¿Globalización o
colonización?
Luis
Francisco Padilla
Bajo
el particular prisma de algunos compañeros de lucha se contempla redefinir la
causa del deterioro sociocultural y económico de nuestro ancestral pueblo isleño,
estereotipando la denuncia de la particular y sistemática colonización en
Canarias hacia una universal situación globalizada. Con todos los respetos y
humildes criterios, en el caso de llevarse a cabo el cambio de discurso, lo
expuesto resulta un contraproducente paso atrás.
Hacen
cuantía, a lo largo de una historia representada por insurrectos compatriotas,
desmedidos sacrificios personales para llegar a conseguir que en el periodo
actual avive el reconocimiento de la situación colonial; en muchos casos
causando serias inestabilidades sociales a compañeros, produciendo, además,
graves secuelas psíquicas, físicas, incluso muertes, causa del subterráneo
sistema represor español.
Con
esto expongo, así lo creo, que me parece un pernicioso capricho el pretender
obviar la denuncia del colonialismo para trocarla con la excusa de la
globalización. Ahora que empieza a haber unanimidad en el reconocimiento de la
situación colonial, como más arriba se
expuso, fruto de inconmensurables esfuerzos de concienciación, resultaría
inexplicable, bajo una lógica nacionalista, desarmar trabajadas y consecuentes
bases sustentadas en las particularidades de nuestros terruños insulares para extrapolarlas
hacia otras de carácter internacional.
Para
bien o para mal, la globalización es resultante del progresivo avance de los medios
de comunicación internacionales: prensa, radio, telefonía, cine, televisión
(terrestre, satélite, cable), Internet, portabilidad de los sistemas… Igualmente
los adelantos, las mejoras técnicas y un
elevado nivel de seguridad en las diversas vías de transportes, ya sean por
tierra, mar o aire, que invitan a viajar. Esto supone capacitar jugosos negocios
para emprendedores que desean internacionalizar sus empresas. Se percibe una
consecuente potenciación de acciones precursoras, muchas de ellas lastradas en el tiempo pero beneficiadas debido a las
facilidades de los actuales procedimientos de comunicación y transporte; el
adoctrinamiento de diferentes creencias religiosas e ideales políticos;
asimilación de tendencias sociales y culturales; acaparamiento de mercados y la
universalización de bienes de consumo…
Podemos
hablar de que la globalización influye en estados, y sus sociedades, como
España, China, Australia, Argentina, Sudáfrica, etc. Pero, ¿es correcto excusar
la problemática canaria con la globalización? Otros países, dotados de sus
respectivos estados, padecen la globalización, claro, pero más que menos gozan
de mecanismos estatales que, de una manera u otra, defienden propios intereses
nacionales.
En
Canarias no existe un estado propio que vele por los interese nacionales
canarios. Entonces, las ingerencias, desde el exterior hacia nuestra patria son
tan brutales que van más allá de la mencionada globalización. El problema de
Canarias es más grave. Algunos, tal vez por cobardía, no quieren darse cuenta de
la realidad, refugiándose en la españolidad; al ser y aceptar lo español no hay
problema que solucionar ni luchas que abanderar, menos si se tiene el beneficio
de recibir prebendas del sistema colonial. Otros, compañeros en principio
nacionalista, talvez no soportando tanta vergüenza, acaban auto engañándose y
excusando la gravedad padecida en estas islas con una nebulosa global; estos
últimos se sienten más fuertes creyéndose respaldados ante unas luchas comunales,
antiglobalización, antifascismo, anarquismo...
Los
procesos de independencia son duros y hay que ser fuertes para afrontar la
cruda realidad. Estamos solos en nuestra lucha y solo desde aquí, con gente de
aquí asumiendo la realidad y la problemática local, se puede hacer frente al
colonialismo, raíz del mal.
¿Cuándo
empezó a acuciarse el colonialismo en Canarias?
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