Empieza a tomar forma la Corte Penal Internacional

del Medio Ambiente

 

Por fuera de las presiones políticas, Fiscales de Latinoamérica se unieron para cooperar en las causas ambientales

 


El 26 de noviembre pasado se creó en Brasil la "Red Latinoamericana de los Ministerios Públicos Ambientales". El objetivo es generar un espacio de interconsultas para reforzar las líneas de investigación en las causas ambientales y defender a los fiscales ante las presiones políticas.


"Todos sabemos que los gobiernos, especialmente en materia ambiental, no son muy proclives a la protección. Por el contrario, generalmente muestran favorecer la producción por encima de la protección ambiental", señaló el fiscal general federal Antonio Gómez, quien junto al fiscal federal Emilio Ferrer, representa a la Argentina. Alertan que el principal problema de la región es la poca implementación de la ley ambiental.


Para intercambiar experiencias que ayuden a reforzar las líneas de investigación de los delitos ambientales y generar un escudo de protección en caso de que existan presiones políticas o judiciales que puedan afectar el curso de las causas, un grupo de fiscales federales de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Perú creó la "Red Latinoamericana de los Ministerios Públicos Ambientales".


En el caso de Argentina, fueron nombrados representantes del país el fiscal general federal Antonio Gustavo Gómez y el fiscal federal 1 de Tucumán, Emilio Ferrer. Ambos, junto a la fiscal federal Milagros Squiru (a cargo de la causa Botnia) y al fiscal federal ante la Cámara de Apelaciones de Córdoba, Alberto Losada, integran la red de cooperación informal que se fundó el 26 de noviembre pasado en la ciudad de Bonito, en Mato Grosso Do Sur, en Brasil.


"Uno de los grandes problemas en Latinoamérica para proteger el medio ambiente es la poca implementación de la ley ambiental que en muchos países es de avanzada y moderna en previsión de punición a los infractores, pero no es efectivamente implementada", alertaron en el primer documento que difundió la red latinoamericana.


"Los daños ambientales no reconocen fronteras político-administrativas y siempre ocurre que daños ocurridos en una municipalidad, departamento o país tienen interferencia en otros países y por ello es importante la articulación de los integrantes del Ministerio Público en cada localidad dentro de sus atribuciones legales", agregaron.


En su nuevo rol de representante argentino en la red latinoamericana de los Ministerios Públicos Fiscales, primerafuente dialogó en estos términos con el fiscal general federal Antonio Gómez:


-¿Cómo surgió la iniciativa de conformar una red de fiscales ambientales?


-Surgió como una iniciativa de fiscales federales de América del Sur y después de Latinoamérica para consultar entre nosotros las distintas técnicas de investigación y de trabajo a los efectos de la protección de Medio Ambiente. No estamos bajo ninguna estructura gubernamental ni de organismos internacionales.


-¿ Qué garantiza que la red funcione fuera de toda estructura de gobierno?


- Garantiza una mayor independencia del Ministerio Público. En el marco de nuestras consultas y trabajos comunes no tenemos ningún tipo de presión ni de intervención de algún funcionario, ni alguna orientación determinada.


¿Esto permitirá de alguna manera fortalecer las líneas investigativas de las causas ambientales?


Sí, porque estamos en permanente consulta. Brasil, por ejemplo, tiene muchas condenas por delitos ambientales y nuestro país tiene que aprender mucho de eso. Es un país más avanzado porque tiene una problemática mayor que la nuestra, como la destrucción del Amazonas. En el caso de Chile, tiene un Ministerio Público con una estructura más eficiente que la de Argentina. Allí, los juicios por delitos in fraganti se juzgan en 24 o 48 horas, y ninguna investigación puede durar más de un año, generalmente los casos son resueltos en seis meses.


- ¿Y cuál es la situación en Argentina?


- Existen muchos problemas, menos de los que pueda tener Brasil pero más de los que registren Paraguay o Uruguay, por ejemplo. La manera de resolverlos pasa por la aplicación de la ley penal ambiental que es lo más difícil de aplicar.


-Dentro de esta red de fiscales federales, ¿cómo se evalúa la influencia del poder político en la investigación de los delitos ambientales?


-Justamente para no tener influencia de ningún poder político es que formamos la red. Todos sabemos que los gobiernos, especialmente en materia ambiental, no son muy proclives a la protección. Por el contrario, generalmente muestran favorecer la producción por encima de la protección ambiental. Y eso tiene su influencia dentro de las investigaciones de los fiscales. La red está dirigida a que los fiscales tengamos un soporte en caso de que la estructura nos pueda afectar de alguna manera. Buscamos un nivel de interconsultas de casos que se puedan dar en Tucumán, por ejemplo, y pueden haber replicado antes en otro país. Y el modo de solución puede ser imitado. Buscamos cambiar experiencias porque hay muchos lugares donde los caminos ya fueron andados.


¿Dentro del grupo de los países de la red, Argentina en qué lugar se ubica?


Argentina está a la mitad de la tabla. Hay países como Chile y Uruguay, por ejemplo, que no tienen leyes penales ambientales, y otros que sí lo tienen como Brasil y Paraguay.


- ¿Qué hace falta para mejorar la investigación de las causas ambiéntales?


-No creo que se deba poner énfasis en la cantidad de fiscales ambientales por jurisdicción territorial sino, como se hace en Brasil, se debería trabajar en función de áreas de contaminación. Por ejemplo, la cuenca del Río Salí llega hasta Mar Chiquita, entonces tendría que existir un cuerpo de fiscales que se dedique a investigar en equipo los delitos de toda la contaminación de la cuenca que llega hasta Córdoba, sin límites interjurisdiccionales. La creación de fiscales de cuenca es un ejemplo a imitar.


Empieza a tomar forma la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente


El proyecto de crear la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente sigue sumando apoyo de los distintos países del mundo. La propuesta surgió en 2006 de la Academia Internacional de Ciencias Medioambientales con sede en Venecia y plantea la necesidad de revisar el Estatuto de la Corte Penal Internacional para introducir el desastre medioambiental intencional como crimen contra la humanidad.


En la lista de países adheridos ya figura Argentina y ahora se espera la concreción de la firma de los gobiernos para dar lugar a la creación del organismo intergubernamental. Entre los impulsores del proyecto figuran los Premios Nobel por la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel y Dalai Lama XIV (de la India).


"Los problemas que derivan de la alteración de los recursos naturales han amenazado a la salud humana por toda la historia. Sin embargo, a lo largo de los siglos, la relación entre hombre y naturaleza se ha manifestado como una relación de mutua agresión, donde a la agresión, a menudo dolosa, del hombre, la naturaleza ha respondido devolviendo al ambiente su consiguiente carga de venenos", reza el preámbulo de la iniciativa que se difundió en el marco del llamado de apoyo mundial. "Invitamos a todos los ciudadanos de nuestra Madre Tierra a contribuir positivamente a la realización de este proyecto, que se propone defender el medio ambiente para que sea considerado Patrimonio Común de la Humanidad", expresa el escrito firmado por Pérez Ezquivel, Dalai Lama y los italianos Antonio Abrami y Giuseppe Cartei.


Según el proyecto, cualquiera que haya causado intencionalmente daños ambientales deberá ser juzgado por esta Corte a fin de proporcionar una protección concreta del medio ambiente mediante sanciones efectivas, proporcionales y disuasivas.

 

 

Original: PRIMERA FUENTE