Incomprensible en un canario

 

No nos sorprenden las declaraciones del presidente nacional del PP en relación con la ponencia ideológica aprobada en el congreso nacional de CC. Rechaza Mariano Rajoy que pueda existir una relación de igual a igual entre España y Canarias, y mucho menos que nuestro Archipiélago pueda alcanzar la condición de nación soberana.

 

Resulta indudable que el señor Rajoy habla así porque es uno de los godos que mandan sobre nuestra tierra. Coincidimos en muchos aspectos con su ideología conservadora, pero no podemos admitirle esas apreciaciones sobre las Islas y sobre lo que él califica como "deriva ideológica" de CC. Cierto que el presidente del PP y su nación española poseen un archipiélago situado a 1.500 kilómetros de distancia de sus costas, del que usurpan riquezas con las que se han acaudalado durante los últimos seis siglos, y que siguen disfrutando hoy. Él, y cuantos son como él, sienten la satisfacción de que en Canarias viva gente sumisa a sus amos de la Metrópoli. Y lo mismo decimos de Zapatero. Esto es así, y algún día todo el mundo verá, a la luz de la razón, que la actitud de los políticos peninsulares con respecto a Canarias responde a un concepto obsoleto de posesión de tierras y vidas de seres humanos. Algo totalmente antinatural y cruel, que se mantiene por la fuerza de las fuerzas, prestas a asestar testarazos para acallar las voces alzadas, así como las aspiraciones de un pueblo a poseer libertad e identidad. Aunque ni Rajoy ni Zapatero puedan entenderlo, los canarios quieren ser naturales de su país, nación y estado; aspiran a que se les conozca como ciudadanos de la nación canaria, no como súbditos de España; como españoles de allá lejos; como ultraperiféricos ultrajados.

 

En cualquier caso, comprendemos que Rajoy, Zapatero y muchos otros políticos peninsulares piensen así, pues están convencidos de que estas Islas son una finca de su propiedad. Finca que, además de no costarles nada, les da dinero. Lo que no entendemos es que un tinerfeño, que un canario, diga que si CC deriva en soberanía, causará baja en esta formación. ¿Padece Ricardo Melchior no ya el síndrome de Estocolmo, sino el síndrome del Senado español, del que formó parte en la pasada legislatura? ¿O tal vez echa en falta el gustito de estar en Madrid? Ciertamente no esperábamos esto de un prohombre tinerfeño y canario como el señor Melchior.

 

Debemos recordar una vez más que los diputados y senadores canarios en Madrid son meras curiosidades. Es una idea que comparte algún que otro parlamentario de las Islas con quien hemos hablado de este asunto. Al igual que Ricardo Melchior antes, el papel actual de Ana Oramas, José Luis Perestelo y Alfredo Belda es el de personajes extraños, a los que se mira con curiosidad pero sin intención de hacerles caso. Se asemejan a los guanches exhibidos en las cortes europeas, si bien nuestros antepasados fueron llevados encadenados y a la fuerza, mientras que Oramas, Perestelo y Belda van contentos por su propio pie. Don Ricardo: usted es una persona valiosa; un hombre que ha hecho mucho por su tierra. Aunque no nació hace seis siglos, ¿es incapaz de comprender que sus antepasados fueron vilmente masacrados? ¿No siente dolor por el sufrimiento al que fueron sometidos tantos hombres, mujeres y niños?

 

 

Comentario de El Día, 1-11-2008