Derechos, hambre y corrupción
Justo
Fernández Rodríguez
Esta ha sido una semana plena de
conmemoraciones históricas y acontecimientos internacionales, cuyos resultados
no ofrecen un panorama optimista para una gran parte de los ciudadanos que
habitan el mundo. Con independencia de las virtudes descubiertas por loadores,
pregoneros, tiralevitas y propagandistas al servicio del poder, en cada lugar,
la situación mundial, con algunas excepciones, ha de catalogarse como
desastrosa en corrupción, medio ambiente, derechos humanos, hambre y pobreza.
Todos temas que merecen un tratamiento individualizado, que haremos en otro
momento.
Mientras, se cumple el 60 aniversario de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, "norma común de progreso para todos los pueblos y
naciones", para defender las libertades fundamentales, en el contexto de
la lucha contra la pobreza y la promoción del progreso social, mediante medidas
en los planos nacional e internacional. Cuando celebramos este aniversario, los
objetivos y las esperanzas de la Declaración Universal
continúan lejanos y afectan a millones de trabajadores, hombres y mujeres de
una gran parte del mundo. La misma Organización Internacional de Trabajo (OIT)
reconoce "la persistencia de una pobreza masiva, las crecientes desigualdades
sociales y el aumento del desempleo". Las mujeres y los hombres que
trabajan en la economía informal se ven privados de cualquier derecho y medios
de vida sostenibles y los grupos sociales vulnerables, trabajadores migrantes,
pueblos indígenas y tribales, siguen siendo víctimas de la discriminación y la
exclusión.
Aunque se han conseguido algunos avances, la tendencia de los últimos años
viene siendo respetar cada vez menos los derechos humanos y sindicales, por lo
que es necesario intensificar la lucha, política, económica
y social, para que la actual crisis financiera mundial no sirva de pretexto
para prolongar esta tendencia nefasta.
La FAO,
Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación, muy
lejos de sus objetivos de reducción del hambre, informa que 40 millones de
personas más pasan a incrementar la cifra de hambrientos o desnutridos,
alcanzando los 963 millones de personas en todo el mundo. Para esos millones de
personas, contar con una cantidad mínima de alimentos a diario es un sueño
lejano. Sin concesiones a optimismos engañosos, la FAO advierte que la
"situación del hambre en el mundo puede deteriorarse todavía más si la
crisis financiera golpea la economía real de cada vez más países. La reducción
de la demanda en los países desarrollados amenaza los ingresos que los países
en desarrollo obtienen a través de exportaciones".
Transparencia Internacional (TI) es una organización no gubernamental, a escala
universal, dedicada a combatir la corrupción, teniendo como herramienta
principal la divulgación de información. Fundada en 1993, tiene su sede en
Berlín. A través de sus investigaciones, aborda las diferentes facetas de la
corrupción, tanto en el interior de los países como en el plano de las
relaciones económicas, comerciales y políticas internacionales. El objetivo es
enfrentar los dos rostros de la corrupción: quien corrompe y quien acepta ser
corrompido. Sus principios fundamentales son: no investigar casos particulares,
mantenerse independiente de la política partidaria y trabajar en colaboración
con la mayor variedad de sectores posibles.
Como cada año, Transparencia Internacional, en una fecha cercana al 9 de
diciembre, Día Internacional contra la Corrupción, suele presentar el Barómetro Global
de la Corrupción,
donde ofrece un amplio espectro de las experiencias diarias con la corrupción,
mediante una encuesta de más de 60.000 personas, en 60 países. Cada año, aparecen
los gobiernos, partidos políticos y los parlamentos como las instituciones más
afectadas por la corrupción. Asimismo, con cierta insistencia, los barómetros
vienen mostrando que, con diferencias importantes entre países, "la
policía y el poder judicial, en muchos países del mundo, al pedir sobornos a
los ciudadanos forman parte del ciclo de la corrupción". Durante 2007,
Transparencia Internacional ha hecho una intensa campaña contra la corrupción
del sistema judicial. Asimismo, el informe, constata que, con demasiada
frecuencia, la extorsión y el cobro de servicios que deberían ser gratuitos
golpea los hogares más pobres, como un impuesto regresivo que disminuye sus
escasos recursos.
En el último informe, presentado el 23 de septiembre de 2008, en Berlín, se
denuncia el grave vínculo entre la pobreza y las instituciones, cuyas prácticas
políticas, económicas y sociales, estén basadas en la corrupción, tráfico de
influencias, cobro de comisiones, sobornos, nepotismo, amiguismo, favoritismo,
información privilegiada, recalificación de terrenos rústicos en urbanos y
licencias de construcción mediante sobornos.
Existe un vínculo entre pobreza y corrupción. Huguette
Labelle, presidenta de Transparencia Internacional,
manifiesta que "en los países más pobres, los niveles de corrupción pueden
significar la diferencia entre la vida y la muerte, si lo que está en juego es
el dinero destinado a hospitales o al agua potable".
El pasado día 30 de septiembre se celebró el acto de entrega del I Premio de
Transparencia Municipal, galardón otorgado por Transparencia Internacional
España, al Ayuntamiento de Bilbao, en la persona de su alcalde, Iñaki Azkuna, por haber obtenido la mayor valoración entre los
cien mayores ayuntamientos de España. Canarias estuvo representada por los
ayuntamientos de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. A continuación
de Bilbao, en los primeros puestos de la valoración global, se clasificaron los
ayuntamientos de Gijón, Cartagena, Barcelona, Vigo, Santiago de Compostela,
Sevilla, Oviedo, Alcobendas, Hospitalet, Madrid y
Málaga. Las Palmas obtuvo el puesto 47, Santa Cruz de
Tenerife, el 51, y La Laguna,
el 62. El premio valora el nivel de transparencia de los ayuntamientos
españoles, medido por un conjunto de 80 indicadores y cinco áreas de
transparencia: a) información sobre la corporación municipal; b) relaciones con
los ciudadanos y la sociedad; c) transparencia económico-financiera; d)
transparencia en las contrataciones de servicios; e) transparencia en materias
de urbanismo y obras públicas.
En las áreas de información sobre la corporación municipal, la clasificación de
los ayuntamientos canarios fue la siguiente: Las Palmas, el 26; Santa Cruz de
Tenerife, el 55, y La Laguna,
el 83. En la de relaciones con los ciudadanos y la sociedad, Las Palmas obtuvo
el puesto 30; Santa Cruz de Tenerife, el 43, y La Laguna, el 47. En la de
transparencia económico-financiera, Las Palmas obtuvo el puesto 34; La Laguna, el 42, y Santa Cruz
de Tenerife, el 69. En transparencia en la contratación de servicios, Las
Palmas, el puesto 27; Santa Cruz de Tenerife, el 36, y La Laguna, el 51. En
transparencia en materia de urbanismo y obras públicas, Santa Cruz de Tenerife,
el puesto 26; La Laguna,
el 38, y Las Palmas, el 72.
Los resultados no son para que los canarios estemos satisfechos. Algo habrá que
hacer...