Carta al Rector de
Distinguido señor:
Soy
trabajador de
Yo, al
contrario que usted, voy a hablarle desde mi cerebro, desde mi pensamiento,
desde mi razonamiento, cosa que, por otra parte, debería haber hecho usted. No
me parece lo más adecuado, en relación a su cargo y al acto en el que
representaba a la comunidad universitaria, hacer un discurso desde el corazón.
Yo podría hablarle desde mi bolsillo, como miembro de un colectivo que ha sido
olvidado a la hora del reparto desde hace más de ocho años, cosa que no ha
sucedido con los otros colectivos que conforman la plantilla de trabajadores de
Desde el
razonamiento y desde el poder de mis convicciones estoy de acuerdo con usted en
que un año no es tiempo suficiente para hacer profundas modificaciones y, también
comparto con usted, que ha iniciado un estilo diferente de recorrer el camino.
Y, precisamente, porque al igual que usted, uno está dispuesto a luchar por lo
que cree, por sus valores, le digo que hay caminos que no conducen a ninguna
parte, y que otros conducen inevitablemente al abismo. Digo esto, refiriéndome,
claro está, al proceso seguido para la reforma de las plantillas del Personal
de Administración y Servicios, que como bien manifiesta, cuenta con consenso
generalizado en la comunidad universitaria acerca de su situación deficitaria y
obsoleta. Éste es el único consenso con el que ha contado, ésta es la única
circunstancia -por otro lado evidente- en la que casi todos estábamos de
acuerdo, no así en la valoración de las más urgentes y, muchos menos, en su
valoración de las necesidades relegadas desde hace años. Todas, absolutamente
todas nuestras necesidades en relación al Personal de Administración y
Servicios, y más concretamente en lo que se refiere al personal laboral, están
relegadas desde hace años. Es cierto que mantuvo un calendario de reuniones con
los órganos de representación del PAS con el propósito de consensuar los
documentos finales, pero no es menos cierto que no logró ese consenso y al
final acabaron imponiendo sus posiciones y los criterios de su equipo
recién llegado, frente a las posiciones de otras células de este cuerpo
institucional, que a pesar de llevar años trabajando dentro del organismo, nos
hemos convertido en células cancerígenas.
No quiero
entrar en los detalles de lo que según su criterio significan o traen consigo
estas reformas, pero no puedo pasar por alto algunos detalles, como cuando dice
que se mejora la ratio PAS/PDI. ¿Se mejora con
respecto a cuándo?, ¿con respecto al empeoramiento que ha sufrido en los últimos
años?
Dice usted,
en su discurso, que la universidad no puede ser entendida como un ente
estático, ya que desde sus orígenes medievales hasta la actualidad ha sido
producto y agente de cambio, y lo seguirá siendo. Lo malo es que, si ese cambio
tiene usted que hacerlo recortando los derechos y los avances obtenidos en el
terreno de la relaciones laborales y de las leyes de libertad sindical, con
todos los beneficios sociales que conllevan, pues resulta que nos quiere usted
devolver al medioevo. No es la primera vez que lo acusamos de querer tener una
universidad del siglo XXI, pero con el mismo personal
y peores condiciones de trabajo de las que teníamos en el siglo XX. Como usted dice, si algo prima, o debería primar en los
universitarios, es la racionalidad y la búsqueda de la verdad. Ésta es la
verdad. La verdad pura y dura, es que su equipo de gobierno, abre centros
universitarios, creados con coste cero, aumentando ilegalmente las cargas de
trabajo de su personal, saltándose las obligaciones que tienen ustedes de
aplicar las leyes y respetarlas, y por encima de todo menospreciando la
profesionalidad de la plantilla del personal laboral.
Habla usted
de superar las divisiones, los distanciamientos y las discrepancias, pero las
supera, tanto usted como su equipo, a base de expedientes disciplinarios, de
sanciones, de prepotencia y de ilegalidades. No somos tan reducido el grupo de
miembros de nuestra comunidad que opinamos que es usted el que levanta muros y
cava trincheras, y que parece quererlos convertir en celdas en donde recluir a
todos los que no estamos de acuerdo con usted.
Citando sus
palabras, realmente nos entristece que en el ámbito donde debiera prevalecer la
racionalidad y el talante universitario, algunos pocos se parapetan en esas
falsas y a la vez interesadas fronteras, no reconociendo que esta universidad
ya estaba antes de que ustedes llegaran y que se ha desarrollado, a pesar de
las dificultades, con el esfuerzo de TODOS y cada uno de los que aquí
trabajamos y desarrollamos nuestra actividad profesional. Pero a
diferencia de su “aparente” resignación y aún aceptando que somos humanos
y como tales afectados por sus fragilidades y miserias, le garantizo que
algunos no vamos a resignarnos a una vuelta al ordeno y mando, vulnerando
normas, leyes y derechos. Normas, leyes y derechos que usted más que nadie,
como universitario, debería saber que son de obligado cumplimiento para TODOS.
Su capacidad
de diálogo, salvo el que ha tenido con
Para
terminar, señor Rector, con el corazón en la mano si es que hay que meterlo en
este asunto, pero hablándole desde el razonamiento, lo que se tenga que hacer
para conseguir el objetivo de hacer progresar a
Sinceramente,
le digo que desde el sector del personal laboral somos muchos los que pensamos
que bajo su mandato ha habido un altísimo grado de improvisación, restricción
de la participación, soberbia y prepotencia.
* Un trabajador de