Petróleo
subsahariano en declive
Juan
Jesús Bermúdez
El diario The Wall Street Journal, el Fondo
Monetario Internacional y
Esta área, denominada en el sector “West Africa”, está aportando hoy
al Mundo cerca de 7 millones diarios de barriles de petróleo, algo más del 12%
del total. El crecimiento de los resultados de su exploración tuvo lugar con el
desarrollo de la tecnología de la extracción en aguas profundas. Supuso un
refugio para las grandes petroleras privadas, que en esa zona del Planeta es
donde tenían más posibilidades de crecimiento para su actividad, al no existir,
o ser muy débiles, las empresas nacionales de hidrocarburos, y tener la llave –
debido a la minúscula tasa de consumo de petróleo de sus ciudadanos – para
exportar la práctica totalidad de lo extraído. No en vano, el africano sigue
consumiendo alrededor de 1 barril de petróleo al año, frente a los entre 10 y
15 que consume un europeo medio.
Así, a las potencias petroleras de Angola y Nigeria,
se sumaron en los últimos años una pléyade de pequeños productores, fruto de la
extensión de la concesión de bloques de explotación petrolífera a un número
importante de firmas del sector.
Sin embargo, como ya advertía
Al factor puramente geológico, de disminución de
reservas por la extracción creciente, es preciso añadirle la actual crisis
financiera, que está poniendo en cuestión proyectos de ampliación para acelerar
la exploración (las advertencias sobre declives geológicos no animan,
precisamente, a realizar inversiones en ese escenario): extraer el petróleo de
aguas profundas, mayoritariamente pesado, supondrá un esfuerzo económico
creciente. Como reconoce al WSJ el mismo director de
A los problemas financieros es preciso añadir los
relacionados con los ataques a plataformas petrolíferas en Nigeria, y la
creciente intervención de China, que se añade a las ya clásicas petroleras
europeas o norteamericanas, en el reparto del pastel.
Este fenómeno de un más o menos previsible declinar
petrolero en el África subsahariana,
supondrá de forma probable un cambio drástico en las posibilidades de expansión
económica del continente, y en el mantenimiento de su condición de
suministrador neto de materias primas energéticas a los países del Norte, lo
que quizás obligue a reformular los planes expansivos de esa zona del Mundo, y
consolide su marginación como región, en permanente –y pendiente–
vía de desarrollo, a costa del “desarrollo” de los demás.