D.
WLADIMIRO Y LAS RANAS GOMERAS
Francisco
Javier González
Si exceptuamos la deriva ideológica paralela a la
sufrida por ICAN, que los ha llevado desde el PCE a CC y a coaligarse con la
derecha españolista del PP, siempre he sentido simpatía por Wladimiro R. Brito
y respetado su preparación en temas de nuestro agro, pero estos días atrás se
le ha ido el baifo y no ha recordado el bíblico consejo de la paja en ojo ajeno
dejando de lado la propia viga, descolgándose en su habitual artículo dominical
(El Día 16/03/08 “La Gomera :agua para las
ranas”[1]) con una reflexión sobre la agricultura gomera.
Empieza mi amigo Wladimiro diciéndonos que las
cuantiosas inversiones en infraestructura agrícola en Gomera (presas, aguas,
pistas…) solo han tenido como resultado que el Valle de Hermigua se convierta
en un cañaveral con agua suficiente para criar ranas, pero sin agricultores, y
que las eretas aterrazadas de Agulo, Lepe, Ibo Alfaro…. servían únicamente para
solaz de jubilados y algún que otro despistado agricultor a tiempo parcial.
Achaca en su artículo la carestía de la cesta de la compra gomera a la brutal
reducción de la superficie cultivada en la isla, que el cifra de 7.000 Has. en los años 60
a las más o menos 1.000 Has. actuales
y cuantifica en unos 4,2 millones de euros/año lo que los gomeros han dejado de
ganar por el abandono del cultivo del plátano. Las cifras expuestas por Wladimiro
son más o menos correctas pero no la intencionalidad partidista que se agazapa
en ellas que, en una pirueta demagógica, digna de mejor propósito, nos dice en
la citada homilía dominical que “los
hechos se deben a una actitud política en la cultura de la subvención, de
mantener a gran parte de la población pendiente de unos contratos no para
trabajar sino para mantener el clientelismo político, unido a la cultura de la
fiesta con acontecimientos como los llamados Fastos Colombinos y no digamos de
otros aspectos de la subvención a la sopa boba y no crear ningún estímulo
político ni económico ….” Siempre en el mismo tono de prédica de Semana
Santa -que se celebraba en esos días- aconseja como remedio “que se revalorice la cultura del trabajo,
del esfuerzo…la cultura de esas generaciones de gomeros que nos dejaron no sólo
el Garajonay y otros espacios naturales de gran valía
sino también los machu-pichu
de Lepe, Ibo Alfaro, Guadá” rematando la estocada
con un impagable aserto: “el trabajo que
ha hecho el Cabildo de Tenerife en el medio rural, a pesar de las deficiencias
que indudablemente tenemos, no ha generado un paisaje y un panorama en ruinas
como el que hemos descrito en La
Gomera, que no tiene similitud con ningún otro en todo el
Archipiélago”.
No voy a defender a estas alturas al Cabildo gomero -que
supongo lo sabe hacer él solito- gobernado por el PSOE, aunque bien es verdad
que las alternativas que existen a día de hoy en esta isla -CCN, CC y el casi
inexistente PP- no son como para causarme entusiasmo. En realidad, mi padre,
uno de los fundadores y más fieles seguidores del PSOE de Aguere, siempre
mantuvo conmigo el disgusto de no seguir su ejemplo político, pero la
consideración nacional de Canarias por un lado y la progresiva derechización de
la socialdemocracia por otro, me lo impedían. Por esto me considero lo
suficientemente libre de criterio y de ataduras para hablar de las ranas
gomeras de D. Wladimiro, y es que, cuando un analista de su capacidad y
preparación -ambas innegables- se enfanga en estas diatribas partidistas y se
aparta de una realidad global, que conoce bien, nos obliga a poner en cuestión
otras muchas de sus hipótesis y afirmaciones.
Empecemos por la afirmación de que en Hermigua ya solo
encontramos jubilados y agricultores a tiempo parcial.
No es, desgraciadamente, una realidad
diferente a la de toda Canarias. En esos supuestos años felices para la agricultura
de que habla D. Wladimiro, en los años 50 a 60, nada menos que el 53 % de la población
activa trabajaba en el agro canario, frente al escaso 2,34% (el 4% en todo el
sector primario) actual, con una media de edad que se acerca cada vez más a los
60 años y con el 70% como agricultores solo a tiempo parcial y una renta
agraria que ha caído en más de un 11% en los últimos años. Eso si, el margen
medio de beneficios de las cadenas de distribución se acerca al 400 % y el
consumidor canario paga, al menos, 4 veces más por los productos de lo que gana
el agricultor. ¿Será esa la “cultura del trabajo y del esfuerzo” que preconiza
D. Wladimiro? Porque, curiosamente, el gobierno pseudonacionalista que CC
mantiene en esta desdichada patria nuestra, ha aumentado en el último ejercicio
en un triste 1,3% la inversión en el campo canario, pero lo hace en un 17,5% en
el capítulo de “dietas y protocolo”.
¿Abandono del campo solo en Gomera? Real y trágico,
pero no lo es mucho menos en el resto de Canarias. De las 142.600 Has. de Superficie Agraria Útil (SAU) de nuestro territorio se
cultivaban -según el Censo Agrario del Estado Español- 59.366 en el 89 que
bajan a 47.447 en el 99 y a menos de 46.000 en el 2006. Esto significa unas 96.000
Has de cultivo ABANDONADAS, un 67% de
nuestro terreno agrícola baluto. En el caso extremo de Fuerteventura se ha
abandonado más del 93% de sus 9.496 Has. cultivables y
son hombres de su grupo político pseudonacionalista, como Domingo Berriel y Lázaro
Cabrera los que proponen -aparte de destruir Tindaya- convertir en Parque
Desértico la mayor parte de la isla, salvo las turísticas costas, claro está, y
eso sí, con algún campo de golf y sus correspondientes servicios al turista en
el “oasis” de La Lajita,
por supuesto, propiedad del Sr. Cabrera. De hecho, ninguna isla alcanza
siquiera el 50% de su SAU cultivada y solo en el caso muy puntual de La Aldea –Artevirgo- se supera
el 75% de aprovechamiento agrícola. Fuerteventura, que fue “el granero de
Canarias”, hoy no produce grano ni para el gofio de un par de escaldones, igual
que Alajeró, que exportó grano a Europa donde hoy no hay una sola ereta de
cereal. Canarias en global solo produce el 0,6% del cereal
que consume.
Pero volvamos al caso de Hermigua que le inspira su
libelo. En el valle hay algunas fincas con cierta extensión, pero la realidad
del territorio son 9.300 parcelas catastrales para 396,10 Has. Saque usted la
media y encontraremos parcelas medias de 420 metros cuadrados.
Esas eretas que usted llama “machu-pichus”
de Lepe no llegan a una media de 90 metros en un desnivel de más del 40%. Se
sube y baja por escaleras de piedra. ¿Cómo y con qué se paga un día de trabajo
en esas condiciones? No es de extrañar que Hermigua, que tenía cerca de los
6.000 habitantes desde los años de la
Guerra de España y en esos “sus agrícolamente felices de los 60”, pase a los 2.000 de hoy en
día. Busque el resto en Taco, en Las Palmas o en Venezuela. Emigraron en los
“barcos negros” o en veleros como el Telémaco por una simple razón. Por hambre,
desesperación y deseos de superación como los que hoy nos llegan en cayucos.
Esto no es privativo de Hermigua ni de Gomera. Las islas agrícolas por la
escasa planificación y más escasa ayuda del llamado Gobierno de Canarias
pierden paulatinamente su población, como sucede también en las zonas agrícolas
de aquellas que ganan población con la inmigración, tanto interior como
exterior. Así, en los últimos años, la tasa bruta de crecimiento vegetativo en
Tenerife es del 3,5, pero pierden población Arafo, Fasnia, Garachico, La Guancha, Buenavista, Los
Silos y Vilaflor, esto es todas las alejadas de la marea turística. En Gran
Canaria la tasa es del 4, pero Artenara, Tejeda, Valleseco y San Mateo se
despueblan, como en Lanzarote con tasa de 8 se despuebla Haría y en
Fuerteventura con tasa del 9 se despuebla Betancuria. La Palma, su isla natal, nos da
ya tasas negativas del -0,6, aunque aumenta en Las Breñas y Los Llanos, Hierro
con tasas del -1,5 aumenta en Valverde, y Gomera, la de menor ritmo de
despoblación con solo -0,4 (para Hermigua un brutal -6) aumenta su población en
San Sebastián, Valle Gran Rey y Alajeró. La relación turismo versus agricultura
la puede observar en el nº de habitantes por Km. cuadrado .Canarias en general
y Tenerife y Gran Canaria en particular duplican la relación entre 1950 y 2001,
pero en Gomera se pasa de 80,9 hab/Km en el 50 a los 49,5 en el 2001,
espacio de tiempo en que Lanzarote pasa de 36,4 a 114,4 y Fuerteventura
de 8,6 a
36,3. Esta relación turismo/agricultura debe ser la que inspira a su amigo y
compañero de coalición, el sempiterno alcalde de Orotava desde hace un cuarto
de siglo, Isaac Valencia, que nos decía en julio de 2004 que “el Norte de Tenerife y concretamente el
Valle de la Orotava,
debe parecerse a una zona como la Costa
Azul. Tenemos que inspirarnos en eso y acoplarlo a lo
nuestro. El territorio tiene que sufrir una transformación para su adecuación a
los tiempos presentes y futuros. No
podemos seguir teniendo el Valle lleno de plataneras”. Así puestos,
prefiero lo que nos decía la inefable Dulce Xerach en febrero del pasado año,
que “En unos años la cultura puede
superar al sector agrícola”.
Esta es la realidad triste de una agricultura que no
llega a suministrar el 18% de lo que consumimos, con más de las tres cuartas
partes dedicada a cultivos de exportación,
donde plátano, tomate y pepino -los exportables- son los únicos cultivos que
cumplirían las condiciones de la
FAO del 75% de autoabastecimiento. Dejo en el tintero
múltiples cuestiones como la destrucción de los bancales de Arico -de tanto
valor etnográfico como sus “machu-pichus” gomeros- en busca de las subvenciones
europeas al cultivo de la viña y en la expectativa de que, transcurridos los 10
años de mora por la subvención, reviertan… al sector turístico, pero ya
urbanizados con esa presunta financiación a la “agricultura”; la salinización
de las tierras tomateras; la total destrucción de la vega de Aguere –los
mejores suelos fersialíticos de Canarias- y sus aledaños de El Centenero,
Sobradillo, Los Baldíos…; el amparo por la COTMAC a alcaldes como Macario Benítez que
convierten, contra la voluntad de sus propietarios y para su lucro personal, en
urbanizables lugares emblemáticos del cultivo protegidos por el PIOT como la
esperancera Montaña Carbonero o la debacle del sector ganadero que necesitaría
un artículo completo. ¿Cuántos fondos de la RIC –dinero que debería ser de todo el pueblo
canario- se invierten en el sector primario? ¿Cuántas toneladas de papas
israelíes, chipriotas o maltesas se venden como canarias en Mercatenerife
o Mercalaspalmas subvencionadas por el REA?
¿Plantea usted el abandono del campo como resultado de
una política de fiestorros y belingos? Me alucina que un conspicuo miembro de
CC en Tenerife hable de “Fastos
Colombinos” para una fiesta que tiene carácter oficial y escasamente
popular, con misas y coronas, una regata Huelva-Gomera, algunas conferencias,
un embajador americano de visita, una coral, un par de encuentros de voleibol y
petanca y últimamente algún baile en la plaza, pero eso si, con la presencia
del Sr. Presidente Regional de turno (sea Adán Martín o sea Paulino Rivero).
Siempre he estado en contra de esas “Jornadas Colombinas” denominación con que
las empezaron los laguneros Eliseo Izquierdo y Enrique Romeu, como de la
denominación a Gomera de “Isla Colombina”, pero ese es otro asunto y ahí están.
Ahora bien, por su mención pudiera usted servir de ejemplo evangélico de Mateo,
7,1-6 o Lucas, 6,37-42 que nos ilustran sobre lo de la hipocresía, la paja en
ojo ajeno y la viga en ojo propio. ¿”Fastos” colombinos? ¿Dicho eso por un
responsable de esa CC que solo en el escenario para la reina del Carnaval
santacrucero se gasta anualmente, con el objetivo siempre de los posibles
resultados electorales, más de lo que en Gomera cuestan las Fiestas Lustrales
cada 5 años?. Desde luego es un tema digno de Los Singuangos. D. Wladimiro
¡alabárdeme ese cangrejo!
Por cierto, para su satisfacción agrícola personal y
para desastre de las ranas gomeras, el Cabildo está talando estos días todas
las cañas del barranco de Hermigua y fabricando compost con ellas. Intentaré
salvarle algunas subiéndolas hasta El Cedro.
Gomera a 31 de marzo de 2008
[1]La
Gomera: agua para las ranas