Tibet 2008
Alexandro
Saco
Las reivindicaciones
independentistas o por una mayor autonomía son válidas. Más aun en el caso de
que una nación lo exija. Son legítimas las exigencias de Palestina, Chechenia,
Sahara Occidental, Euskadi, Kosovo, Irak, o de los
Aimaras si fuera el caso. En un mundo en el que la libertad económica es
invocada como el camino, es hipócrita que no se apoye la búsqueda de libertad
política de determinadas sociedades. El Tibet está en
su derecho y la razón le asiste para liberarse de la opresión China. Que Alan
García sea casi el único que apoya al Estado represor chino, es una muestra de
su desequilibrio.
El Estado chino es una
maquinaria de represión formidable, pero como sucede en estos casos terminará
resquebrajándose. Aquellos despistados que ruegan que la inversión china se
incremente en el Perú, deberían ver las barbaridades que están haciendo en
África construyendo presas. O recordar al ejército de hakers
estatales dedicados delatar a los que ingresan a páginas web prohibidas por el
PCC. O entrevistar a los representantes de Falugn
Gong que hay en Lima, para que les cuenten cómo se ha asesinado, encarcelado y
comercializado sus órganos porque el avance de esta disciplina espiritual es
peligroso para el Estado chino. Y cuando hablamos de todo esto, nos referimos
al Estado chino y sus representantes, no al pueblo
chino.
Que haya interés de algunas
potencias occidentales por boicotear las Olimpiadas, es cierto; pero eso no
invalida la realidad tibetana. China ha arrasado con los rebeldes y los
asesinatos desde 1950 podrían sumar decenas de miles. Además la destrucción
sistemática de templos budistas y otras manifestaciones culturales es desde
cualquier ángulo brutal. Y así
Se dice que en
Volviendo al inicio de este
texto, lo que se defiende es la libertad de decidir. Es tonto
asumir que la división política plasmada en los mapas al 2008, significará una
continuidad definitiva. Los mapas cambian y cambiarán. La historia no se
detiene en los límites que cierta época considera como verdad. La naturaleza de
los estados es crecer y de las naciones resistir; casi no hay caso de un Estado
o de un imperio que haya por sí mismo rebajado su influencia sobre los
territorios que son sus objetivos. Veamos un mapa del mundo de hace un siglo o
de hace treinta años, para darnos cuenta del discurso vacío que la comunidad
internacional sostiene hoy como antes los colonizadores. El cambio no se
anuncia en
Ser aliado del Estado Chino es
ser cómplice de los asesinatos, falta de libertades sociales, religiosas y
políticas. Es demostrativo ver quiénes son los que avalan al PCC hoy.
Cínicamente dicen que nos conviene apoyar a China porque nos compra mucho e
invertirá más. No hay diferencia entre el que se vende y los políticos u
opinantes que hoy prefieren el dinero del PCC Chino antes que la libertad del Tibet. Se llenan la boca de libertad económica pero no
pueden esconder su risible filiación totalitaria.
26 3 2008