Nacionalistas inútiles

 

Mencionábamos en nuestro comentario del jueves la conferencia sobre el Estatuto de Canarias y su reforma, impartida por Fernando Ríos frente a cuatro gatos. ¿Qué utilidad tienen estos actos? ¿Divertir a quien los organiza? Más aún: ¿para qué nos sirve el nacionalismo que estamos padeciendo? ¿Para qué nos sirven los nacionalistas de CC? Sólo nos quedamos con tres, que citamos explícitamente porque confiamos en ellos: Paulino Rivero (de quien no hace falta dar explicaciones acerca de quién es), Juan Jesús Ayala (médico y nacionalista un tanto abstracto, pero que está entrando en la esencia de lo que es la auténtica lucha pacífica para que estas Islas sean un país soberano) e Hilario Rodríguez (concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz). Hay muchos más, pero estos han dado la cara. Se trata de auténticos patriotas, con la suerte de que "ambos los tres" son tinerfeños. Al margen de estas personas existen algunas más igualmente muy válidas, entre las que cabe citar de forma destacada a Miguel Zerolo.

 

En cuanto a la mayoría de quienes militan en CC, insistimos en preguntarnos para qué nos han servido tantos ediles, tantos diputados y senadores, que han estado divirtiéndose en los escaños, en las ceremonias y en los actos de las Cortes españolas. ¿Qué han hecho a favor del Archipiélago? ¿De qué le ha servido a Canarias actuaciones como las realizadas en su día por el ex diputado Mardones, el ex senador Melchior o el ex diputado regional Victoriano Ríos? De nada. Sin embargo, todos ellos se han beneficiado (legalmente, vaya eso por delante) de sustanciales emolumentos, que han salido de los bolsillos del pobre pueblo canario y de sus esforzados empresarios. Unos y otros deben contribuir con sus impuestos, les guste o no, a pagar los sueldos de estos inútiles políticos.

 

El caso de Ricardo Melchior lo lamentamos de forma especial. Él es un hombre de obras que ha logrado importantes infraestructuras para Tenerife, y una persona honesta. Pese a ello, se ha equivocado al renunciar a la soberanía de su tierra. ¿Quiere usted, don Ricardo, que en estas Islas manden los godos de Madrid? En la prensa ya tenemos que soportar a cuatro godos insufribles, aunque esos llegaron después. Los godos a que nos referimos (y no hace falta repetir ahora cuál es la diferencia entre un godo y un peninsular que desea vivir armoniosamente entre nosotros) vinieron antes, señor Melchior. ¿Quiere usted que manden sobre su familia los descendientes de esos godos que hace seis siglos sometieron a nuestros antepasados, a nuestros guanches y guanchas, por el derecho de la espada? ¿No le da a usted pena el sufrimiento de ese pueblo? ¿Por qué coño tenemos que ser españoles o meros indígenas obedientes a los españoles? ¿Explíquenos, señor Melchior, por qué no podemos ser canarios con estado propio? Por hoy lo dejamos aquí, don Ricardo, pero le sugerimos que piense en las respuestas a estas preguntas.[…]

 

Extracto del comentario de El Día, 8-11-2008