Groenlandia por el sí
Juan
Jesús Ayala
Existen acontecimientos de tan alta relevancia
y envergadura que marcan un antes y un después en la situación socio-política
de los pueblos. Y me refiero al futuro que le espera a Groenlandia como país
que va a ser independiente de Dinamarca.
Groenlandia, con una
superficie de
Este referéndum
aprobado tiene la característica, que hace sea exquisito y puramente
democrático, de que aunque tiene carácter consultivo, sí hay un acuerdo previo
en que se respeta el resultado obtenido. De ahí que aunque tenga que ser
refrendado por los parlamentos de Nuuk, capital de
Groenlandia, y de Copenhague, la independencia, como parece ser, no tendrá
vuelta atrás. Ésta se irá gestando y posicionando en el tiempo y en un periodo
de conversaciones entre las partes implicadas que bien pudiera estar
consolidada entre 2016 y 2020, en el que Groenlandia se desvincule totalmente
de Dinamarca.
Es este un ejemplo y
un referente a imitar por el gobierno español, con el cual se adecuarían las
realidades territoriales a las que se les daría satisfacción y que están dentro
del Estado por las razones que sean, y que, poniendo en práctica la voluntad de
las mayorías, pretenden e intentan buscar caminos y nuevas rutas a su plena
dignificación como sujetos políticos que son.
Darles la espalda,
como se está haciendo, y hasta demonizando sus actitudes, es poner en peligro
las libertades de los pueblos y transitar, los que así pretenden taponar sus
voces, por el anacronismo y el autodesprestigio.
Cansados estamos de
oír que en el espacio político de
Se ha dicho por pasiva
y por activa que el derecho que tienen los pueblos a ejercer su
autodeterminación es el más democrático que pueda realizarse, y si se va en su
contra es tapujar y bloquear la libertad y condenar a los infiernos a la
democracia.
El sí de Groenlandia
debe, pues, ser motivo de una amplia reflexión.