Las bases de la
soberanía canaria
No comprendemos cómo tantos individuos, de uno y otro
estamento, se han permitido acusarnos de racistas y xenófobos, cuando nuestra
actitud sólo ha sido la de prevenir. Si se aplicase a todo el mundo el mismo
rasero con que se nos ha medido a nosotros, los primeros racistas, xenófobos y
enemigos de los subsaharianos serían los miembros de la cruz roja, la policía
nacional, la guardia civil y las policías locales, pues habitualmente utilizan
mascarillas y guantes para protegerse de posibles contagios. En esa línea
preventiva estamos nosotros. Debemos cubrirnos ante una situación que haga
imposible nuestra supervivencia. Siempre se ha dicho que la caridad bien
entendida empieza por uno mismo. El propio evangelio establece que amemos a
nuestro prójimo como a nosotros mismos, no más ni menos que a nosotros mismos.
Todos somos criaturas de Dios. Por esa razón debemos
amar y atender, de la mejor forma que seamos capaces, a quienes llegan a
nuestras costas en penosas condiciones. En este punto conviene una reflexión,
por otra parte muy adecuada para un domingo. Un día, hace ya algún tiempo, un
periodista que nació pobre y que se ha hecho muy rico -su patrimonio supera los
mil millones de pesetas- a base de amenazas a políticos y empresarios que se
dejan amedrentar por su pluma, nos acusó de racistas y xenófobos. En su afán
por destruir el prestigio de esta Casa y de José Rodríguez, editor y director
de EL DÍA, incluso azuzó campañas de todo tipo contra nuestra línea editorial y
también contra algunas informaciones, absolutamente imparciales, que
habitualmente publicamos en nuestras páginas sobre la llegada de subsaharianos.
Cabría suponer que si nosotros somos los malos y el periodista en cuestión es
el bueno, alguna vez habría acogido en una de sus propiedades a quienes llegan
desamparados a las costas de Tenerife. No ha sido el caso. Es decir, una vez
más estamos ante el irrefutable aserto popular de que una cosa es predicar y
otra dar trigo. Eso sí, con la torticera circunstancia de que esta persona no
ha predicado la bondad, sino el odio contra nosotros.
Lo peor es que este desaconsejable individuo no está
sólo. Lo siguen sus secuaces, que no son muchos pero sí ruines. Entre todos
ellos empujaron en su momento al Parlamento de Canarias a realizar una
declaración infame contra la libertad de expresión e información. Y aquí, un
necesario punto y seguido. Nos parece bien que Tenerife sea la sede de un
centro de excelencia de
El presidente del Ejecutivo canario es una persona que
hoy por hoy goza de nuestra confianza; mañana, no lo sabemos. Todo depende de
su actuación y de sus aciertos. Pensamos que el señor Rivero es otro de los
atenazados por
Varios motivos sustentan esta afirmación. Motivos, o
bases, de nuestra soberanía, que hemos enunciado en múltiples ocasiones y que
enumeramos una vez más. En primer lugar, Canarias era una tierra libre antes de
la cruel invasión que diezmó a sus primitivos pobladores. Los conquistadores
españoles esclavizaron a los guanches supervivientes del genocidio y se
apoderaron de sus riquezas. Luego, mediante la venta de los esclavos, llenaron
aún más sus arcas con el infame comercio de personas. Gentes que ni siquiera
eran de color. No respetar la libertad de unas criaturas libres, porque Dios
quiso que libres nacieran y libres vivieran en sus floridas tierras, fue una de
las muchas aberraciones cometidas por los países europeos. Práctica a la que no
fueron ajenas las tropas regulares de Castilla, acompañadas por mercenarios y
otras personas de baja ralea. En definitiva, la consumación de una vil
doctrina: te aniquilo para quedarme con tus riquezas y tu territorio. Un
segundo factor es la distancia que nos separa de España y de su capital. Es
absurdo que un Archipiélago pegado a un continente -apenas cien kilómetros nos
separan de África- sea propiedad de otro que está a
Tampoco podemos olvidar, como cuarta base para acceder
a nuestra soberanía, la ambición de Marruecos. La protección que tendríamos
como país libre sería inmensamente superior a la que nos podría proporcionar
España, si ese fuese su deseo. Y decimos esto porque estamos convencidos de que
un Gobierno débil, como el de Zapatero, nos entregaría a la monarquía alauita
apenas presionase un poco Rabat. Lo ocurrido con el Sáhara es un ejemplo
elocuente en sí mismo. Hoy ningún país puede invadir a otro con impunidad. Esa
sería nuestra mayor garantía. No olvidemos que todas las Islas, con excepción
de El Hierro y una parte de
Antes de acabar, un apunte no por muy repetido menos
importante. Groenlandia ha aprobado en referéndum su independencia de
Dinamarca. En el caso de Canarias, esa consulta sobra. Con un pueblo
narcotizado por
ADENDA: Escrito este editorial, nos enteramos de que
Pero la prensa canariona y sus perversos secuaces en Tenerife, que bregan
a diario contra la gente de la isla y contra nosotros, porque nos hemos
constituido en defensores de Tenerife y de sus habitantes, es de una indignidad
profesional máxima. Hasta el punto de que uno de estos de quienes hablamos se
ha enriquecido y se ha hecho multimillonario sin ser responsable de empresa
alguna; otro insulta a diario desde una emisora por en cargo de Las
Palmas y de un partido que tiene allí su sede principal en las Islas, y un
tercero es un capitán Ara ña que engañó a los
compañeros embarcándolos en una aventura profesional que ahora los ha dejado en
el paro, eso sí, él se ha asegurado un buen puesto en otro sitio desde el que
"apesta" contra la isla de Tenerife y se sienta con los colegas en
mesa y mantel sin importarle el estigma que tiene encima.
La prensa canariona, como decimos, está alborozada de nuevo porque,
después del silencio que le habían impuesto nuestras razones y derechos a
través de una queja, un recurso de amparo, una querella criminal en fase de
conciliación y diversas demandas de carácter penal, civil y mercantil, ha
encontrado motivo para ese alborozo y el alboroto en esta actuación fiscal. Así
sale de la resaca para empezar una nueva orgía. Y todo ello a pesar de la ayuda
que prestamos en esta Casa a nuestros semejantes, las infortunadas criaturas de
Dios, sean del color que sean.
Veremos a dónde le conduce a esta prensa su nueva borrachera de odio y de
envidia.
http://www.eldia.es/2008-11-30/tenerife/tenerife0prn.htm