La conquista no es un recuerdo glorioso
[…]No es costumbre del editor y director de EL DÍA
responder en persona a la correspondencia que recibe. Ni siquiera lo hace a
través de los editoriales y comentarios que se publican en las páginas de este
periódico. No obstante, a veces se impone la excepción. Un distinguido
tinerfeño llamado Ángel Hernández Rodríguez (citamos su nombre porque nos
honramos con su amistad), natural de Güímar, nos ha
remitido una carta en la que muestra su descontento por el comentario que
hicimos a cuenta de una placa inaugurada en noviembre de 1989, cuyo texto es
el siguiente: “Residiendo los Reyes Católicos en la villa de Almazán en junio
de 1496, recibieron la promesa de fidelidad de los Reyes Guanches de
Considera el señor Hernández Rodríguez, entonces
presidente del Hogar Canario de Madrid, que con esa placa sólo se pretendía
dejar pública constancia de un hecho histórico, para que no se perdiese en el
olvido. Lamentamos discrepar. No supone ningún motivo de orgullo para el
pueblo canario conmemorar el vasallaje a que fueron sometidos sus antepasados
guanches. Nuestros ancestros juraron fidelidad a los reyes españoles por la
fuerza de la espada, no por iniciativa propia. Luego, muchos de ellos fueron
exhibidos en las cortes europeas como especimenes exóticos. No somos los únicos
que pensamos de esta forma. En el tomo XXXVI de
Resulta innecesario, por nuestra parte, cualquier
comentario adicional. La conquista de Canarias, lo hemos repetido muchas veces
y lo han dicho muchos antes que nosotros, fue un genocidio del que sólo cabe
avergonzarse. En consecuencia, sobra recordar, con placas, con procesiones de
pendón y con cualquier tipo de actos, aquel crimen contra un pueblo pacífico.
Editorial de El Día, 9-11-2008