El trabajo bien hecho
Wladimiro
Rodríguez Brito
Estos días se
familiariza Brasil con Canarias, pero no por la samba,
los sambódromos y el carnaval carioca, sino por las
voces cargadas de razón que se han alzado diciendo que tenemos problemas para
la importación de 60 millones de kilos de carne; situación ésta que se complica
por la dependencia que tenemos para el abastecimiento de las Islas y en la que,
a las limitaciones físicas, presión demográfica y escasez de pastos, hay que
unir la delicadeza de la pituitaria del hombre canario que no quiere ganadería
en un kilómetro a la redonda.
Sin embargo, los
hechos les dan la razón a los magos. Y esto ocurre porque, casi siempre, éstos
suelen tener los pies en el suelo gracias a los numerosos estudios que han
realizado en la universidad de la vida y a algún que otro máster
en gestión de la miseria que ahora llaman insostenible. Estas líneas pretenden
aprovechar la coyuntura para que nuestro pueblo y, en particular los jóvenes,
miren con más respeto a lo que aún queda de agro en Canarias y rescaten lo que
puedan antes de que los tiempos se pongan peores; cosa que parece que puede
ocurrir tras un largo período de bonanza y que, por otra parte, no sería
sorprendente porque el mundo funciona cíclicamente.
Estas líneas también
son un reconocimiento al Cabildo de Tenerife. Hace algunos años, cuando la
abundancia de la leche y la carne inundaban
Y eso no es fruto de
la casualidad, sino del trabajo de unos hombres como Ricardo y Pedro que, en
época de bonanza y del instalado y arropado entorno del progreso, las luces del
neón y ante la demanda de la construcción de un sambódromo
para el carnaval chicharrero, apostaron por un sector social económicamente
marginado.
Este reconocimiento es
extensivo al colectivo que ha luchado desde el anonimato por la dignificación
social y económica de los ganaderos y también a Ricardo y Pedro, el primero
desde las instituciones públicas y el segundo desde el sector, que nos han
dejado un gran patrimonio para todos los tinerfeños. Ambos han jugado un papel
fundamental a la hora de sembrar y recoger las semillas y los esquejes de un
compromiso de futuro con esta tierra. Por ello, el premio que ha recibido
Ricardo Melchior esta semana en Madrid procedente del Ministerio de Agricultura
y la presentación del libro del arrastre de ganado, que tuvo lugar en nuestra Isla,
son unos surcos más en la recuperación de las tierras balutas, esperando que la
cosecha del 9 de marzo permita que Ricardo Melchior continúe desde Madrid
sembrando compromiso e ilusión con los hombres y mujeres de esta tierra.