El lenguaje silbado en El Hierro

 

Un etnomusicólogo presenta hoy en Valverde un libro para rescatar del olvido al silbo herreño

 

 

Diario de Avisos - XIOMARA HERNÁNDEZ (ACN) – SANTA CRUZ, 17-11-2008

Muy pocos estudios habían ofrecido hasta ahora una visión tan certera del lenguaje silbado en El Hierro. Una exhaustiva investigación realizada por David Díaz Reyes y que presenta en el Cabildo herreño en formato de libro con CD revela que esta forma de comunicación no sólo surcó los paisajes gomeros, sino que existió también en El Hierro.

Aunque muchos podrían pensar que anda despistado y que se equivocó de isla, David Díaz Reyes ha logrado demostrar que el silbo herreño existió y que su uso estuvo muy extendido en la Isla. Este joven etnomusicólogo de 32 años presenta su libro El lenguaje silbado en la Isla de El Hierro, resultado de más de dos años de investigación y de un intenso trabajo de campo que le ha permitido incluso presentar la obra acompañada de un CD en el que se recogen algunos ejemplos sobre esta manifestación cultural y sus diferencias respecto al silbo gomero.

David Díaz explica que quedan muy pocas personas en El Hierro que conocen el uso del silbo en su isla, mientras que las que lo recuerdan u oyeron hablar de él son ya muy mayores. "Esto va camino de extinguirse, por lo que habría que hacer ya una acción rápida para que no desapareciese. Es una pena, porque este lenguaje procede de la etapa aborigen y, tras más de dos mil años, el riesgo de que se pierda en El Hierro es inminente". Subraya que en la Isla, sólo una decena de personas silba con claridad.

Casual.

El interés de David Díaz por la cultura canaria en general y por la música en particular hizo que empezara a interesarse por esta antigua manifestación, "una mezcla entre lenguaje y música, ya que, aunque es un medio de comunicación, utiliza parámetros musicales para su comprensión". A principios de 2003 se introdujo en el aprendizaje del silbo gomero y, más de dos años después y por casualidad, se ’tropezó’ con el silbo herreño. "Tuve la suerte de encontrar un silbador herreño. Yo estaba en El Hierro enseñando silbo gomero a un grupo de personas, cuando a unos trescientos metros de distancia escuché otro silbo, también articulado, que me pareció que nos decía que fuésemos a comer. Al llegar, se trataba de un señor mayor de la Isla que afirmaba haber aprendido el silbo con sus padres y abuelos, también de El Hierro".

Díaz recuerda que en el I Congreso Internacional de Lenguajes Silbados, celebrado en 2003, se explicó que el silbo herreño se consideraba extinto desde principios del siglo XX, "con lo que no había posibilidad alguna de encontrar ningún silbador". También algunos especialistas de la Universidad de La Laguna lo daban por perdido, pero tras este encuentro casual decidió emprender la investigación en mayo de 2006.

El trabajo de campo se desarrolló entre septiembre de 2006 y julio de 2007, con repetidos viajes a El Hierro, numerosas entrevistas por todos los rincones de la Isla y varias visitas a La Gomera para realizar silbos comparativos. "Encontré varios silbadores herreños, algunos de los cuales silban aún con bastante claridad, así como otros demasiado mayores que ya no pueden silbar pero que me contaron muchas anécdotas sobre este lenguaje". Díaz Reyes precisa que este lenguaje lo empleaban, fundamentalmente, los hombres del campo, mientras que en las mujeres era poco frecuente por considerarse un comportamiento ’masculino’, a pesar de que las que lo hacían con mayor destreza eran "bien vistas por los hombres". En el CD que se presenta con el libro aparecen ejemplos de frases silbadas y las páginas centrales muestran una ’visión del sonido’ mediante espectogramas.

Herencia cultural.

Este libro no es sólo el resultado de muchos meses de estudio sino, sobre todo, de la constancia de su autor, de su amor hacia la música, a las tradiciones canarias y a la Isla de El Hierro. Díaz Reyes, natural del municipio tinerfeño de Güímar, comenzó a coquetear con el folklore durante sus años de universidad en La Laguna, cuando estaba en Magisterio por Educación Musical. Con 23 años se marchó a Salamanca a estudiar Historia y Ciencias de la Música, especializándose en Etnomusicología. En la actualidad es profesor de Música en un instituto tinerfeño, donde enseña a sus alumnos, entre otras muchas cosas, la importancia de mantener viva la herencia cultural.

¿Existió antaño un silbo canario?

 

Podría llegar a hablarse de la existencia del 'silbo canario'? ¿Se comunicaron los aborígenes de todas las islas mediante el lenguaje silbado? Díaz Reyes responde, rotundo, que sí, que al igual que existen variantes del habla canaria, el Archipiélago contó con ’dialectos’ del silbo que van más allá de los paisajes gomeros y herreños hasta poder afirmarse que los habitantes de Tenerife y Gran Canaria silbaron para entenderse y, muy probablemente, también los de La Palma. "No se descarta su primitiva utilización en Fuerteventura y Lanzarote; la cuestión es que no se dispone de constancia alguna de tal fenómeno en estas islas", explica. En este sentido, sostiene que un herreño y un gomero podrían entenderse con el silbo de El Hierro, "aunque con ciertas dificultades". La principal diferencia radica en que cada uno refleja el habla de su isla, con el problema añadido de que en el silbo, algunas vocales y consonantes pueden llegar a confundirse con facilidad. "Sin embargo, sí es posible esa comunicación, está comprobado, y es fácil encontrar puntos de coincidencia". Para los herreños más viejos con los que ha podido hablar del tema, esta investigación les ha supuesto "un toque de orgullo y de identidad insular", porque recalcan que en El Hierro siempre se silbó. Incluso algunos desconocían que en La Gomera también se silbase, pues creían que era algo único de su isla hasta que lo vieron en la tele o lo oyeron en la radio. Por otra parte, David Díaz subraya su apoyo total y explícito a la candidatura del silbo gomero a ser declarado Patrimonio de la Humanidad, al tiempo que insta a la Administración pública a dar el empuje necesario al silbo herreño.

 

 

Diario de Avisos, 17-11-2008