VENEZUELA,  LA CONSTITUCIÓN  Y  SU  REFORMA

 

Andrés  García  Montes

 

    La reforma constitucional enfrenta por primera vez y en forma decidida las viejas, arcaicas y fosilizadas estructuras de la centralización del poder en manos de las reducidas y elitescas clases sociales dirigentes, de allí el escándalo y la gritería, no solo de la burguesía venezolana, sino de la derecha mundial, encabezada por los Estados Unidos de América E.U.A. y seguida por la reacción española, inglesa e italiana, que junto a los gringos se autoerigen en dueños de la historia y únicos poseedores de la verdad, la libertad y la democracia.

 

    Tratando de colocarme en su pellejo, hay que reconocer que esto que está pasando en Venezuela es muy difícil de digerir para estos retrógradas anclados en el proceso evolutivo, después que en medio de banquetes y festines, celebrados en perfumados salones medioevales al calor de finos licores, engullidos en brillantes copas,  celebraron hasta el cansancio el “Fin de la Historia”, la derrota definitiva del comunismo, la eternización del sistema social capitalista, como la última y mas avanzada organización social a que el hombre podía aspirar. Después de bailar, brincar, escupir y defecar, sobre lo que creyeron el sepulcro de la izquierda mundial en medio de un delirio que le arrebató la capacidad de pensar y razonar, se acostaron a dormir una larga y tranquila siesta, seguros que las hordas y parias de la tierra no saldrían del sepulcro que ellos le habían construido. Pero, cuando el sueño era mas apacible, de un sombrío rincón, que no representaba peligro, surge un malcriado y para mayor escarnio un oscuro mestizo, mezcla de las dos etnias más bajas en la escala social, negro e indio, un zambo, que al frente de un proceso revolucionario saca a lo que creían enterrado y putrefacto cadáver de la izquierda revolucionaria y les hace despertar ante la realidad que ese muerto no estaba muerto, solo se dio el lujo de irse de parranda y ahora, después de las vacaciones, regresa con nuevos bríos y una fuerza inusitada que no atinan a enfrentar, su somnolencia los conduce a cometer error tras error y el único beneficiado es este atrevido y desobediente tierrúo y pata en el suelo, que no da tregua para pensar y reponerse del abrupto despertar.

 

    Esta realidad explica la ofensiva, no solo local, sino mundial, que algo tan cotidiano e interno como los cambios, transformaciones y adaptaciones de una constitución, que solo afecta e incumbe a la sociedad venezolana, le hayan dado cobertura mundial. A todas luces, otra metida de pata, de la que, después de las aclaraciones y la indispensable confrontación con la realidad de la mentira que pregonan, el gran beneficiado es Chávez y el derecho que tiene el pueblo venezolano a la  evolución y al progreso, rompiendo las ataduras que hasta ahora lo han mantenido en el atraso y el subdesarrollo, no obstante los grandes recursos con que la naturaleza le ha premiado.

 

   Pero volviendo a tratar de colocarme en el pellejo de estos señores, estancados en el pasado, encuentro razones para la alarma y el temor que explica su furiosa envestida contra la reforma constitucional. Analicemos.

 

 Desde la llegada de los europeos, que, como es bien sabido, impusieron a fuego y sangre su cultura y forma de vida, creando los centros de poder, vale decir el estado, adaptado a los intereses y forma de vida que importaron, cuyas instituciones y dependencias les permitían ejercer el poder adaptadas al fuerte absolutismo que ejercía la corona, así como la estructura de los Virreinatos y Capitanías Generales fueron estructurados en función de  esa realidad. Eso fue así a lo largo de los más de tres siglos que  duró el proceso colonial.

 

    Las luchas por la independencia en toda la América Hispana las organizan, dirigen y financian, las castas sociales conocidas como los Blancos Criollos, en Venezuela también conocidos como Los Mantuanos, conformada a lo largo del proceso colonial fundamentalmente por los descendientes de los conquistadores y altos funcionarios de la colonia. Como es bien conocido, España pierde su imperio americano y esas castas sociales son las encargadas de formar el conjunto de países que hoy conforman la América Latina. Por razones obvias, esas reducidas castas sociales, salvo muy contadas excepciones, se mantuvieron aferradas a sus exclusivos privilegios  y mantuvieron las mismas estructuras de poder que heredaron de sus abuelos con pequeños cambios  de adaptación, cuidando que el poder que antes centralizaba la corona, ahora lo centralizaban ellos. Esto ha sido una realidad hasta nuestros días, con las adaptaciones y el barniz que el proceso evolutivo ha ido imponiendo. 

 

    La Revolución Bolivariana, a través de la Reforma Constitucional y por primera vez después de la independencia, choca con esta realidad, y para poder traspasar el poder al pueblo organizado, no hay más salida que demoler estas viejas, arcaicas y anacrónicas estructuras, que de una u otra forma tienen mas de 500 años de vigencia. Esto que a primera vista pareciera solo afectar a la oligarquía interna, un análisis más profundo y detallado nos conduce a conclusiones mucha más amplias.

 

    Los llamados países del  Primer Mundo, casi todos países colonialistas, tienen muy claro, desde hace mucho tiempo, que su desarrollo y actual  estatus de vida se debe al poder que tienen de seguir explotando las riquezas, el trabajo, el sudor y la sangre, del mal llamado Tercer Mundo. La verdad de esto está muy bien definida en nuestros días, en la objetiva e incuestionable verdad, de que para que 10 ó 15  países vivan botando y derrochando todo tipo de bienes, 175 ó 180 tienen que vivir en la más desesperante pobreza. Esos países explotadores tiene también muy claro que, para seguir gozando de esos privilegios, tienen que mantener en estado de dependencia a más del 90% de los países, y entre los múltiples factores que hay que vigilar para que la dependencia haga el milagro, dos son principales: la alimentación y la tecnología. De allí el subsidio que ese Primer Mundo paga a sus productores agrícolas, mientras se los niega a los productores del Tercer Mundo y la descarada, bochornosa y desleal, “Fuga de Cerebros”, que tanto daño le hace al mundo dependiente.

 

    En el reducido examen que a continuación vamos  a efectuar y que solo tocaremos a algunos artículos de los muchos que contempla la Reforma Constitucional, el amable lector podrá apreciar como los mismos afectan  a las castas dirigentes nacionales y a los intereses de los países explotadores, principalmente en los lazos que aseguran el criminal  estatus de dependencia, los que, al darles el rango constitucional, adquieren una protección jurídica que anula los vericuetos jurídicos con que la burguesía y sus socios internacionales suelen retrazar, detener y hasta impedir, los actos de justicia económico–social, con que el atormentado Tercer Mundo pretende mitigar sus indecibles tormentos.

 

    Son múltiples las mentiras y tergiversaciones con que la oligarquía nacional, secundados por la derecha mundial más ultraconservadora, a cuya cabeza marcha el imperio norteamericano, combaten la Reforma  Constitucional propuesta por el equipo de gobierno que encabeza el presidente Chávez. Son muchos los mitos, mentiras, calumnias, exageraciones y tergiversaciones que han tejido, y siguen tejiendo, al calor de un acto soberano y legítimo como es el conjunto de medidas que representan un notorio avance y profundización de la Revolución Bolivariana en su propósito de sacar el país del atraso, de la dependencia y el subdesarrollo, tales como: crear las bases para traspasar el poder al pueblo organizado, dar rango constitucional a varias formas de propiedad, la prohibición del monopolio y el latifundio, al considerarles instituciones anacrónicas y muros infranqueables al progreso y desarrollo de la sociedad venezolana, la reelección del presidente mas allá de dos veces consecutivas, la autonomía del Banco Central de Venezuela, la reorganización de las Fuerzas Armadas Nacionales, la supervisión y control de los Concejos Municipales por las organizaciones populares y todo un amplio conjunto de reivindicaciones, políticas, económicas y sociales, que establece la citada Reforma, las que componen un conjunto de premisas jurídicamente necesarias para sacar al país del crónico estado de dependencia y atraso, al mismo tiempo, que escapar de la tenaza del robo y saqueo de sus recursos, para emplear éstos, en su propio proceso de  evolución y desarrollo.

 

    Comencemos por el muy debatido y gritado tema de la propiedad privada. El artículo 115 propone textualmente el reconocimiento de diversas formas de propiedad, las cuales son: Propiedad Pública Estatal, Propiedad Social, en sus dos vertientes, directa e indirecta, Propiedad Colectiva, Propiedad Mixta, y concluye con la  Propiedad Privada, como se ve ese tipo de propiedad está garantizada con rango constitucional,  lo que desnuda la mentira dicha hasta el cansancio que dicha propiedad iba a desaparecer o estaba en peligro. La única verdad es que se restringe al prohibir el monopolio y el latifundio por las razones ya expuestas.

 

    Se hace necesario recordar a estos protectores a ultranza de la propiedad privada, a qué propiedad se refieren, pues el sistema que defienden priva de la propiedad a más de las tres cuartas partes de la humanidad, pues ¿qué propiedad pueden tener los 3,500 millones de seres humanos que sobreviven con apenas dos dólares o menos diarios? Baste recordar la propiedad monopólica que arrebata la propiedad privada a los medianos y pequeños productores y comerciantes a través de una competencia desleal y salvaje, con el cómplice silencio de los que hoy gritan y financian estas campañas de mentiras y calumnias. Hermosa, justa y equilibrada, esa sociedad que defienden y que tiene por centro la propiedad privada de ínfimas minorías, mientras despojan de esa propiedad a las grandes mayorías.

 

    Otras de las grandes bullas que han formado, en la cual acusan al gobierno de concentración exagerada de poder, está dirigida contra unos doce artículos, a través de los cuales se propone una mayor transferencia de poder al pueblo organizado a través de los Consejos Comunales, Consejos de Trabajadores, Consejos de Profesionales, de estudiantes, campesinos, etc., tratando de desarrollar la verdadera democracia en las esferas social, económica, política, cultural, de género, étnica, etc., a fin de cambiar la Democracia Representativa que es lo máximo que el Sistema Social Capitalista le concede a los pueblos, por la Democracia Participativa, donde el pueblo organizado ejerza a plenitud todas las funciones que le corresponde a su condición de eje  y sostén de la soberanía nacional. A esta realidad, que le arrebata todo el poder que han ejercido esas élites durante mas de 500 años y nunca les pareció exagerada, ahora se lo endilgan al gobierno y se desgañitan gritando que Chávez pretende concentrar el poder porque va camino de instalar una feroz dictadura que hay que detener antes que sea demasiado tarde.

 

    Otro tema de gran alboroto y escándalo, está referido al artículo 230, en el cual se postula la reelección indefinida del Presidente de la República. Los gritos y gesticulaciones de los agentes de la oligarquía nacional y la derecha mundial, denuncia lo que esto les molesta, ello refleja una verdad que tratan de ocultar, pues no tienen ni por asomo un líder que pueda ni siquiera con fraude causar preocupación a la Revolución frente a Hugo Chávez. De allí su desesperación y sus contradicciones que les hace descender y provoca el efecto contrario de lo que se proponen. Entre otras barbaridades gritan que Chávez pretende eternizarse en el poder. Tal afirmación obliga al más cateto a efectuar el siguiente razonamiento: Si la soberanía reside en el pueblo y democracia es el gobierno del pueblo y éste elige indefinidamente al finalizar cada periodo a un mismo líder. ¿Qué tiene de antidemocrático este acto?  Pero, por si fuese poco lo dicho, la constitución venezolana –quizá única en el mundo– contempla que a mitad de periodo todos los cargos de elección popular pueden ser revocados, esto es, que el pueblo soberano mediante el voto puede destituir del cargo a cualquier funcionario electo, hasta el Presidente de la República, amén de numerosos países donde existe esa figura sin que nadie le haya tildado de antidemocrática. Con metidas de pata como estas, ¿cómo Chávez no va a crecer y la oposición a descender en el campo interno?, para el exterior, estos señores adulteran el mensaje y silencian la verdad.

 

    Pero donde el cinismo desborda todo límite, es en la gritería chillona y desproporcionada que han levantado en torno a los artículos 338 y 339, referidos al derecho del estado a tomar medidas de excepción ante hechos de conflictos o conmociones.

 

    Como es bien conocido, todas las constituciones del mundo consagran las atribuciones que tiene el Estado para defender la seguridad de la nación y de sus ciudadanos en casos de conmoción, conflictos internos o externos, desastres naturales, etc. Por un exceso democrático la constitución vigente no contempla tales excepciones. Así durante el golpe de estado y el sabotaje petrolero del 2002 y 2003, estos golpistas gozaron y siguen gozando de una absoluta impunidad y quieren que esto siga. Pero en la lucha que libró este pueblo contra la venta y la traición del Partido Acción Democrática, en la década de los sesenta del pasado siglo, su silencio cómplice acompañó a las atrocidades represivas de la época, cuyos excesos necesitó de la habilitación de fortalezas de la época colonial y prisiones de la dictadura de Juan Vicente Gómez, para hacinar en ellos a los mas de 5000 presos políticos que la barbarie “democrática”  adeco–copeyana desató, acompañado por supuesto de la suspensión de las garantías constitucionales, con miles de desaparecidos, torturados, fusilados, allanamientos de hogares sin permiso judicial, detenciones, destrucción de imprentas periodísticas, etc., que conformaban el menú de cada día. Esos que callaron y tomaron parte en esas atrocidades, hoy se rasgan las vestiduras porque los citados artículos introducen en la constitución el derecho del Estado a suspender las garantías y decretar medidas de excepción en casos de conmoción, conflictos o desastres. Más hipocresía y cinismo, imposible.

 

    Baste esta reducida muestra para que el lector juzgue la complejidad y el alcance de la lucha que está librando  el pueblo venezolano, cuyo delito no es otro que el legítimo y muy humano derecho a desarrollarse, a sacar al país del atraso, del subdesarrollo y aspirar a una vida decente y justa, enterrando la miseria y el hambre que no tiene ni justificación ni posible defensa, y menos en un país privilegiado por la naturaleza con amplios y variados recursos.

 

    Claro que este ejemplo lo ven como  un potencial peligro muy pernicioso los explotadores, que montaron sus imperios sobre el robo, el saqueo, el crimen, el engaño, la mentira, el temor, el miedo, el terror, el racismo, la exclusión, la segregación y el odio, y que después de más de 500 años aun pretenden seguir mediante los mismos métodos, chupando el sudor y la sangre para prolongar por tiempo indefinido el goce de sus privilegios a costa del hambre y la miseria de no menos de las tres cuartas partes de la humanidad. Esa descomunal injusticia es la que mueve la despreciable maquinaria que hoy enfrenta a esta hermosa y muy humana aspiración de la sociedad venezolana y desde este ejemplo, a todos los pobres y parias de la tierra.

 

    Es necesario darle a conocer a nuestros  respetables lectores que la lucha es en todos los frentes, haciéndole mas amplia y compleja, pues ésta no es solo en las movilizaciones callejeras y en los medios de comunicación, esto abarca otros campos, donde se pretende introducir, la duda, el miedo, la confusión y el odio. Démonos un paseo por el campo ideológico. Hay una feroz lucha de clases donde el capitalismo y el socialismo miden fuerzas, la reacción sabe muy bien que si logra confundir a los revolucionarios yugula el avance socialista. Es en el aspecto ideológico donde pone mayor empeño, pues una posición ideológica clara, recta y vertical, por parte de los revolucionarios vence cualquier obstáculo, pero la duda y la confusión pueden ser fatales. Así disfrazan agentes que se visten de revolucionarios y se dedican a desprestigiar las históricas experiencias revolucionarias, magnifican errores, se falsifican las causas de las derrotas, conduciendo a falsas conclusiones, tergiversando el aprendizaje que puede extraerse de esas experiencias. Así  pregonan que la revolución venezolana es única y no se parece a ninguna, tratando de enterrar de un solo plumazo toda la riqueza teórica y la experiencia que dieron los bolcheviques, los cubanos, los intentos frustrados de Jacobo Albenz en Guatemala, Salvador Allende en Chile, los Sandinistas en Nicaragua, etc.  Otros afirman que el socialismo venezolano no sabe aun como es y que no hay otra salida que el invento día a día. Son muchas las maneras, métodos  y trampas para tratar de despojar del rigor y precisión teórica a la Revolución Bolivariana y así debilitarle para hacerle fácil presa de sus enemigos.

 

    La condición de Revolución Pacífica plantea un reto a la Revolución Bolivariana hasta ahora insuperado, pues no ha sido posible poder realizar una revolución por ese medio, comenzando por la II República Española en la década del treinta del siglo XX y terminando con Salvador Allende en Chile en la década del setenta.

 

    La libertad de que gozan los enemigos de los procesos de cambio les permite introducirse por todas las grietas, las oligarquías no conocen la moral ni la ética, son muy poderosos y ante cualquier avance del proceso atacan con violencia, utilizando las armas más viles, sucias y detestables, violando y desconociendo la legalidad, preparando el ambiente para el zarpazo final. Cuando fracasan, vuelven a la legalidad para lavarse su asqueante rostro con el mayor cinismo. Así la experiencia nos dice que todo proceso revolucionario que ha escogido el método pacífico, es llevado por esa oligarquía al terreno de la violencia donde fatalmente han perecido.

 

    La lucha que se ha desatado con relación a la Reforma Constitucional, es un fuerte desafío. Aquí se va a probar si sabemos defenderle o somos una revolución cándida, inerme, inocente, atrapada en las redes de la oligarquía y la derecha mundial. Es posible que de este enfrentamiento dependa el que se nos recuerde en la historia como una más en los fallidos intentos habidos o como una Revolución que supo desarrollar sus mecanismos de defensa, supo ampliar y enriquecer la teoría revolucionaria y supo escribir una brillante página en la historia universal.

 

    En la actualidad y a menos de un mes de las elecciones para aprobar la reforma, la obstinada y soberbia oposición imperial y oligarca está recurriendo a todos los recursos que tiene, movilizando a los niños litres de las Universidades y Colegios privados para crear un ambiente de miedo, terror, inseguridad, dirigidos a lograr una alta abstención que les permitan gritar ilegitimidad. Con todo, hasta ahora, en la ciudad de Caracas, con más de cinco millones de habitantes, solo han podido movilizar grupos que no pasan de 3000 personas, según estimaciones periodísticas, pero al mezclar entre esos manifestantes a sicarios, grupos comprados de delincuentes, paramilitares venidos de Colombia, muchos de ellos portadores de armas de fuego, esas manifestaciones que llaman pacíficas han venido dejando heridos y destrucción de bienes, que los medios de comunicación afectos y controlados por ellos se los endilgan a los afectos al gobierno a quienes llaman los violentos. Las típicas tácticas fascistas de siempre. Tal como lo reflejan las imágenes por televisión, que hablan por si solas del claro y descarado propósito de provocar violencia y que los medios de comunicación contrarios al cambio acomodan para dar una imagen adversa, hasta ahora van mas de 50 policías heridos y algunos estudiantes. En el colmo de la desesperación algunos de sus voceros gritan que su objetivo es sacar a Chávez del gobierno, no importa el medio, sea porque se le obligue a renunciar o por un golpe de estado o en última instancia el magnicidio. Que sepamos estas joyas de la libertad, la democracia y los derechos humanos, siguen paseando su arrogante figura por calles, avenidas, urbanizaciones, carreteras, sin que le pase absolutamente nada. Amable y paciente lector, así de bestial y salvaje es la dictadura que hoy se señorea en este país de América del Sur, que conocemos con el nombre de Venezuela.

 

    En definitiva, está muy claro que la reacción lo que busca y quiere es acabar con la Revolución Bolivariana mediante el derrocamiento del presidente Chávez, su esfuerzo está dirigido a crear un ambiente de desestabilización que le permita aplicar la llamada “Carta Democrática de la O.E.A.”, y su gran dificultad está en que no tienen capacidad de convocatoria, de allí, que jueguen a provocar una guerra civil, incluso recurriendo al asesinato del presidente Chávez. Hay poderosas razones para creer que tras la cortina de la Reforma Constitucional, se esconde algo más gordo y preocupante. Pero eso será materia de próxima entrega.