EL VIEJO ESTEROTIPO DEL TELEFONO MOVIL
Fidel Campo Sánchez
El estereotipo,
en el campo de las ciencias sociales, para nosotros es el equivalente que
aplicamos a quienes usan el móvil como recurso (truco) para pasar
desapercibidos cuando alguien no les es grato y para eludir el saludo. Y
debemos significar que no pretendemos confundir la semántica con la semántica
del “prototipo”.
Todas las
personas son responsables de sus propias ideas y resoluciones, así como de sus
actitudes, deseos y actos. La edad de la
responsabilidad es aquella en la que se considera que los individuos son
responsables de sus actos puros e impuros, y son capaces de equipararse y
arrepentirse, aunque se trate de ciudadanos dedicados al que da vez menos noble
oficio de la política. ¡Es qué algunos políticos son como niños, o al menos se
comportan como tales!
Que algunos son
como niños es tan evidente y se ponen al descubierto sus miserias, cuando la
persona muestra sus carencias de principios éticos, morales y se pasa por la
entrepierna los valores más elementales de: la urbanidad, la educación, las
buenas maneras, el mirar y no valorar a tu prójimo como deseas te hagan a ti
mismo, obviando el espíritu de comprensión, la ternura, la misericordia que es
uno de los principios atribuidos al animal racional y entones el individuo pasa
a la categoría del animal irracional, con grandes carencias de sensibilidad
hacia el otro.
Tenemos
conocimiento de la siguiente escritura bíblica, en Santiago 1, que nos ha
servido de mucho en nuestras relaciones socio-políticas, que nos permitimos
recomendar:” Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a
todos abundantemente”.
Llama
poderosamente nuestra atención el que algunos políticos, cuando damos de bruces
con ellos en la calle, verlos usar el viejo recurso del teléfono móvil, para
pasar desapercibidos. Nos da mucha pena de estos personajillos al comprobar la
falta de sabiduría, conocimiento, entendimiento en “esos” que, con respecto a
la verdad y a las carencias de instrucción y conducta imprudente se muestren de
tal guisa que, pese a ser universitarios,
No hay, en este
mundo, nada más contundente que la verdad, el ser uno mismo, le diríamos a ese
amigo edil socialista lagunero, para que en lo sucesivo no pierda las formas.