Visita a Canarias

del Presidente del Parlamento Saharaui, Mahfud Ali Beiba,

 

   

 

El Presidente del Parlamento Saharaui, Mahfud Ali Beiba, en su visita a Canarias, se reunió con su homólogo del Parlamento de Canarias, Castro Cordobés, y posteriormente con el Intergrupo Parlamentario Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui, en el que se encuentran representados los tres grupos parlamentarios que conforman la Cámara canaria, Coalición Canaria, Partido Socialista de Canarias y Partido Popular. Mantuvo asimismo diversos encuentros con la colonia saharaui residente en Tenerife y en Gran Canaria.  

 

 

 

En el Salón de Actos de la Facultad de Educación, antigua Escuela de Magisterio, de La Laguna, el jueves 30-10-2008, Mahfud Ali Beiba impartió una conferencia abierta al público cuyo texto reproducimos a continuación:  

 

«Quisiera  agradecerles  la invitación de estar aquí en la Facultad de Educación. De las Universidades de la Laguna y de las Palmas se diplomaron  muchos estudiantes saharuis particularmente de  las Facultades de Derecho, Medicina… Algunos de ellos fallecieron en el campo de batalla y otros siguen hoy asumiendo tareas de excepcional importancia en el esfuerzo nacional por la independencia y la construcción gradual de un país moderno dirigido por cuadros nacionales competentes. Queremos seguir contando, particularmente de cara a ese futuro, con la cooperación generosa de las Universidades y centros de formación técnica de Canarias.

 

Canarias, por razones históricas y geográficas evidentes que permitieron una larga convivencia pacífica y mutuamente benéfica entre nuestros pueblos,  es, y seguirá siendo, una profundidad estratégica, tanto en el presente como en el futuro para el pueblo saharaui. En  1975, decisiones tomadas en Madrid cristalizadas en los llamados acuerdos tripartitos de 14 de noviembre pusieron fin de forma brutal a esa convivencia directa pero no pudieron poner fin a la solidaridad y cariño mutuos ni cambiaron la geografía  ni lo que fue fruto de la Historia.

 

Esa decisión trágica, inesperada, injusta, injustificable, contraria a la legalidad internacional que sigue manchando la credibilidad de España, arrojó a nuestro pueblo  a los pies de las fuerzas invasoras de Marruecos y  Mauritania, con el deliberado propósito de poner fin a nuestra existencia en tanto que pueblo libre con legítimas aspiraciones a una descolonización correcta y natural hacia la plena independencia.

 

No hemos abdicado ni renunciado a arrebatar esta independencia usurpada por la fuerza, y ustedes, la región y la comunidad internacional, son testigo de ello. Las atrocidades que se cometieron contra nuestro pueblo serán algún día narradas por los historiadores con detalle y de manera particular cuando se abran los archivos secretos en Marruecos y en algunas capitales occidentales, entre ellas Madrid.

 

Ocupación extranjera, explotación ilegal de los recursos naturales y represión brutal han sido el cuadro clásico en toda situación colonial, y el Sahara Occidental no ha sido la excepción. Sin embargo, para nosotros saharauis, Marruecos ha querido consumar un genocidio en el Sáhara occidental. Acudió al uso de las bombas de NAPALM y fósforo blanco usadas en Vietnam, a las fosas comunes practicadas en Bosnia, y a una política de represión contra civiles indefensos cuyo saldo  trágico, en términos proporcionales,  ha arrojado un número de desaparecidos superior a los que tuvieron lugar durante las dictaduras chilena y argentina. Es mas, se usaron los mismos crueles procedimientos.

 

Así, un periódico marroquí, Al Jarida Al Oula publicó este verano lo que un miembro de la delegación de Marruecos en las negociaciones de Manhasset confesó a una instancia oficial de investigación, (Cito): "Hay alguna gente (…) se trata de tres o cuatro oficiales del Ejército (marroquí) que han cometido lo que se puede llamar crímenes de guerra fuera del ámbito de la guerra y muchos civiles fueron lanzados al vacío desde helicópteros o enterrados vivos por ser saharauis".(Fin de cita

 

La decisión tomada en Madrid en 1975, aun no revertida a pesar de los cambios democráticos habidos en España, trajo para nuestro pueblo este dramático destino al que hemos hecho frente con entereza, dignidad, determinación  y estamos firmemente determinados a seguir desafiando ese destino impuesto hasta la plena recuperación de nuestra soberanía. Hemos dado todas las posibilidades habidas y por haber a una solución pacífica civilizada a este conflicto que no beneficia al pueblo marroquí, ni al saharaui ni a la paz y la  estabilidad en la región. Todas esas posibilidades fueron sin embargo frustradas por Marruecos.

 

Ustedes recordarán que Marruecos dijo en 1991 que aceptaba el Plan de arreglo y que la MINURSO fue despachada al Territorio por el Consejo de Seguridad para organizar un referéndum justo y libre de autodeterminación. Marruecos aceptó la opción de la independencia como una de las opciones de este referéndum. Sin embargo, no honró su compromiso de 1991 ni el de 1997 cuando firmó los acuerdos de Houston que fueron  endosados por el Consejo. En  el 2003, rechazó la oportunidad de oro que le ofrecía el Plan Baker para reanudar el proceso de referéndum.

 

En abril del año pasado, el Consejo de Seguridad nos invitó por resolución 1754  a las dos partes a negociar, sin condiciones previas, de buena fe, una solución política mutuamente aceptable que garantice el derecho del pueblo saharui a la libre determinación. Tuvimos cuatro rondas en Manhasset que no dieron los resultados esperados. Marruecos fue a esas negociaciones para intentar imponer una solución que es contraria al fundamento y al objetivo mismo de la invitación de consejo de seguridad. Al establecer como precondición la llamada propuesta de autonomía, Marruecos violó los términos establecidos en la resolución del Consejo de seguridad.

 

La autonomota, significa de entrada que nuestro país es una provincia marroquí. Y esto es simplemente falso. Algunos personajes en Canarias, política y económicamente motivados por recientes intereses creados con Marruecos, se atreven a pregonarla incluso ante la IV Comisión de la ONU, como la solución ideal.

 

La autonomía es aceptable únicamente en el caso de que sea una opción en un referéndum de autodeterminación que incluya también la opción de la independencia, ya que el derecho a la libre determinación en el marco de todo proceso de descolonización en el ámbito de las naciones Unidas exige necesariamente que se ofrezcan estas opciones al pueblo del territorio objeto del proceso descolonizador. Marruecos, que ya había aceptado en 1991, en 1997 e incluso antes  de su propia invasión en 1975, esta interpretación del derecho a la autodeterminación, se niega a partir de la llegada al poder del rey Mohamed VI a considerarla. Al ir a Manhasset con la solución de la autonomía como única opción, Marruecos pre-condiciona  el proceso negociador de forma tal que provoca el  fracaso del mismo proceso.

 

El proceso de Manhasset no dio resultados debido a la posición marroquí que acabo  de describir. Ante la dificultad insuperable de eludir el marco legal de la descolonización, Marruecos con el apoyo abierto de Paris y de cierta parte de la administración americana así como el aliento soterrado  pero no menos comprometido  de Madrid, quiso reemplazar el criterio de la legalidad internacional por el criterio de un llamado realismo político para legitimar en una resolución del consejo de seguridad la propuesta de autonomía.

 

Hubo en este sentido intentos en octubre de 2007 y en abril del 2008, que no dieron resultados, ya que la mayoría de los miembros del consejo no estaban dispuestos a este peligroso trueque entre legalidad internacional y realismo político. En el intento, Marruecos y esas mismas capitales empujaron al anciano Enviado personal, Meter Van Walsum a abrazar y promover este trueque. Su visón fue rechazada por el Secretario general de la ONU, que decidió consecuentemente prescindir de él poniendo fin a su contrato como Enviado personal. Su sucesor en el cargo,  el embajador americano, Christopher ROSS,  no ha podido todavía ejercer sus funciones debido al hecho de que Marruecos no ha aceptado hasta ahora su designación.

 

Si queremos resumir, debemos decir que Marruecos ha violado la legalidad internacional al decidir invadir nuestro país, con fines de anexión. Los hechos y el transcurso de más de 30 años  han demostrado que sus cálculos iniciales sobre un éxito  rápido fueron el producto de los deseos más que de la realidad. Los hechos demuestran también que las cuatro ocasiones ofrecidas en el marco de la ONU para una solución justa y duradera en 1991, 1997, 2003 y 2007, han chocado con una posición de intransigencia que no tiene en todo caso perspectivas de lograr el éxito.

 

La resultante de lo primero -fracaso de la invasión- y de lo segundo -soluciones pacificas abortadas-es una prolongación de los plazos y no un cambio en los elementos de la ecuación de fondo. La prolongación de los plazos conducirá ciertamente a un grado superior de privaciones y sufrimiento a las poblaciones civiles saharuis, tanto en las zonas ocupadas como fuera de ellas, pero no cambiará el planteamiento de fondo, como no se cambió  en la larga  lucha que emprendieron otros pueblos en África, América latina. España logró liberarse de la ocupación árabe solo después del transcurso de más de siete siglos de paciente resistencia.

 

La prolongación de los plazos afectará en mayor medida a la parte que lleve sobre su espalda mayor carga social y económica y en este marco, como en todos los casos coloniales, algún día, el enorme bulto financiero, diplomático y psicológico de la guerra para Marruecos, dentro de unas circunstancias de incertidumbre internacional desfavorables para las aventuras coloniales, conducirá a una reflexión más sincera y más realista sobre la necesidad de negociar sin condiciones previas una solución justa y duradera. Esta es nuestra visión y hemos intentado hacerle ver a Marruecos en Manhasset de que la opción de la independencia como resultado de un referéndum democrático le traerá enormes beneficios estratégicos en una relación bilateral con la RASD que englobe aspectos económico, comercial, social y de seguridad, empezando por poner fin al enorme drenaje de recursos financieros y económicos invertidos desde el primer día de la invasión. Los cálculos mas moderados sitúan este drenaje en 150 mil millones de dólares. El beneficio directo de una solución justa y duradera se obtendría también de una normalización de sus relaciones con su vecindad geográfica, principalmente con el coloso energético de la región, que es Argelia.

 

La guerra del Sáhara Occidental, como los anteriores intentos marroquíes contra Mauritania y contra Argelia, y posiblemente hacia otras direcciones, han estado más bien motivados por situaciones de crisis internas de gran calado.

 

El régimen, que se resiste a abrirse,  a democratizarse, acudió históricamente a la provocación de guerras con el vecino y al parecer esta política dio algunos frutos aparentes, de consolidación del frente interno, en torno la idea básica de mantener el régimen enroscado en si mismo, sin arriesgar el desafío del cambio y de la reforma. Esta política  que identifica lo táctico con lo estratégico no tiene, a largo plazo,  garantizado el éxito, sobre todo cuando se tiene en cuenta que su éxito inicial es más bien el resultado de la gravitación de circunstancias internacionales favorables a este tipo de aventuras coloniales.

 

La guerra fría que favoreció la invasión de 1975 ha sido reemplazada hoy por la lógica de la globalización, en donde actores de poco peso ayer son actores de peso estratégico hoy e intereses que eran imposibles ayer o prohibidos por planteamientos puramente ideológicos, son hoy legítimos, y con ellos hay que contar para toda estrategia. Así sucedió con la lucha contra el apartheid, con las independencias de Namibia y de Timor, y pasará de forma ineluctable con  Palestina y con el Sahara occidental.

 

 En el nuevo contexto internacional, Marruecos no tiene el viento en popa; a favor. El volumen global del intercambio comercial de Marruecos alcanza la cifra de 10 mil millones  de dólares. Las exportaciones cubren apenas el 50% de las importaciones. Marruecos esta ocupando el número 130 en la escala de desarrollo publicada cada año por la ONU. La factura del petróleo y del gas, la poca competitividad de las empresas marroquíes estatales y privadas en los mercados internacionales, el enorme gasto de la factura saharaui y la nula actividad de intercambio horizontal con sus vecinos, los azares que pesan sobre la actividad agrícola y turística… todo esto en un contexto de globalización implacable pesará sobre el futuro de Marruecos de forma tal que,  tarde o temprano, una reflexión seria sobre las negociaciones de paz se irá imponiendo poco a poco como una necesidad ineludible.

 

El régimen, atrapado entre la retórica democratizadora de alcance cosmético y que conduce solo a la frustración  y la decisión de no reformarse, justificada por los continuos conflictos internos y externos y el uso excesivo del argumento de la amenaza terrorista, lo coloca en la inconfortable situación de una persona de la que tiran dos caballos en direcciones opuestas. Marruecos no puede democratizarse ni progresar con cierta seguridad en las coordenadas de la globalización sin una solución democrática en el Sahara occidental. Una solución que no sea democrática es falsa. Ha de ser impuesta y aun así, no es duradera. La ONU y la parte saharaui le hemos ofrecido varias oportunidades que perdió de forma lamentable. Marruecos  apostó en estos años sobre el automatismo de la adhesión interna y de la generosidad de sus alianzas externas para poner en jaque a la legalidad internacional.

 

Creemos que Marruecos sigue creyendo en que esos viejos tiempos volverán a dirigir el mundo y dictar las decisiones. Creemos que se equivoca y pierde tiempo y, al mismo tiempo, se lo hace perder al pueblo saharaui, al marroquí, y a los pueblos de la región que quieren hacer frente a los nuevos tiempos desde una formación unida, animada con una misma visión sobre el presente y futuro del Maghreb, que consideramos nuestra “casa común”. España  puede jugar un papel alentador en un cambio de dirección en el pensamiento estratégico de los dirigentes marroquíes[1]. Sin embargo, no vemos ese aliento. Todo lo contrario. Canarias debe ocupar ese espacio vacío y enviar un mensaje directo a Madrid  y Rabat de que ya es hora de que pongamos fin a una prolongada injusticia[2].

 

A modo de conclusión permítanme decir que  somos un pueblo pacifico víctima de un acto de injusticia sin precedentes en el África postcolonial. El precio es y será alto, pero estamos firmemente determinados a proseguir nuestro legítimo combate y resistencia hasta ejercer de manera plena nuestro derecho irrenunciable  a la libre determinación. El enroscamiento de Marruecos en su prolongada posición de intransigencia y su continua opresión de nuestro pueblo no han ayudado en consolidar la fe en la viabilidad de una solución pacífica basada en el principio de autodeterminación. 

 

Queremos seguir creyendo en la preeminencia de la legalidad internacional, como el  parámetro esencial de referencia. Continuaremos nuestra cooperación  con el Secretario general y su nuevo Enviado personal, a quien hemos dado la bienvenida, sin perder la esperanza de que nuestro vecino opte algún día por entablar negociaciones serias. Estamos dispuestos a dar lo que se pueda dar y a recibir lo que se pueda recibir, a negociar, en suma, de buena fe, salvo el derecho de nuestro pueblo a la libre determinación e independencia.  Tanto en el presente como en el futuro, Canarias es, como dije antes, una profundidad estratégica que debe sembrar sus frutos hoy para recogerlos mañana y en ello estamos comprometidos.

 

Muchas gracias.»

 

Finalizada la conferencia tuvo lugar un animado coloquio con el público asistente, entre el cual se encontraba una amplia representación de la coloniza saharaui residente en nuestras islas, así como simpatizantes canarios con la causa libertaria saharaui y, desde luego, miembros de la Asociación Canaria de Amistad y Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Los saharauis se interesaron por la situación actual de sus compatriotas represaliados en los territorios ocupados por Marruecos, así como por el actual estado de ánimo de los saharauis refugiados en los campos de Tinduf. Desde el público, asimismo, se interesó por el apoyo de la Unidad Africana (antes Organización por la Unidad Africana (OUA); por el desarrollo de los territorios liberados, próximos al muro marroquí; por el ‘Banco canario-sahariano de pesca’, las aguas territoriales y su Zona Económica Exclusiva usurpadas por Marruecos con la complicidad de los estados miembros de la Unión Europea, incluida España, y si conocía la posición del Gobierno de Canarias al respecto.

 

 

Mahfud Ali Beiba respondió cumplidamente a las preguntas formuladas.

 

Respecto a la situación de los compatriotas saharauis en los territorios ocupados por Marruecos, dijo que ante la escalada represiva marroquí contra la pacífica ciudadanía saharaui, con violación sistemática de los derechos humanos de forma indiscriminada, tortura y encarcelamientos, en particular contra los activistas saharauis  defensores de los DD.HH., la comunidad internacional se mostraba dolorosamente pasiva. Aún y así los saharauis represaliados responden con valentía y patriotismo ejemplar[3]

 

En cuanto al estado de ánimo de los saharauis refugiados en los campamentos de Tinduf, particularmente los jóvenes, muestran su indignación por el estancamiento actual de la situación, y su determinación a intensificar la lucha por su independencia con todos los medios a su alcance[4].

 

Con respecto al apoyo y solidaridad de la Unidad Africana (UA) y de sus estados miembros, Mahfud Ali Beiba, hizo un recorrido histórico y remarcó que la RASD forma parte de ella, compartiendo responsabilidades y participando en sus actividades. Organización de la que, por otra parte, está excluido el reino de Marruecos[5].  

 

En los territorios liberados se vienen desarrollando actividades políticas y de variada índole, y se siguen mejorando y ampliando sus instalaciones, haciendo caso omiso a las amenazas marroquíes[6] y [7].

En cuanto a la esquilmación de las riquezas saharauis, actuales y potenciales, la explotación ilegal de la pesca en aguas saharauis por parte de Marruecos y los tratados con la Unión Uropea, el Frente Polisario los viene denunciando permanentemente y exigiendo a los países implicados los dejen sin efecto mientras el Sahara Occidental continúe ocupado[8]. Respecto a las implicaciones para Canarias, no solo del Banco pesquero sino también de la Zona Económica Exclusiva de Marruecos, que rodea prácticamente al Archipiélago canario, el Gobierno de Canarias responde que es de competencia exclusiva del Gobierno español [9]... 

 

Hasta aquí un resumen escueto y aproximado de las preguntas y respuestas suscitadas durante el coloquio. 

 

 

Como información complementaria, incluimos a continuación enlaces relacionados con la conferencia y el coloquio:

 

[1]Delegado del Polisario insta al Gobierno español a que afronte la descolonización del Sahara

[2]El Parlamento de Canarias ofrece el Archipiélago para la autodeterminación del Sáhara

[3]Se agrava la represión marroquí contra la población saharaui

[4]La paciencia de los saharauis se termina

[5]El Presidente saharaui participa en la 10ª Cumbre de la Unión Africana

[6]Declaración Final del XII Congreso del Frente polisario celebrado en Tifariti

[7]El nuevo gobierno jura su cargo ante el presidente de la República Saharaui

[8]La Comisión de la UE admite pescar en aguas saharauis

[9]El Frente Polisario quiere delimitar en la ONU la mediana con Canarias al sur paralelo 27º 40'