31
años de la muerte del estudiante grancanario
La Laguna
recupera la memoria con un parque
para
Javier
Fernández Quesada
Homenaje
al estudiante muerto de un balazo en
la Universidad
durante la huelga general de 1977
VICENTE
PÉREZ
SANTA
CRUZ
Tal día como ayer[12-12-2008],
hace 31 años, moría en las escalinatas del edificio central de
la Universidad
de
La Laguna
el estudiante grancanario Javier Fernández Quesada de un disparo de las
Fuerzas de Seguridad del Estado durante la huelga general de 1977, cuando salía
de una asamblea estudiantil. Fue, para
la Ley
de
la Memoria Histórica
, la última víctima mortal de la represión franquista, un año antes de
aprobarse en referéndum
la Constitución Española.
La Laguna
recuperó la memoria y, en tan sencillo como emotivo acto, descubrió un
monolito con la efigie de Fernández Quesada, quien desde ahora da nombre al
conocido como Parque de los Dragos, muy cerca, por cierto, del lugar donde, a
sus 21 años, este estudiante de Biológicas encontró la muerte de un balazo
por la espalda.
Al homenaje, fruto de un acuerdo unánime del pleno del Ayuntamiento de
La Laguna
, asistieron familiares de Fernández Quesada: su madre Dolores, su hermano Luis
y su sobrino Javier Fernández, quienes siguieron el acto con la entereza que
confieren 31 años de lucha contra el dolor de la pérdida de un ser querido y
por que se castigara a los responsables, aspecto que no fue esclarecido ni en la
investigación judicial ni en la parlamentaria, al darse por sobreseído el
asunto.
Con gesto emocionado, el alcalde de
La Laguna
, Fernando Clavijo, afirmó ante los 150 asistentes al acto que "hace más
de tres décadas que el recuerdo de Javier nos duele, como ejemplo de la sinrazón
que nunca se ha de volver a repetir". "Esta familia merece que se
recuerde esa parte de su historia, esa semilla que fue su hijo y que no pudo
germinar en todo su esplendor", prosiguió Clavijo, quien añadió que,
"como todas las familias de hombres y mujeres muertos por sus ideales,
merecen que se restituya al menos una parte de su memoria". A juicio del
alcalde, con el monolito que lleva la imagen del estudiante grancanario,
"el pueblo de San Cristóbal de
La Laguna
quiere hoy honrarlos y devolverles, al menos, algo de la deuda contraída con
ellos por lo injusto de esa muerte".
"Afortunadamente", prosiguió el alcalde, "hoy en día la
violencia y el exabrupto han dejado paso al diálogo y a la palabra como única
arma; así, pacíficas y respetuosas, tienen que ser siempre las
confrontaciones, del tipo que sean".
Concluyó el regidor municipal apelando a los valores democráticos: "La
muerte de Javier debe servir para que nadie, nunca, ni en este suelo ni en ningún
otro, muera por expresar o defender sus ideales; para que nuestros hijos y
nietos crezcan con la paz y la tolerancia como bases de una sociedad que debe, a
la fuerza, aprender de sus errores".
El regidor municipal descubrió el monolito que dará nombre al parque, acompañado
de la madre del homenajeado, quien con emoción contenida dio las gracias y dijo
que este parque lagunero lleno de flores le hubiera gustado mucho a su hijo.
En el homenaje intervino el periodista Daniel Millet, quien, junto al portavoz
de Los Verdes-Grupo Verde, Octavio Hernández, advirtieron en su día que este
caso iba a quedar excluido de
la Ley
de Memoria Histórica, que a raíz de entonces fue modificada para ampliar el
reconocimiento a los represaliados y asesinados por el franquismo hasta el día
en que asesinaron a Fernández Quesada.
Millet recordó que el parque donde a partir de ahora se honra al estudiante se
encuentra a sólo
300 metros
del lugar donde murió, y que el lugar elegido para el monolito en su honor le
hubiera encantado a Fernández Quesada, porque le encantaban los dragos.
El periodista señaló que la familia del estudiante "no recibió en aquel
momento ninguna disculpa, sino que sufrió una gran presión, porque hubo un
estado de sitio en
La Laguna
y Santa Cruz, y en Las Palmas, que hoy sería inexplicable e imposible".
"Nunca se supo oficialmente quién fue el autor del disparo", apostilló.
Millet confesó que, tras investigar esta vida y esta muerte, "se acaba
conociendo al personaje tanto, que ya lo considero como un hermano".
Al acto asistieron también el rector de
la Universidad
de
La Laguna
, Eduardo Domenech, así como concejales de los tres partidos políticos
representados en el Ayuntamiento lagunero (CC, PSOE y PP), además de dirigentes
de otras formaciones independentistas. Algunos de los asistentes ayer, que
portaban la bandera de las siete estrellas verdes, participaron en las
manifestaciones convocadas por organizaciones sindicales en aquella huelga
general de 1977.
Entre el público apenas se vio a estudiantes actuales de
la Universidad
de
La Laguna
, ni en representación de los sindicatos estudiantiles ni a título individual.
Estuvieron, eso sí, personas de la generación a la que pertenece Fernández
Quesada, que hoy tendría más de 50 años y, seguramente, no habría perdido la
memoria histórica.
Dolores Quesada: "Quien ordenó matar a mi hijo llevará esta
muerte en su conciencia"
Familiares
de Fernández Quesada, residentes en Gran Canaria, se desplazaron a
La Laguna
ayer para asistir al homenaje. Su madre, Dolores Quesada, con una emoción
contenida, declaró a este diario al finalizar el acto que con el acto de ayer
"no se hace justicia, pero sí es un reconocimiento público" a su
hijo. "Gracias a
La Laguna
por lo que ha hecho hoy por mi hijo", dijo.
Treinta y un años después del trágico suceso, Dolores Quesada lamentó una
vez más que nadie haya pagado por la muerte de Fernández Quesada, pero aseguró
que "el guardia civil que lo mató cumplió órdenes de álguien, y ambos
tendrán en su conciencia esta muerte; el caso es que ya mi hijo no está".
Con gran entereza -el dolor, a fuerza de prolongado, acaba refugiándose en las
entrañas-, la madre del estudiante grancanario recordó que su hijo era un gran
amante de la flora y la fauna -estudiaba Ciencias Biológicas- y que por ello le
hubiera gustado mucho el parque que desde ayer lleva su nombre, muy cerca del
campus central de
la Universidad
, donde cursaba la carrera. "Le gustaban todas las flores, y los dragos; aún
conservo las semillas de drago que él tenía", comentó esta mujer. Con la
investigación judicial sobreseída en su día, vio como
la Ley
de Memoria Histórica sólo extendía inicialmente sus beneficios al los
fallecidos entre el 1 de enero de 1968 y el 6 de octubre de 1977, aunque
finalmente, tras interesarse el Gobierno estatal por su caso, este periodo se
prolongó hasta el 12 de diciembre de ese año. Fernández Quesada era
reconocido así como víctima de la represión de la dictadura.
Fuente:
Diario de Avisos, 14-12-2008