DESDE
ARTEVIRGO
Por Jose Almeida Afonso
No es la primera vez que insisto en que
Pero en CANARIAS, la cosa es diferente. Lo que ocurre
en nuestra Patria Canaria lo describe lúcidamente el escritor e intelectual
Víctor Ramírez cuando dice que "de ese tomar ineludiblemente partido por
la palabra publicada, de ese exponer tus intimidades ideológicas ante pueblo
envilecido por siglos de embrutecedora colonización (pues todo sometimiento
queda inevitablemente impregnado de tu ideologización vital), arranca la
inhibición de muchos compatriotas que sienten imperiosa necesidad de hacer
literatura mediante el verso o la prosa".
"Si a ello añadimos la tremenda dificultad
-continúa Ramírez- o la casi absoluta imposibilidad de que puedas realizarte
como escritor en Patria sometida, donde lo propio debe ser despreciado o
minusvalorado, e incluso ni ninguneado, porque así lo ha dispuesto y dispone el
poder metropolitano a través de los llamados medios de comunicación y de los
centros docentes, entonces la inhibición acaba convirtiéndose -para la mayoría
de los casos- en auténtico suicidio intelectual y, por ende, moral. Sé lo que
digo; y lo digo con profunda tristeza cargada de rabia contra esa inclemente
fuerza aniquiladora que es todo poder colonial".
Sin embargo, y a pesar de los pesares -o por ellos
mismos- somos muchas miles, millones de personas en todo el mundo las que
compartimos que
El libertador de Cuba y lúcido escritor JOSE
MARTÍ decía que "En el mundo, si se lleva con dignidad, hay aún
poesía para mucho; todo es el valor moral con que se encare y tome esa
injusticia aparente de la vida; mientras haya un bien que hacer, un derecho que
defender, un libro sano y fuerte que leer, un rincón de monte, una mujer buena,
un verdadero amigo, tendrá vigencia sensible para amar y loar lo
bello y ordenado de la vida, odiosa a veces por la brutal maldad con que suelen
afearla la venganza y la codicia. El sello de la grandeza es ese triunfo".