TIRANÍA
COLONIALISTA
Adrián Jaime Morera
Canarias está sometida en la actualidad al
peor caso de tiranía colonial que ha existido en
Bajo un atroz y vil estado policíaco, se nos somete
una y otra vez intimidándonos y causando terror y miedo entre nuestra gente,
evocando a un pasado, no tan lejano, de represiones asesinas y violentas contra
solo insignificantes reivindicaciones de tipo nacionalista, junto a un
discriminante y represivo sistema judicial y otro opresor administrativo que
penaliza al canario, controlando municiosamente entre sus ponzoñosas garras
todos los aspectos de la vida de nuestra gente, además de poseer el control
total de la mayor parte de los medios de comunicación y difusión, mediatizados
hasta el punto de poder presentar a sus propias víctimas como infractores de su
Ley. Lo que, a nuestro pesar, estamos viviendo y sufriendo.
Tiranía colonialista que mantiene una sucia y criminal
guerra étnica contra el nativo canario para alienarnos y reducirnos a una nula
minoría. Aquí, ¡en nuestra propia tierra archipielágica!, comete la
monstruosidad de endiñarnos un millón largo de extranjeros, entre los mismos
españoles y gentes de todas las procedencias del Planeta, entre los cuales, un
significativo número de ellos son escoria social de la peor especie y ralea;
traficantes de drogas que pululan por nuestras calles, y mafias organizadas de
estafadores y maleantes establecidos en las zonas turísticas de nuestras islas,
en antros invivibles para los naturales canarios. Todo ello bestialmente
realizado en nuestra ya poblacionalmente saturado escaso suelo vital, de apenas
siete mil y pico Km2 (7.545 Km2).
Por decreto de Madrid y por añadidura de Europa,
también se está acabando expeditivamente con nuestra economía, obligándonos
destructivamente, como termitas, a depender de la masiva construcción sobre
nuestro suelo rústico ambiental y espacios naturales y agrícolas, para así
rendirnos mansos e indefensos con este burdo chantaje económico,
convirtiéndonos en dóciles vasallos al crear artificialmente un estado de total
dependencia que, irremisiblemente, nos ate y esclavice a tal abyecta y
aborrecible tiranía.
Crímenes, contra nuestro Pueblo y País, por los que
tarde o temprano tendrán que comparecer ante un Tribunal Internacional los presidentes
de los sucesivos gobiernos de la metrópoli y sus comparsas de correligionarios,
puesto que la era de la impunidad, en pleno siglo XXI, justicieramente, ha sido
relegada al basurero de
La charada de las elecciones, pretendidamente
‘democráticas’, con partidos de la tiranía: PSOE, PP e IU y su correa de
transmisión CC, como principales protagonistas ¡es un fraude! y una burla a
Canarias. Torpe artimaña para engañar camuflándose bajo un manto de legalidad;
pues demasiado bien saben los listorrros de Madrid, que una población
intimidada, tiranizada y económicamente chantajeada, como la nuestra, es
incapaz de tener criterio válido alguno, ya que es condición básica y
fundamental que para poder elegir, por ley, se necesita ser libres.
El anterior régimen del Generalísimo Franco, siempre
ganaba masivamente todos los referendos que convocaba. Régimen del que algunos
actuales políticos de Madrid, aunque ya solo fuese por puro oportunismo
personal, fueron entusiastas participantes, los que, farisaicamente han
heredado, reforzado y mantenido intacto todo el aparato de “seguridad” del
finado Caudillo, por lo que no es de sorprender que se atraganten al
autodenominarse “nosotros los demócratas”.
Los colonialistas se sienten omnipotentes ante la
debilidad e indefensión infligidas a nuestra Patria Canaria, estando a cargo de
un corrupto sicariaje de machangos de la política a su entero servicio, como
los perros capados lamiendo la corona del escudo de la sumisión que, con gran acierto,
los representa.
La tiranía colonialista ha causado un devastador
legado de daño y destrucción en Canarias. Enorme deuda que futuras generaciones
de los colonizadores tendrán que pagar con intereses, por obligación legal
entre las Naciones.
No es de extrañar, pues, que en vista de esta tangible
realidad, los españoles que invaden estas Islas, con insultante y agresivo
desdén, nos llamen ¡Canarios aplatanados!