UNIÓN INDEPENDENTISTA (I)

 

José Antonio García de Paredes Pérez *

 

Después de más de treinta años de democracia no existe impedimento para hablar abiertamente de cualquier tema y aunque al hacerlo de la independencia del Archipiélago midamos milimétricamente para no molestar, va siendo hora de que se amotinen nuestras voces y marquemos la ruta de nuestro destino.

 

El independentismo es una corriente política que propugna la independencia de un territorio respecto del Estado en que se circunscribe y plantea sus tesis sobre el principio de que es una nación y que no alcanzará su plenitud formando parte de ese Estado.

 

Muchos de los “no creyentes” canarios no solo desaprueban esta ideología sino que desmerecen a quienes las propugnan, desacreditándolos interesadamente aludiendo a las deudas con la madrastra, a lo poco que seríamos sin ella u a otras falacias estandarizadas que se repiten hasta creerse verdad. Si se argumenta con la historia, los españolistas hablan de guanches; si hablamos de economía responden con subvenciones y si se argumenta con cultura, se niega la mayor: “aquí no le tenéis”.

 

 No somos guanches somos canarios, como los mexicanos no son incas, ni los chilenos mapuches. Canarios cultos que preferimos determinar nuestro destino como pueblo independiente, neutral y maduro a que lo sigan planificando desde fuera y que  defendemos esa idea igual que izamos bien alto la bandera de las siete estrellas porque es nuestra. Sin embargo nos seguimos agazapando como si nos avergonzáramos de nuestra capacidad, como si emanciparse fuese delictivo. Canarias puede y debe ser independiente, sin agresiones, debatiendo en el marco de las reglas establecidas la posibilidad de cambiarlas y escribir la Constitución en lugar de un mendigado estatuto que tienen que aprobar los que nos manejan a distancia.

 

Porqué y para qué son las cuestiones que se plantean cuando paternalmente nos dejan exponer nuestras tesis. Le respuesta es simple: Por y para determinar nuestro futuro, “para llevar la ruta en nuestras manos porque el velero es nuestra casa”. Después viene aquello de ¿adonde vas con los políticos que tienes? casi desarmándote sino fuese por la confianza en los canarios y la seguridad de que hay cientos preparados para liderar sin apadrinamientos la independencia y miles para acompañarla seriamente en la travesía sin ambages ni doblez.

 

Hay quien busca la unidad nacionalista para intentar ser la cola del león en un parlamento que nos menosprecia cuando el discurso debería ir dirigido a establecer nuestras propias reglas, un modelo original adecuado a la identidad y la idiosincrasia de nuestro pueblo y a las peculiaridades de nuestra tierra. Marcamos paso al son del himno español y solo lo cambiamos si Europa interviene, nos sentimos tan insignificantes ante la inmensidad que nos achicamos copiando lo que establece el continente.

 

 En tan corto espacio hablar del tema de la Independencia de Canarias no da ni para prologarlo. Tampoco podemos dirigirnos hacia la autodeterminación con uniones de juguete entre reinos de Taifas insulares asentados y anquilosados en la idea de que tenemos que ir cogidos de la mano patria por sécula…

        

jparedes@ull.es

 

* Secretario Nacional de Economía del PNC (1999-2002)