Cultura y ciencia contra golf


S.V.

 

La clase política asentada en el poder, "corrupta, falsa y manipuladora y con claros intereses económicos particulares o partidistas".

 

En la publicación en papel, ’Marx Noticias’, de Producciones del Mar y Teatro Meridional, que se repartió a los asistentes a la obra ’La verdadera historia de los Hermanos Marx’ el 20 de noviembre en el Teatro Circo de Marte, existe una columna bajo el título de Ecología, que dice textualmente: "Las máquinas estaban dispuestas a hacer una nueva escabechina en el pulmón del planeta. Un ejército de operarios se preparaba para derribar quinientas hectáreas de árboles y construir un campo de golf con jacuzzis entre hoyo y hoyo". Esto sólo es una muestra de cómo la población en general, y los artistas en particular, han asumido la relación existente entre construcción de campos de golf y otras instalaciones de lujo y destrucción de espacios naturales.


Cada vez somos más las personas que poseemos una adecuada información medioambiental, somos más críticos y desconfiamos más que antes del supuesto interés general de dichas infraestructuras artificiales, atribuidas por cierto sector político-empresarial. Todo esto ya nos huele a intereses particulares ocultos a la mayoría de nosotros. Desde hace relativamente poco, forma parte de la cultura general, el relacionar construcción de campos de golf, destrucción de la naturaleza y corrupción política.


Por otro lado, y de forma más manifiesta, en una de las conferencias del VI aniversario de la Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma, uno de los ponentes invitados, el reconocido catedrático de Botánica, Wolfredo Wildpret de la Torre, tuvo unas palabras muy críticas a la gestión de la Red de Espacios Naturales por parte del Gobierno de Canarias. No dudó ni un momento en llamar a las cosas por su nombre.


La destrucción de ecosistemas naturales y la desaparición de especies, principalmente vegetales, son debidas principalmente a un modelo de desarrollo urbanístico y turístico depredador del territorio, es decir que promueve la construcción de infraestructuras de gran tamaño destruyendo grandes superficies de alto valor ecológico y paisajístico, como son campos de golf en espacios protegidos, puertos deportivos y macrohoteles en la franja litoral, etcetera.


Tampoco dudó ni un instante en señalar a los culpables: la clase política asentada en el poder, que definió como "corrupta, falsa y manipuladora y con claros intereses económicos particulares o partidistas". Los campos de golf favorecerán la desaparición de especies animales y vegetales en pos de un deporte y un paisaje no autóctonos, no favorecerán en absoluto a las economías locales, sino a unos pocos implicados en el negocio y harán más escasa y cara el agua para las demás personas. No sólo Elsa López y otros artistas palmeros se oponen a la construcción de campos de golf. No sólo los Hermanos Marx, los científicos de La Laguna y los turistas que nos visitan actualmente se oponen a ello. Todos los que amamos nuestra Tierra por encima del dinero (para unos pocos) también nos oponemos a que vendan y destruyan nuestra isla de forma irreversible. ¡A ver para cuándo empiezan a trabajar los políticos por el interés general!