Moros
y cristianos
Agapito
de Cruz Franco
La
verdad es que los periódicos debieran estar agradecidos al alcalde de
Empleada desde España, la expresión “moro”
tiene connotaciones racistas. Una sociedad racista y xenófoba, es una sociedad
con un gran complejo de inferioridad, que necesita de la desvalorización para
neutralizar su miedo a la libertad. Una larga historia de encuentros y
desencuentros entre el Magreb y España tienen su plasmación negativa en ese
vocablo, que, sin embargo, otros países emplean con total normalidad. Moro o
mauro es un epíteto para definir a los habitantes de
Los mauros, moros o magos son un pueblo extraordinario.
Llamados bereberes, en realidad son el pueblo amazigh,
que en su idioma significa “hombres libres”. No me voy a meter con las razas
pero en ese sentido, son una raza alta y esbelta de la que dan fe los
primitivos aborígenes isleños, los guanches. Muchos moros son cristianos,
empezando por el fundador del Cristianismo, San Agustín, nacido en[Tegueste] Argelia. Si analizáramos
nuestra lengua, nuestras costumbres y nuestra común historia a lo largo de los
dos últimos milenios, podríamos inferir que casi todos somos moros. Y entre
todos y como uno más, Saso. De hecho, una cosa son los musulmanes y otra los
moros. Como otra son los árabes y otra los musulmanes. Pero en este desencuentro
de civilizaciones reunidas en el exabrupto del alcalde de
Da igual que Isaac salga por peteneras y se
enfunde una malla medieval con el estandarte de Isabel y Fernando o coja su
fusil y se vaya a hacer la mili a Ifni de manos de aquellos humillados,
trasnochados y oxidados militares imperiales que al regresar de Cuba y Filipinas
a comienzos del siglo XX la emprendieron a zambombazos en las costas africanas
para aumentar su autoestima. Da lo mismo que el alcalde enardezca ahora a sus
huestes con la independencia frente al moro invasor como hace dos años hicieran
en la capital del Reino tinerfeño los asesores de Miguel Zerolo.
Este lamentable espectáculo en el II Congreso
de CC no lo protagonizó Isaac Valencia sino el público que le aplaudía. En
parte del público para ser correctos. Él sabe mejor que nadie que no hay más
cera que la que arde. Pero todo intento de volver a las andadas de hace 30
años, cuando las AIO, lleva implícito que hoy, que explotar el ser
independiente o canario se vuelve confuso, pueda colarse de rondón el estigma
de la extrema derecha, agazapada siempre bajo todos los populismos. Incluidos
los que explotan la miseria del que llega.
CC tiene un problema en el camino hacia su
conversión definitiva en un partido moderno. Por eso Isaac Valencia haría bien
rectificando sus desafortunadas expresiones, situando el problema de la
inmigración donde él seguramente lo ha querido expresar sin acierto: en la
pugna de competencias entre