512 AÑOS DEL VIAJE A MAGEK DE BENTOR
No
puede morir jamás quien de esclavo se libera.

Homenaje al mencey Bentor en el Mirador Del Lance, julio 2007
Muertos
durante
Retirándose
estratégicamente los Tabores guanches establecieron su Real del Peñón, donde
a las pocas horas se hallaban reunidas todas las fuerzas útiles.
Como explica la declaración de los testigos aportada
en la información de Margarita Guanarteme (1526), hija del converso y traidor
Thenesor Semidan (Fernando Guanarteme) que indica como en dicha acción de
Aguere "mataron al Rey Grande que se llamaba el Rey Venitomo de Taoro, y
don Alonso de Lugo envió a Fernando Guanarteme para que se viera con el rey
Ventor, hijo de Venitomo, para requerirle se diese volviendo con la respuesta
que el nuevo rey no se quería dar…"
Según
recoge Bethencourt Alfonso: “En este campamento y en la misma noche o al
siguiente día de la batalla de
Era
Benytomo (Bentor) hombre de grandes alientos y guerrero valeroso, pero sin
aquellos prestigios ni supremo don de mando de su padre, único entre los
guanches capaz de salvar a la patria mientras alentara.
Cuéntase
que en el primer tagoro o consejo celebrado por los reyes y grandes de los tres
Estados bajo la jefatura de Benytomo, acordaron aleccionados por la batalla de
la laguna no presentar ni aceptar combate alguno donde jugara la caballería, ni
llevar las añepas reales ni enseñas a los campos de batalla, ni abandonar como
solían sus posiciones para atacar cuando eran provocados por los españoles.
Noticioso
el general Lugo de la situación del ejército guanche, después de ordenar
quedara custodiando el Real de Gracia la mitad del cuerpo auxiliar güimarero
con una compañía de los invasores, movió sus fuerzas en dirección del
enemigo acampado en el Peñón.
Llegados
los castellanos hicieron alto en orden de batalla y envió el Adelantado a D.
Fernando Guanarteme con un mensaje para el rey Benytomo, “a le requerir que se
di ése e tornáse cristiano e que le faría toda la cortesía que quisiése...”,
cuya respuesta negativa como ya dijimos en una nota, motivó un segundo mensaje
con el mismo Guanarteme y Pedro Mayor, llevando la cabeza de Bencomo clavada en
una pica, para decirle de parte del general: “Que aquella cabeza le sirviése
de escarmiento, pues si no se sujetaba al Rey de España con otro tanto le
amenazaba”; a lo que contestó Benytomo: “Diréis a vuestro capitán que
esta cabeza no me espanta, que donde quedó el cuerpo la pueden poner; y que
cada cual mire por la suya”.
Entonces
los españoles empezaron a provocarlos al combate y los guanches a ellos,
actitud que sostuvieron como cosa de dos horas, pero sin abandonar ninguno de
los ejércitos sus respectivos campos; hasta que de pronto el tiempo que estaba
de invierno comenzó a llover a cántaros, y los españoles dejando la cabeza de
Bencomo contramarcharon el mismo día al Real de Santa Cruz para establecer sus
cuarteles de invierno.” (Bethencourt Alfonso 1997 t.II:127)
La
resistencia de los Tabores guanches era cada día más débil debido a la
terrible epidemia provocada por el envenenamiento de las aguas que hacía cada
vez más difícil hacer frente a las hordas invasoras, las cuales al no consumir
las aguas envenenadas ya que los auxiliares isleños conocían perfectamente las
fuentes que dejaron sin empozoñar, indujeron a algunos notables a pactar con
los invasores.
Cuando
el 25 de Julio de 1496 descubrieron los nuestros ancestros en el campamento del
Realejo lo tramado por la nobleza, se alzaron furiosos desautorizando a los
menceyes y tratándolos de traidores y cobardes e injuriando a los personajes de
mayores prestigios; replegándose a los altos de Tigaiga aleccionando sus
tagoros, con objeto de salvaguardar sus medios de vida y de mantener viva la
llama de la independencia, el pueblo siguió combatiendo a los castellanos,
efectuando ataques de guerrilla aleccionados por el clero guanche de los Kankus
y Babilones, con los que continuamente hostigaron a los invasores.
Mientras,
la nobleza y notables aceptaron las condiciones impuestas por los
mercenarios invasores antes que consentir la merma de sus privilegios.
El
elevado espíritu y profundo amor a la Matria y a la libertad de que estaba
dotado el penúltimo gran Mencey de Chinech (Tenerife) Bentor, le indujeron a
reprobar la actitud de entrega y sumisión a los extranjeros adoptadas por los
notables de la liga, así, decidió ser heraldo ante los espíritus de nuestros
ancestros llevando personalmente las noticias de las desgracias que afligían a
la Matria y los tiempos de esclavitud que se avecinaban y, desde los altos de
Tigaiga inició su espíritu libre el viaje hacía el seno de Magek, donde desde
un espacio atemporal cuida con los demás espíritus de los ancestros de
que los actuales canarios recuperemos a la Matria mancillada devolviéndole la
libertad que un día le fue arrebatada por la insaciable sed de rapiña de una
horda de bárbaros europeos.
Eduardo
Pedro García Rodríguez.
Chinech
julio de 2008.
Fuentes
consultadas:
Juan
Bethencourt Alfonso
Historia
del Pueblo Guanche. Tomo II, págs. 127-138-160.