La Laguna inauguró el parque Javier Fernández Quesada

en el 31 aniversario de su asesinato

 

 

 

La ciudad de La Laguna ha rendido justo homenaje este sábado al joven estudiante Javier Fernández Quesada, asesinado hace 31 años, el 12 de diciembre de 1977, en el campus central de la Universidad de La Laguna a causa de un disparo de un agente de la Guardia Civil , durante los disturbios que acompañaron la huelga general que tuvo lugar por esas fechas.


El hasta ahora Parque de Los Dragos será de ahora en adelante el Parque Javier Fernández Quesada. El acto se desarrolló con la intervención de las autoridades: el alcalde de La Laguna , Fernando Clavijo, el rector de la Universidad de La Laguna , Eduardo Doménech, así como la madre y hermano del joven asesinado. Daniel Millet y Octavio Hernández, autores de la serie de reportajes sobre el 'caso Quesada', se dirigieron a los presentes felicitando la iniciativa y recordando que "no se ha sabido oficialmente quién disparó al estudiante". "Ni siquiera pidieron perdón a la familia", sentenciaron.

 

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Después de los discursos, se descubrió un monolito de 1,80 m . con la efigie de Javier Fernández Quesada y una placa conmemorativa, en cuya base fue colocada la bandera nacional canaria -de las siete estrellas verdes-  sobre un manto de flores de pascua.


Fue un acto dominado por la emoción, sobre todo de su madre y familiares, que vieron como por fin se le hace el justo reconocimiento por parte de la ciudad donde fue vilmente asesinado el joven estudiante grancanario: "Estoy segura de que este parque le hubiera gustado mucho a mi hijo", afirmó la madre de Javier Fernández, quien aseguró sentirse agradecida al Ayuntamiento de La Laguna y a todos quienes han hecho posible este nombramiento.

Por otra parte el hermano de Javir añadió que "este año ha sido muy importante para la familia al conocer que por fin la Ley de la Memoria Histórica ha incluido este asesinato" (había quedado excluido de la Ley de Memoria Histórica por tan sólo 77 días, el tiempo transcurrido entre el tope marcado por la Ley para las reparaciones. Finalmente otros familiares y amigos añadieron el deseo de que se conozca de una vez el nombre de los responsables del disparo y que cumplan con su culpa.

 

 

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Entre los presentes en el acto se encontraba el líder del MPAIAC y Presidente del Congreso Nacional de Canarias, Antonio Cubillo Ferreira, quien departió emocionado y cariñosamente con la Madre y con el hermano de Javier, Luis Fernández Quesada, intercambiando detalles sobre la personalidad y afinidad política del joven asesinado, de lo cual su madre dijo guardar testimonios reveladores. ‘Guardo en una maleta gran cantidad de recortes de periódicos, panfletos y escritos mecanografiados y manuscritos’.

 

En una carta manuscrita que se ha hecho pública, y que ilustra varias publicaciones de investigación, Javier Fernández Quesada se expresaba así:

 

«Si ustedes supieran la cantidad de proyectos, ideas y nuevas visiones de la gente sobre Canarias, por supuesto libre e independiente… Todos estamos ganando confianza en un futuro cada vez más cercano para Canarias. Hay muchas cosas que debemos hacer perdurar pues son vestigios únicos de otras épocas de la humanidad. Canarias, mañana quizás será autogestionaria».

 

 

 

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Un nutrido grupo de militantes independentistas participaron en el acto imprimiéndole, fuera de lo protocolario, un carácter reivindicativo y patriótico. Entre ellos se encontraba el abogado y escritor Miguel Ángel Díaz Palarea, protagonista e investigador de los hechos que ha desarrollado en varias publicaciones, quien, por cierto, junto con su hermano Juan Francisco, también abogado, están peleando judicialmente para esclarecer quienes fueron los responsables del que se viene denominando ‘crimen de estado’, en cuya labor están encontrando gran cantidad de obstáculos, pero que, obstinadamente, no cejan en su empeño.

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Javier Fernández Quesada tenía 21 años y estudiaba segundo de Biología cuando cayó abatido por un disparo cuya autoría nunca fue precisada, pese a que desde un primer momento estuvo claro que eran agentes de la Guardia Civil quienes cargaron con fuego real ese día en el campus universitario. El caso se archivó y nunca hubo proceso penal.