Moros de la morería
Monty
Anda bastante revolucionada la progresía aspirante a
la gobernabilidad de las Islas con las recientes declaraciones de Isaac
Valencia, hasta el punto de que el portavoz de la oposición lagunera, sin contar
con Dios, pretende tomar la identidad del patriarca Abraham y lanzarlo a la
pira, previa cuchillada dialéctica en la yugular para que calle para siempre,
no vaya a ser que el próximo encuentro canario-marroquí se soliviante antes de
empezar a contar cuántos de nuestros empresarios van a participar en la jauja
de montar sus empresas en el Magreb a precio de saldo; habida cuenta los bajos
salarios y la poca protección laboral de sus súbditos en comparación con las
leyes establecidas en nuestro país. Sobre todo ahora que las cuentas no le
salen bien al señor del talante, ni a los que nos han gobernado tantos años a
nivel regional y no han sabido tampoco racionalizar el ingreso y el gasto
públicos.
Sin embargo, y pese a esa supuesta ola "pesoística" de indignación general por emplear el edil
orotavense la palabra moro, que al parecer los lerdos
consideran como insulto y está contemplada en
De su trayectoria militar, se narra el hecho de que
las tropas regulares a su mando mataron sin contemplación a más de doscientos
heridos republicanos en el hospital de San Juan Bautista, en Toledo, y a todo
el cuerpo médico-asistencial; también el corresponsal norteamericano John
Whitaker narraba cómo había detenido a dos jovencitas en Navalcarnero, una de
ellas con carné de sindicalista, y después de interrogarlas las trasladó a una
antigua escuela en donde descansaban unos cuarenta moros de sus tropas, que
gritaron alborozadamente al recibir el inesperado "regalo". Ante las
quejas del periodista para que detuviera la barbarie, respondió Mizzián sonriente. "No importa, no vivirán más de
cuatro horas". Posteriormente renunció a su rango militar en España y se
puso a las órdenes del rey Mohamed V al conseguir éste la independencia de
Marruecos. Ya al frente de su ejército, participó con el entonces príncipe Hassán en la brutal represión de sus congéneres del Rif, a los que llegó a bombardear con "napalm" para sojuzgarlos. De este modo alcanzó el
grado de mariscal. Años después volvería a España en calidad de embajador y
allí permaneció, para alegría de Franco, hasta su muerte en un hospital
madrileño en 1975. Curiosamente y a pesar de su renuncia, éste le mantuvo el
sueldo como militar en la reserva.
Volviendo de nuevo a la expresión de Isaac Valencia,
tachada por los interesados iletrados funcionales de xenófobas, no tiene más
significado que la persistente dejación que el gobierno de Zapatero hace de la
protección de las costas y aeropuertos de Canarias, ya que, ante la avalancha
inmigratoria, muestra nulo interés por paliarla con medios coercitivos y políticos.
Por mucho que se traten de disfrazar, porque es políticamente correcto, las
apetencias marroquíes de expansión para crear el gran Magreb no se paran con
tener ya masacrado o desterrado al resto del pueblo saharaui en el desierto
argelino; Canarias está muy cerca y es un bocado apetecido que colmaría su
ambición absolutista. Y si a esto añadimos los intereses petroleros, porque aún
no se han buscado fórmulas para trazar las aguas territoriales, y lo que supone
ser la encrucijada comercial abierta a tres continentes, nada impide que yo
mismo, como el alcalde de
Se me olvidaba narrar un hecho que prueba el patente
choque cultural entre dos países, que en tiempos de la dictadura fue silenciado
debidamente. Una de las seis hijas del general Mizzián
se enamoró de un comandante español, sobrino del entonces ministro de
Exteriores, Alberto Martín Artajo. Al casarse con él
contraviniendo la voluntad del padre, fue tiempo después invitada a Tetuán para
una supuesta reconciliación. Nada más llegar, el marido fue separado de su
mujer y retornado a España, mientras que la esposa fue obligada a casarse con
un comerciante de Tánger con quien su padre había apalabrado el compromiso.
También se me ha olvidado, por si hay alguna duda, que
la expresión latina "maurus" tiene otra
acepción: "maúro", que es como nuestros
vecinos canariones denominan al mago en su isla tercera. De modo que, progres y también falsos nacionalistas, tasquen las riendas
a sus corceles oportunistas y déjense de faramallas, que los jueces, a Dios
gracia, están para ejercer
Reproducido de el periódico El Día, 4-12-2008