aplicación práctica de las leyes de la Naturaleza en su forma más elevada), se encuentran algunos emblemas representando a la rosa mística. Una vez más, los extremos del círculo oculto vuelven a unirse sin solución de continuidad.

 

LA LAGUNA.