Tijarafe y el agua
Wladimiro
Rodríguez Brito
Sirvan estas palabras
de homenaje a unas generaciones heroicas de tijaraferos
que pusieron ilusión y trabajo para conseguir el tesoro del agua de las
entrañas de la tierra. Buscar agua que sabía mejor en la seca piel quemada por
el sol de poniente, en un suelo que carecía de fuente que daba el nombre a unos
minos que sólo manaban en invierno cuando llovía;
situación aún más dura con las características climáticas que tenían y tienen:
abundantes horas de sol y poca lluvia.
Tijarafe ha estado a lo largo de su historia y hasta los años
sesenta del pasado siglo bebiendo agua del aljibe que se llenaba con las aguas
y fango que corrían por los caminos, sólo complementados con agua salobre de
pozos costeros construidos al pie del acantilado que era transportada en
barriles, odres o folas para abastecer a la población
o al ganado. Los pozos del Porís,
Tijarafe era una isla seca dentro de
Qué decir de la
galería del Covoco, del Canal de los Minaderos, del Pozo de
La lucha
político-económica de un grupo de tijaraferos fue
heroica, como pone de manifiesto la creación de la cooperativa
Tijarafe hoy ha de sembrar y plantar ilusión e imaginación y
apostar por un futuro en el que la experiencia del trabajo, del sacrificio, del
esfuerzo, regada por el agua y con la juventud de ahora, haga fructificar un
futuro en el que agricultura, cultura, naturaleza, turismo, las energías
alternativas y otras actividades económicas de los tiempos que corren sean
compatibles con todas las tradiciones e historia.
El futuro de Tijarafe es posible en la armonía con la historia, con la naturaleza,
con el respeto al pasado en el que las higueras, el almendro o el aljibe no
sean sinónimos de miseria y olvido. El futuro hemos de construirlo en armonía
con la naturaleza, con raíces de almendros plantados por nuestros abuelos, sin
olvidarnos de los pinos escamoteados o afeitados, hijos de una
leyes y de la dura supervivencia de cada día.
Sean estas palabras de
homenaje y respeto a los hombres y mujeres que han dejado el Tijarafe más próspero social y ambientalmente en la
historia de este pueblo. No olvidemos que el agua se alumbró en época de
miseria, de emigración, cuando las luces del carburo que alumbraron los túneles
de las galerías estaban cargadas de esperanza y de emoción. La generación joven
de hoy no defraudará a los que alumbraron con carburo y manejaron la mandarria
alimentados con gofio sin conduto. Seguro que no nos
van a defraudar.
Los tijaraferos de este homenaje son los hijos y los nietos de