Tenerife y Fuerteventura
Wladimiro Rodríguez Berito
En los
tiempos que vivimos, cada día surgen nuevos interrogantes sobre la meteorología
y si los fenómenos de ahora son nuevos o tienen que ver con ese proverbio
castellano que dice que "pasados los años mil, las aguas corren por donde
solían ir". No parece razonable que a finales de noviembre la noticia más
importante para Tenerife sea una lluvia que ha humedecido la piel de la cara
norte de
Sólo a finales de
octubre, en el mejor de los casos, habían caído entre ocho y diez litros en las
medianías del Norte y, lo que es aún más extraño, hemos visto pasar tres
borrascas de las que dos han entrado en
¿Quiere decir esto que
el guardián del desierto que vigila Fuerteventura y Lanzarote con relativa
frecuencia va a extenderse hasta las islas occidentales? Éste es uno de los
interrogantes que nos desvelará el tiempo y si el llamado cambio climático es
el responsable de esta situación nada corriente. Es decir, que llevamos cinco
días con lluvia en
Por ello, con las
lluvias del miércoles 21 y jueves 22, estamos de enhorabuena, y si bien la
tierra no se ha mojado, sí por lo menos nos ha dejado un nivel de humedad sobre
nuestra Isla, en particular sobre los cultivos y los montes, algo muy
importante porque teníamos peligro de incendio al no haber llovido en nuestros
montes desde el mes de abril, siendo, sin duda, el peor año que conocemos por
las temperaturas y sequedad que hemos sufrido en los últimos meses.
Estas líneas pretenden
hacer una reflexión sobre el caso del agua, sobre las actitudes hacia nuestra
naturaleza y el medio ambiente, y, sobre todo, porque posiblemente hemos tenido
en los últimos días numerosos toques de atención que nos tememos que son avisos
de posibles situaciones en el futuro. Es decir, no sólo esta sequía prolongada
nada normal, sino los cortes de agua a un colectivo amplio de población -más de
50.000 personas-, así como los atascos en las dos autopistas son temas
interrelacionados en un modelo de vida con unas demandas de no fácil respuesta.
Las sequías que hemos
tenido en estos tiempos, con una menor presión demográfica y una cultura más
pegada al territorio, habían generado una preocupación social en nuestro
pueblo, asumiendo y entendiendo las leyes de la naturaleza. Sin embargo, en
estos momentos parece que no se ha hablado de la sequía, salvo en sectores
minoritarios del mundo rural, y, lo que es más preocupante, se habla de nuevos
campos de golf, piscinas, jacuzzis, autopistas, etc.
Por ello queremos
concluir con una reflexión, en la que el hombre ha de estar más cerca de la
naturaleza en todos los aspectos y esperemos que esta sequía prolongada sea un
episodio aislado y no sea la expansión del desierto hacia las islas
occidentales del Archipiélago, porque sí parece que lo que hemos vivido en
Tenerife no ha sido normal, al menos, en lo que conocemos de la historia de los
últimos 500 años.