Ser canario y de Tenerife, una realidad
Manuel Artiles
*
Muchos me comentan:
¿cómo puedes sentir este amor por la isla de Tenerife, si
tú naciste en Agüimes? Ciertamente, me llama la atención ese
comentario repetitivo al que muchas veces he de rendirme y soportar. Sin
embargo, y no queriendo caer en lo grosero, me parece un interrogante algo
absurdo y para ello dejo caer en el inicio de este comentario la siguiente
reflexión: ¿es que el tinerfeño de Tacoronte,
que por motivos de trabajo ha de rehacer su vida en Puerto del Rosario,
Fuerteventura, no sigue amando a Tenerife y, por eso, deja de ser canario?
¿Y el lagunero que vive en Madrid no sigue llevando dentro de su
corazón parte de su tierra? No quiero dejar además un
vacío que por la premura de las líneas puede quedar en el olvido,
y es que no sólo siento amor por Tenerife, sino que debo a miles de
tinerfeños el que se me haya acogido y dado el empuje que todos
necesitamos en aquellos momentos donde no todo se ve del color con el que se
quisiera.
Sencillamente, creo
que a veces caemos en el mayor de los absurdos y perdemos totalmente el norte
cuando ni siquiera logramos palpar lo que realmente importa dentro de ese
cúmulo de problemas por los que pasa nuestra tierra, Canarias. Es una
realidad que Tenerife, en muchas ocasiones, ha caído en el más
profundo de los olvidos por parte de algunos políticos
"canarios" que han dejado a un lado su capacidad pública para
actuar con el "servilismo" que les ordena en ese momento su partido,
para así "servir" a los intereses de un sector empresarial
"X" de una provincia "X".
Sí,
quizás algunos lo consideren uno de mis típicos atrevimientos por
aquello de que me gusta decir realmente lo que me pasa por la cabeza y lo que
creo que es lo más justo para todos y no para unos pocos. Sí,
Tenerife ha sido olvidada en muchas y repetidas ocasiones puesto que al
político, al que se le cree un hombre público y neutral, le ha
dado por favorecer los intereses empresariales de unos, los suyos, y no los de
todos, los de los canarios, los canarios de Tenerife, de
Nosotros, a quienes se
nos denomina tinerfeños, porque yo me siento tinerfeño, y
canarios de a pie, no hemos de considerarnos ni en el menor de los grados
culpables de la sinrazón de unos políticos que han dejado en la
mayor de las desidias a una isla o a una provincia para potenciar el
favoritismo no hacia otra isla o provincia, sino hacia los intereses de esos "X"
sectores o grupos empresariales.
Creo que hemos de ser
sinceros y decir que nadie quiere el pleito insular, pleito, por cierto, que no
nace en los rincones donde los canarios de a pie nos movemos, sino que fluye en
la gran hipocresía de algunos "servidores públicos" -políticos-
que emplean el pleitismo para mantener a los canarios
alejados de los verdaderos problemas que padece Canarias: paro, hambre,
carencia sanitaria, una educación deficiente, etcétera.
Y, sí, el
pleito lo han reflotado esos mismos que lo crearon, esos políticos que
habría que denominar del montón, que se empeñan en perder
su tiempo y hacernos perder el nuestro a todos los canarios. Y lo reflotan
cuando señalan con el dedo al chico que nació en Agüimes, porque dice que se siente tinerfeño y
"defiende a Tenerife" porque muchos tinerfeños lo "han
defendido" a él en miles de ocasiones, cuando otros me daban la
espalda. Por eso, a quienes caen en lo grotesco y lo mundano por no saber lo
que es ser canario y de Tenerife, les digo: soy canario y de Tenerife, y eso
para mí es una realidad insustituible.
* Presidente
ejecutivo del Grupo Mírame TV