Médicos sin títulos y jubilaciones obligadas

Carlos García

Hace solo unos días, el presidente del Colegio de Médicos de Tenerife denunciaba que en Canarias unos mil médicos sin titulaciones homologadas fiables podían estar ejerciendo.

Estos médicos ejercen en el sistema público de salud canario contraviniendo la legalidad que exige homologar el título de medicina general y el de especialista. Existen profesionales que llegan de sus países de origen, donde los facultan a ejercer la medicina tras unos estudios que duran entre 3 y 4 años, mientras que nuestras facultades tienen en sus planes de estudios 6 años de carrera y 5 años más de especialización con el sistema MIR. Todo ello sin contar con la falsificación de títulos que se ha detectado a lo largo y ancho de nuestro Estado.

Esta postura fraudulenta y permisiva de nuestros actuales gobernantes hay que denunciarla y hacerla conocer a nuestros ciudadanos, que son, al final, los que reciben los servicios sanitarios y de salud a lo que constitucionalmente tienen derecho y que pagan con sus impuestos.

Mientras tanto, en nuestro hospital de referencia y III nivel de Tenerife, el Hospital Universitario de Canarias (HUC), que se encuentra en una etapa de transición e indefinición por la disolución del Consorcio Sanitario de Tenerife para su probable integración en el Servicio Canario de Salud (SECASA), se sabe y se conoce desde hace tiempo que contempla el más bajo nivel entre sanitarios, médicos, enfermeros, técnicos y auxiliares, en relación al número de camas hospitalarias.

Las ratios existentes sitúan a este centro hospitalario por debajo del resto de hospitales de la Comunidad Canaria y, como ejemplo, habría que recordar que harían falta más de un centenar de facultativos médicos para lograr un equilibrio y una mejora asistencial que lo equipare al resto de hospitales de la red pública canaria, ya sea el Insular y Negrín en Gran Canaria, o el de la Candelaria, en Tenerife.

Por ello, no se entiende que en las reuniones de la comisión negociadora para el proyecto de integración del HUC en el SECASA, no se admitan 137 plazas para dotar al nuevo edificio de actividades ambulatorias, que lleva parado muchos meses y sigue la trayectoria de los hospitales del norte y sur de la isla, -qué desgracia que tenemos-, ni tampoco las más de 150 plazas de facultativos que en la actualidad ejercen y controlan sanitariamente el área norte de la isla. ¡Encima de cornudos, apaleados!, como bien refleja y nos recuerda el refranero nacional.

Y a todas estas, y con el anterior panorama de precariedad existente en nuestra sanidad canaria, se consuma la jubilación obligada de especialistas de solvencia y reconocido prestigio de nuestros hospitales. El último de ellos, el jefe del Servicio del Traumatología y Ortopedia del HUC, Dr. De la Barreda, quien ha recibido, por decreto de la Gerencia, la notificación de no concedérsele la prórroga solicitada voluntariamente para seguir en el servicio activo hasta los 70 años de edad.

Mientras, en los otros hospitales canarios sí que continúan ejerciendo otros especialistas. Es igual la ausencia de médicos formados y con capacidades contrastadas que dan un servicio público a los ciudadanos en una especialidad que contempla el mayor número de pacientes en lista de espera quirúrgica. Es igual que no existan médicos en paro que puedan cubrir la plaza. Ya vendrán especialistas extranjeros, sin homologar o con titulaciones falsas, que ejerzan en nuestra sanidad pública. Ya derivarán a la sanidad privada lo que no hacemos en nuestros hospitales de referencia públicos. Y los ciudadanos que aguanten y soporten esta forma de gestionar y gobernar de nuestros dirigentes políticos, de nuestros consejeros y presidentes. Es la verdadera forma que tenemos los canarios de sufrir nuestra sanidad.

 * Doctor en Medicina y Cirugía