El futuro estado
canario (I)
Ramón
Moreno Castilla
¡Que nadie
se lleve a engaño! Aunque España no se dé por aludida respecto al mandato
expreso de Naciones Unidas de que en el año 2010 debe finalizar la colonización
en todo el mundo -¡Canarias incluida!-, el derecho inalienable del pueblo
canario a recuperar su libertad y soberanía ¡no prescribe jamás! ¡Y eso tiene
que quedar meridianamente claro!
Así que si alguien piensa remotamente que pasada esa
fecha límite -con un calculado "silencio administrativo"- ya no habrá
problemas para que Canarias siga siendo "española", por los siglos de
los siglos amén, ¡se equivoca absolutamente! Por tanto, los patriotas canarios
tenemos que asumir esa posibilidad y estar convenientemente preparados para que
si llegado ese momento todo sigue igual, actuar en consecuencia y movilizar a
nuestro pueblo para que, de forma pacífica y democrática, salga a la calle en
una multitudinaria manifestación para expresar su más rotundo rechazo y condena
a la pertinaz racanería de España al negarse
sistemáticamente a descolonizar Canarias, y cumplir así con sus compromisos
internacionales. Un clamor popular "urbi et orbi" (el "G
9", el Estado Vaticano, tiene mucho que decir en esta historia de complicidades)
que llegue a todos los rincones del planeta e instancias mundiales que, seguro,
no permanecerán impasibles.
¿Se avendrá España a razones ante ese "alzamiento
popular" -pacífico y democrático, reitero-, u opondrá a la fuerza de la
razón, la razón de la fuerza del impresionante aparato represor del Estado
presente en Canarias, que tanto nos coarta, nos coacciona y nos intimida?
Lo que viene a continuación es la crónica, no escrita
aún, de la culminación anunciada de un proceso largamente anhelado, imparable e
irreversible, cuyo relato no es, repito, ¡no es!, política-ficción ni una
broma, en este caso, de buen gusto. Así sucederán los acontecimientos?
"En un día memorable para todo el pueblo canario,
la ciudad de Abdis Abeba, capital de Etiopía, sede
permanente de
A los acordes del himno de Canarias, interpretado por
una banda militar, el primer presidente de la nueva República que encabeza
Atrás quedaban largos meses de enconadas luchas
políticas y duras y difíciles negociaciones, ante la reiterada negativa
española de reconocer el evidente hecho colonial canario, y su empecinamiento
en querer mantener, a toda costa, lo único que le quedaba del imperio más
debajo de las Columnas de Hércules. Pero, después de no pocos avatares, España
cedió a la agobiante presión internacional, y Canarias, ¡por fin!, es un Estado
independiente, libre y soberano, y el pueblo canario podrá escribir su propia y
verdadera historia, ¡sin tutelas ni dictados de nadie!, tras más de seis siglos
de cruel y depredador colonialismo español.
Un pueblo que despertó, ¡por su propia supervivencia!,
de un largo y dócil letargo, alienante y devastador, en el que había sido
vilmente engañado, manipulado y expoliado por la ex potencia colonial. A pesar
de todo, éste ha sido un proceso no traumático, pero sí enrevesado y laborioso
y, sobre todo, pacífico, sin parangón en los anales de la historia de los
pueblos que accedieron a la independencia, y que nos sitúa, con todo merecimiento,
junto al resto de los países que conforman la comunidad internacional. En la
mente de todos los canarios están recientes todavía el tan esperado traspaso de
poderes, supervisado por
Al Gobierno de concentración nacional -donde están
representadas todas las fuerzas políticas del arco parlamentario-, le espera
una ímproba y delicada tarea, sobre todo para acomodar a una economía
productiva, no subvencionada, la nefasta economía especulativa heredada de la
antigua metrópoli, y en la que todo se importaba y no teníamos siquiera la
necesaria soberanía alimentaria. Por eso, unas de las prioridades del Ejecutivo
serán las políticas tendentes a revitalizar y optimizar el sector primario
(agricultura, ganadería y pesca) y potenciar las industrias agroalimentarias
que garanticen el consumo de la población y el suministro del mercado interno.
A pesar de la crisis financiera de 2008, en la que
España casi nos arrastra al abismo, Canarias puede presumir ahora de tener una
pujante economía y un sistema financiero de los más serios y modernos del
mundo. Nuestro Banco Central no sólo regula las políticas monetarias (con una
divisa fluctuante con el dólar y el euro), sino que ordena el sector bancario,
perfectamente saneado, y con una morosidad cero que garantiza el 100% de los
depósitos de sus clientes, y donde la transparencia de las operaciones y la
rentabilidad para las partes (sin intereses de usura) son una exigencia
gubernamental que, además, garantiza la afluencia de capitales foráneos y
posibilita las inversiones extranjeras en nuestro país. Para ello hubo que
nacionalizar la banca y entidades financieras, así como los sectores
estratégicos (energías, transportes y comunicaciones, acuíferos y otros), e
inyectar liquidez al sector productivo, tan poco competitivo hasta la fecha.
La hacienda canaria controla, obviamente, las cuentas
del Estado, con un catálogo impositivo que prima las rentas del trabajo por
encima de las rentas del capital, y concede excepciones fiscales a las empresas
para favorecer las iniciativas que creen empleo estable y duradero. En este
sentido, ya se constituyó el Consejo Económico y Social, donde están
representados los ministerios económicos, empresarios, sindicatos y agentes
sociales en general, que asesorará al Gobierno en las materias que le son
competentes.
Y así, sin prisas pero sin pausas, se ha ido conformando
todo el entramado político-jurídico-económico-social del nuevo Estado Archipielágico Canario, dotando a la nación de todas las
estructuras y mecanismos que son consustanciales con un país moderno del siglo XXI, próspero y con un futuro prometedor".
Continúa...