A vueltas con el radar de Malpaso

 

Juan Jesús Ayala

Uno llegó a pensar que el asunto este del radar de Malpaso, en la isla de El Hierro, estaba ya superado y que permanecía olvidado en el fondo de los cajones del Ministerio de Defensa por inviable. Pues no es así. La ministra de Defensa se descuelga días pasados con unas declaraciones en las que manifiesta que este sigue vigente en la intención del Ministerio y que el sitio idóneo para colocar el artefacto es Malpaso[1] porque las zonas de sombras que proyecta el Teide en otras islas dificultan su operatividad, con lo cual dejaría parte del Archipiélago desguarnecido en lo que a su defensa se refiere. Cuestión esta que se hace difícil de comprender cuando estamos en la época de los espías satélites por lo que el control que se quiera hacer desde cualquier punto de vista se solucionaría sin tanto ruido y alharacas con los mencionados satélites.

Da la impresión, y es ese el peligro, dado el empecinamiento del Ministerio, como si lo que se pretendiera una vez instalado el radar en Malpaso fuera continuar y violentar el lugar con una base militar. Cuestión esta muy desagradable, con lo cual ya la isla estaría bajo el punto de mira de aquellos que por cualquier razón quieran agredir o tener a las islas bajo su radio de acción. Lo que sería más que lamentable.

La isla de El Hierro, no nos olvidemos, está catalogada como Reserva de la Biosfera y lo que se tiene y debe hacer con ella es apuntalar y afianzar aún más sus señas de identidad, su raigambre cultural y sus costumbres de siempre. Ahí, en el pico de Malpaso y en sus alrededores, la isla se hace grande, infinita, su acervo cultural se acentúa, por lo que en ese lugar sólo deben tener presencia el silencio del viento, la rociada de las brumas de su cumbre, y que todo ello sólo sea enriquecido por los pitos, chácaras y tambores, dando un insospechado colorido a una convivencia insólita cada cuatro años.

Lo de más es romper, insultar la historia de un pueblo, aunque se diga que se rebajan las pretensiones anexionistas de 72.000 metros cuadrados a 3.000.

Si las autoridades y el pueblo de El Hierro dejaron en su día oír su voz con fuerza y contundencia para demostrar su enfado y oposición a esta instalación, deberán seguir en esa línea, no bajar la guardia y continuar defendiendo el patrimonio cultural de su isla que allí, en Malpaso, se alarga mucho más allá del Mar de las Calmas.

A Malpaso y El Hierro, en su conjunto, no le hacen falta ser protegidos por artefactos camuflados para acciones de guerra puesto que la isla ni se lo merece ni tiene por qué soportarlo.

 

[1]Defensa mantendrá el pico de Malpaso como zona estratégica