UNIÓN INDEPENDENTISTA (II)

 

 

José Antonio García de Paredes Pérez *

 

Algunos independentistas arguyen a la historia y derivan con batallitas entre godos y guanches que consiguen únicamente incrementar el concepto de víctima con que los atacan, resultando lógico, por otro lado, ya que con la multitud de desprecios e infamias que hemos sufrido, lo difícil sería no parecerlo. Sin remontarnos a la conquista nos acordamos de la primera visita a Canarias de un rey español, viniendo el abuelo del actual después de cinco siglos de españolidad, para decirle al mundo que jamás vio una tierra más pobre y miserable que esta, de lo que se deduce que era así por dos posibles razones: que nunca fuimos iguales al resto de su reino o porque no éramos españoles como los demás. Más reciente fue cuando los moros reclamaron el Sahara incluyendo en el paquete de compra-venta a las siete islas. La preocupación que me produjo tener deneí sin tener casa me llevo a reflexionar sobre la patria, el nacionalismo y al deseo de que seamos los canarios los que marquemos la ruta de nuestro destino antes de que nos vendan o que nos clasifiquen como bultos, como ocurrió con la Ley de autonomías donde recibimos un trato de tercera. Para ese momento no se encontraron diferencias con otras regiones españolas, no valió la distancia ni la sensibilidad de los isleños, no importábamos.

 

 También en la democracia impresionó cuando el gobierno español mandó a matar a Cubillo por defender sus ideas contrarias a las del Estado. Siempre han tratado de desacreditar al líder independentista y consiguieron atenuar su voz. Hoy apenas lo insultan y solo se burlan de él por su figura apuñalada, la fidelidad con sus ideas y la coherencia personal en su trayectoria.

 

No exigimos la independencia como respuesta a un pasado injusto sino por ansiar un futuro mejor. Hoy nos preocupa que no podamos limitar la residencia porque Bruselas no lo admite o que no podamos gestionar nuestras aguas por el asunto semántico archipielágico. La OTAN viene a matar delfines en nuestras narices pero no disponemos de guardacostas ni de guardas nada, y cuando ocurre un accidente dependemos aún demasiado de un exterior que tarda tanto en llegar como nos cuesta su ayuda. La entrada por aire es incontrolable porque Madrid lo considera conveniente y AENA expropia terrenos sin consideración a las administraciones públicas canarias ni a sus gentes, igual que lo hacen otras empresas públicas cuando deciden sus inversiones en lo nuestro sin considerarlo, o como UNELCO que no ha parado de reírse de todos con su dejadez y sus torretas.  Costas desde el centro del secano decide cargarse los caseríos de Anaga y Marruecos reclama más cuotas de mar, obteniendo de Europa ayudas a sus tomates que niegan a nuestros plátanos. No podemos negociar con países vecinos sin intervencionismos a distancia y estamos abocados a negociar con los que nos ubican en las RUP y nos tratan como tal. Aunque cada vez somos más ricos, habiendo que repartir con más, lo pobreza queda para los nuestros, igual que la destrucción del territorio permanecerá en Canarias.

 

Añadiríamos cientos más y podemos desarrollarlos extensamente; pero echamos en falta de un gobierno nacionalista que no haya encargado a las Universidades Canarias un estudio amplio y detallado sobre las hipótesis nacionalistas y su repercusión política, económica y social, para así poder debatir a partir de una base fundamentada y no sobre la historia o sobre opiniones personales.

 

jparedes@ull.es

 

* Secretario Nacional de Economía del PNC (1999-2002)

 

Continuará…

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