Plátanos: vino
nuevo en odres viejos
Wladimiro
Rodríguez Brito
Esta semana
han ingresado en los bolsillos de los agricultores los 18 céntimos de ayuda
comunitaria por cada kilo de plátanos. Sin lugar a dudas, esto es un vaso de
agua para alguien que ha recorrido unos duros barrancos un día de siroco, pues
los precios de la primera mitad del presente año han sido ruinosos. En ese
sentido, lamentamos que hoy, a finales de 2007, no se vea ninguna iniciativa
del sector para una situación que, sin duda, hipoteca el futuro de este
colectivo. Es decir, no se ha tomado ninguna medida que a todas luces
entendemos que es necesaria y básica para este gremio. Es más, Asprocan encargó un estudio en el que se plantean posibles
salidas para el futuro del sector del plátano y según parece, tales propuestas
continúan durmiendo en una gaveta por ahí, al igual que otro estudio que daba
posibilidades en el mercado alemán.
A día de hoy, en
Así, por ejemplo, en
estos momentos se venden los plátanos de Canarias en
De esta manera, en los
próximos meses, cuando la producción semanal pase de los cinco o seis millones
de kilos que tenemos actualmente a los 10 ó 12 que se producirán con toda
seguridad antes de febrero, veremos cómo gran parte de los plátanos de Canarias
se quedarán en nuestros barrancos. Y todo ello porque no hemos sido capaces de
prever mercados para esta producción ni de mejorar nuestras relaciones en lo
que fue hasta hace unos años un mercado cautivo, es decir, no hemos cuidado a
nuestros aliados históricos, consumidores, maduradores y distribuidores en
Por ello, estas líneas
pretenden, una vez más, plantear que los problemas de presente y de futuro del
plátano no están ni en Bruselas ni en Madrid, sino que debemos resolverlos
aquí, en casa. Y para ello, tanto el estudio anteriormente citado como la
coyuntura internacional nos obligan a tomar medidas para garantizar la
pervivencia de dicho cultivo. No nos vale continuar con lamentos y mirar para
otro lado. Los plátanos de Canarias tendrán futuro en tanto en cuanto aquí se
tomen una serie de medidas básicas que nos permitan suprimir una serie de
costes y barreras totalmente artificiales y que, por otra parte, la
comercialización tenga un carácter profesional, ya que no es de recibo que hoy,
a 9 de diciembre de 2007, no haya unas previsiones del volumen de fruta que
debemos cortar en enero, febrero y marzo y hacia qué mercados las debemos
destinar.
Es muy difícil
explicarle a los ciudadanos que en el mundo de los ordenadores y de la
comunicación no sepamos cuántas piñas hay nacidas y su posible corte y, en
consecuencia, el mercado donde los vamos a destinar. Si hemos perdido un 30% de
la cuota de mercado peninsular, en buena lógica deberíamos abrir mercados al
norte de los Pirineos para dicha fruta, máxime cuando sabemos que la situación
que se va a producir a partir de enero en cuanto a aranceles, aduanas y demás
aún va a complicar más la situación. De este modo, si los plátanos comunitarios
que demanda