En esta noche que no acaba

 

 

En esta noche que no acaba, herido y empapado de sangre por la cruel trinchera que supone la vida y sin que la sangre perdida haya mermado mi logos, les envío unos versos sacados del vertedero por el que transito en esta noche que no conoce final. La de mi duelo.

 

Gracias por estar ahí, más allá de los hilos no tangibles de esta empresa llamada Internet, ofreciéndome un soporte.

 

MI DUELO

 

La noche, oh la noche…

Hoy mi vida entera se condensa entre dos polos,

los que define un orto y un ocaso.

 

Entre un principio y un final peregrino

esperando la luz destape nuevos horizontes.

 

En esta perturbante y eterna noche

he descubierto un nuevo concepto de muerte

que se aleja de la tradición de huida del alma

y se parece al dolor constante y sangrante

que sufren los sillares del malecón

al ser agredidos por la furia de las olas.

 

                                                          David Fajardo