Cumbre, masacre
y corrupción
Justo
Fernández Rodríguez
Mientras la atención del mundo se instala,
en Washington, para saber qué ocurre en
Al mismo tiempo, en España, Amnistía Internacional critica los impedimentos que
se están poniendo a la investigación de las desapariciones y crímenes del
franquismo, en la guerra y en la paz. Los graves crímenes contra la humanidad,
cometidos por el fascismo y la dictadura franquista, no pueden ocultarse bajo un
dilema moral ni un principio ético. "Investigar, localizar fosas, exhumar
restos e investigar los posibles autores y reparar a las víctimas es un
imperativo legal según todos los instrumentos internacionales ratificados por
España". Solo países como Mozambique o Camboya han adoptado medidas contra
la reparación de los crímenes cometidos por dictadores antidemocráticos.
Cada día, muchos ciudadanos, con indignación y, lo que es peor, con cierta
indiferencia, son testigos del aumento de la corrupción en España,
especialmente si residen en Alicante, Madrid, Murcia, Castellón o Canarias.
Nepotismo, fraude, malversación, soborno, pago de comisiones, tráfico de
influencias, amiguismo, información privilegiada, recalificaciones ilegales de
terrenos rústicos en urbanizables, constituyen un gran escándalo político,
social y moral, con grave repercusión en la economía, ante los que
En Canarias, donde algunos jueces y fiscales consideran que han aumentado los
delitos económicos y el fraude, se han convocado las I Jornadas de Delincuencia
Económica de Canarias, para los próximos días 20 y 21, en Gran Canaria, a la
que asistirán más de un centenar de especialistas, jueces, fiscales, auditores,
asesores fiscales, economistas, mercantilistas y empresarios. Habrá que estar
atentos a sus debates y conclusiones. ¿Servirán para finalizar los procesos
eternos de Tindaya, el Icfem
o Las Teresitas?
La fecha de publicación de este artículo me impide conocer lo sucedido en la
reunión del denominado G-20 +ZP, que preside George
Bush, con el poder recortado por el resultado de las elecciones recientes y
principal responsable de la crisis financiera y la posterior crisis económica,
que abarca a la mayoría de los países, desarrollados o en desarrollo, de todo
el mundo.
Sin miedo a sorpresas de última hora, poco puede esperarse de una reunión así:
saludos, cena, pocas horas para el debate y escasa capacidad de decisión de sus
asistentes, mientras la recesión se enseñorea con las principales economías de
La pesada herencia política, social y económica de Bush, con sus cómplices de
las Azores, Aznar y Blair, premiados con sueldos multimillonarios por Murdoch,
el patrocinador mediático de la invasión ilegal de Irak, y sus manifestaciones
advirtiendo que se opondrá a reformas que puedan afectar al núcleo duro del
sistema capitalista, que nos ha conducido, junto a gobernantes cómplices, leyes
tibias y banqueros corruptos, a la actual situación de crisis financiera y
económica, hacen perder cualquier esperanza.
Según Bush, "la crisis no es un fracaso del libre mercado y la solución no
está en reinventar ese sistema". Reconoció que la recuperación no será
fácil, ni pronta y que todavía habrá tiempos difíciles que enfrentar, pero consideró
que "el capitalismo sigue siendo la respuesta". "Sería un grave
error dejar que unas semanas de crisis socaven sesenta años de éxitos".
"El capitalismo es la autopista del sueño americano".
En las últimas tres décadas, a los gobiernos les ha resultado muy fácil
desentenderse de su propio papel en la regulación de los mercados financieros y
para que las multinacionales cumplan las normas internacionales respecto a los
derechos de los trabajadores. Ahora, es imprescindible una acción coordinada
para restaurar una regulación adecuada que haga que los mercados estén al
servicio de los ciudadanos. El resultado de las elecciones en EE.UU. es fiel
reflejo de un rechazo, a escala mundial, de la ideología fundamentalista de
derechas que ha propiciado que un grupo de personas sean inmensamente ricas,
mientras crecen las desigualdades y la inseguridad económica, el desarrollo se
ha paralizado y crecen las desigualdades y la inseguridad económica. Hoy mismo
he recibido de Ginebra la denominada "Declaración de Washington", de
la agrupación Global Unions. Es un plan que todos los
sindicatos de los países del G-20 han presentado en la cumbre sobre la crisis
financiera y de la que resumo algunos de sus planteamientos. Los sindicatos
plantean una serie de acciones urgentes para evitar la perspectiva de una
profunda recesión global de larga duración, para dejar atrás décadas de
políticas de desregulación, causa de la actual crisis.
Se requiere una acción inmediata para impulsar la economía mundial e incitar la
creación de empleo. Los gobiernos deben estar preparados para realizar, de
manera coordinada, mayores reducciones de los tipos de interés y para
incrementar la inversión en infraestructuras, educación y sanidad a fin de
estimular el crecimiento de la demanda y reforzar los servicios públicos. Esto
debe ir acompañado de medidas fiscales y de gasto social para apoyar el poder
adquisitivo de los sectores con ingresos más bajos. Entre el paquete de medidas
figuran: 1) Mejor rendimiento de cuentas por parte de los bancos centrales. 2)
Regulación estricta de los fondos especulativos de capital riesgo. 3) Reforma y
control de los salarios de ejecutivos y de la distribución de beneficios. 4)
Impuesto a las transacciones financieras internacionales. 5) Reforma de las
agencias de calificación crediticia. 6) Terminar con los paraísos fiscales. 7)
Protección frente a los préstamos abusivos. Y 8) Políticas activas de vivienda
y servicios financieros basados en la comunidad.
El movimiento sindical ha venido denunciando, reiteradamente, la creciente
divergencia existente entre los mercados financieros desregulados
e incontrolables, por un lado, y las necesidades de financiar la economía real
para mantener el empleo. Según