en el 31 aniversario de su asesinato

La
ciudad de
El hasta ahora Parque de Los Dragos será de ahora en adelante el Parque Javier
Fernández Quesada. El acto se desarrolló con la intervención de las
autoridades: el alcalde de
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Después
de los discursos, se descubrió un monolito de
Fue un acto dominado por la emoción, sobre todo de su madre y familiares, que
vieron como por fin se le hace el justo reconocimiento por parte de la ciudad
donde fue vilmente asesinado el joven estudiante grancanario: "Estoy segura
de que este parque le hubiera gustado mucho a mi hijo", afirmó la madre de
Javier Fernández, quien aseguró sentirse agradecida al Ayuntamiento de
Por otra parte el hermano de Javir añadió que "este año ha sido muy
importante para la familia al conocer que por fin
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Entre
los presentes en el acto se encontraba el líder del MPAIAC y Presidente del
Congreso Nacional de Canarias, Antonio Cubillo Ferreira, quien departió
emocionado y cariñosamente con
En una carta manuscrita que se ha hecho pública, y que
ilustra varias publicaciones de investigación, Javier Fernández Quesada se
expresaba así:
«Si
ustedes supieran la cantidad de proyectos, ideas y nuevas visiones de la gente
sobre Canarias, por supuesto libre e
independiente… Todos estamos ganando confianza en un futuro cada vez más
cercano para Canarias. Hay muchas cosas que debemos hacer perdurar pues son
vestigios únicos de otras épocas de la humanidad. Canarias, mañana quizás
será autogestionaria».

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Un
nutrido grupo de militantes independentistas participaron en el acto imprimiéndole,
fuera de lo protocolario, un carácter reivindicativo y patriótico. Entre ellos
se encontraba el abogado y escritor Miguel Ángel Díaz Palarea, protagonista e
investigador de los hechos que ha desarrollado en varias publicaciones, quien,
por cierto, junto con su hermano Juan Francisco, también abogado, están
peleando judicialmente para esclarecer quienes fueron los responsables del que
se viene denominando ‘crimen de estado’, en cuya labor están encontrando
gran cantidad de obstáculos, pero que, obstinadamente, no cejan en su empeño.
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Javier
Fernández Quesada tenía 21 años y estudiaba segundo de Biología cuando cayó
abatido por un disparo cuya autoría nunca fue precisada, pese a que desde un
primer momento estuvo claro que eran agentes de