La conquista no es un recuerdo glorioso

 

 

[…]No es costumbre del editor y director de EL DÍA responder en persona a la correspondencia que recibe. Ni siquiera lo hace a través de los edito­riales y comentarios que se publican en las páginas de este periódico. No obstante, a veces se impone la excepción. Un distinguido tinerfeño llamado Ángel Hernández Rodríguez (citamos su nombre porque nos honramos con su amistad), natural de Güímar, nos ha remitido una carta en la que muestra su desconten­to por el comentario que hicimos a cuenta de una pla­ca inaugurada en noviembre de 1989, cuyo texto es el siguiente: “Residiendo los Reyes Católicos en la villa de Almazán en junio de 1496, recibieron la promesa de fidelidad de los Reyes Guanches de la Is­la de Tenerife, a raíz de finalizada la conquista. El Hogar Canario de Madrid quiere dejar pública constancia del singular acontecimiento histórico”.

 

 

Considera el señor Hernández Rodríguez, en­tonces presidente del Hogar Canario de Madrid, que con esa placa sólo se pretendía dejar pública constancia de un hecho histórico, para que no se perdiese en el olvido. Lamentamos discrepar. No su­pone ningún motivo de orgullo para el pueblo ca­nario conmemorar el vasallaje a que fueron someti­dos sus antepasados guanches. Nuestros ancestros ju­raron fidelidad a los reyes españoles por la fuerza de la espada, no por iniciativa propia. Luego, mu­chos de ellos fueron exhibidos en las cortes europeas como especimenes exóticos. No somos los únicos que pensamos de esta forma. En el tomo XXXVI de la Revista de Historia Canaria, editada en 1978 por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universi­dad de La Laguna, aparece un artículo firmado por Ma­ría Teresa Noreña Salto, José Miguel Pérez García y Juan José Mendoza Torres, del que transcribi­mos el siguiente texto: “Una prueba de este fervor revolucionario que envuelve a la burguesía canaria en los primeros momentos del sexenio, lo tenemos en la decisión que el Ayuntamiento de Las Palmas toma sobre el tema de los gastos para los festejos del aniversario de la conquista de la isla, el 16 de octubre de 1868. Afirma el concejal don Pablo Romero: “Considerando que la celebración del aniversario de la conquista de esta isla es una celebración antihumanitaria, indigna de un pueblo civilizado, contraria a los verdaderos principios de libertad… se ha venido celebrando en proclamar el pretendido bárbaro derecho de conquista, llevado a cabo por medio del exterminio y la es­clavitud sobre un pueblo generoso y va­liente, que no cometió otro crimen que defender su independencia, por más que se haya procurado cubrir el atentado de los conquistadores con el disfraz de gloria, con el fin de tener un motivo plausible para conmemorar un ominoso he­cho de armas, creo que este municipio debe condenar y desterrar el aniversario de la conquista de Canarias, no tomando por lo mismo intervención directa o individualmente en ningún acto civil o religioso que tienda a solemnizar dicho aniversario”.

 

 

Resulta innecesario, por nuestra parte, cualquier comentario adicional. La conquista de Canarias, lo he­mos repetido muchas veces y lo han dicho muchos antes que nosotros, fue un genocidio del que sólo cabe avergonzarse. En consecuencia, sobra recordar, con placas, con procesiones de pendón y con cualquier tipo de actos, aquel crimen contra un pueblo pacífico.

 

Editorial de El Día, 9-11-2008