EL CENTINELA

 

"...Juremos lograr el triunfo

o encontrar la muerte..."

 

Por Jose Almeida Afonso

 

Y así fue. Efectiva, cruel, despiadadamente. Este verso de un argentino universal que pasó a la Historia como uno de los personajes que más ha influido sobre la conciencia de miles de personas --que buscaban, simplemente, un ejemplo de vida o muerte ante las tremendas injusticias, las viles tropelías, los abusos más mezquinos de los que, amparados tras corruptos ejércitos, negros dineros u otras formas de control, represión y sometimiento, se adueñaban de Países enteros haciendo y deshaciendo según sus oscuras y perversas ambiciones-- sigue ejerciendo su biófila influencia sobre personas de otros tiempos y geografías.

 

Muchøs sabrán ya a quién me estoy refiriendo: Así es, al comandante guerrillero Ernesto Che Guevara que fue capturado un 8 de octubre de 1967, en Bolivia, y fusilado tan solo un día después de su detención por orden expresa del entonces presidente de los USA (según fuentes de todo crédito).

 

Nueve balas acabarían con su vida física, que no humana y espiritual. Con esto sí que no sólo pudieron acabar, sino contra lo que pensaban sus asesinos que intentaron hacerlo desaparecer -encima de una manera chapucera-- fue, por el contrario, convertido rápidamente en un mártir, en un héroe, en un ejemplo libertario, al que muchøs hemos querido (tal vez sólo soñado) parecernos.

 

Es decir, que sus particulares virtudes, su capacidad de lucha, sus tremendas ansias de justicia, su aparente fortaleza física (sabemos de las grandes crisis asmáticas que sufrió a lo largo de su vida), y su entrega personal a la causa de la libertad de los pueblos oprimidos del mundo... No nos debería extrañar que todas estas virtudes humanas que poseía el Che, también las poseían otrøs compañerøs guerrillerøs, pero que en él se encarnaban de una manera especial. De ahí que, casi 40 años después de su salvaje fusilamiento, podemos afirmar sin exagerar que éste todavía sigue siendo un modelo de vida y de muerte para muchøs guerrillerøs revolucionariøs, tanto de Latinoamérica como de otras partes del mundo.

 

Sus verdugos tuvieron todo un día para cebarse bestialmente sobre su débil y machacado cuerpo. Incluso después de asesinado tuvieron la sangre fría para cortarle las manos. Y es que el Che no era, sobre todo para los yankees, un guerrillero más; su especial magnetismo le dotaban de un carisma que sus enemigos no podían soportar ni permitir; pero como escribió Pablo Neruda "le cortaron las manos y todavía está golpeando con ellas".

 

Para los que quieran acercarse de una manera más personal a la vida de Ernesto Che Guevara pueden leer su "Diario"; pero también hay infinidad de libros que han buceado en la vida y en la muerte de uno de los personajes más representativos del siglo XX. Con el permiso de ustedes, me voy a permitir recomendarles uno que a mí me parece excepcional. Se titula "Che Guevara, compañero en la revolución" escrito por el periodista Jean Cormier y editado por CLAVES (biblioteca de bolsillo, 1997). En este librito se puede leer un pensamiento que fue escrito tan solo un año antes de su captura y asesinato; y decía que "Deberíamos tener siempre una gran dosis de humildad, una gran dosis de amor a la justicia y a la verdad, para no caer [...] en los dogmas extremistas, en la alineación de las masas. Hay que luchar para que este amor hacia la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en actos que tengan valor ejemplar".

 

Aunque a muchøs les pueda parecer anacrónico o descabellado afirmar el que las principales razones por las que combatía el Che Guevara están superadas en la mayoría de los países del mundo, somos también muchøs løs que estamos plenamente convencidos de que los principales valores por los que combatía el Che los podríamos asumir en nuestra lucha en contra del colonialismo político, económico, cultural y social que el estado español ejerce sobre Canarias impunemente; y que son la causa directa de la marginación, la exclusión social, la pobreza y las injusticia que nuestro pueblo lleva sufriendo durante seis siglos.

 

Es por esto, que todavía hoy están vigentes las palabras que escribiera El Che: "juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte".

 

¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!

 

Artevirgo. La Aldea. Canarias en el 40 aniversario del asesinato del revolucionario, ejemplo y espejo para las nuevas generaciones que combaten por un mundo más Justo, más Solidario, más Igualitario, más Digno.