Simbología nacionalista
Juan
Jesús Ayala
Los símbolos son
signos que han sido creados libremente, representando algún contenido, y se
trasmiten por medio de la tradición. Pero necesitan ser reinterpretados, e
incluso recreados a fin de evitar que se conviertan en estereotipos meramente
decorativos y sin significado alguno. El nacionalismo debe tener presente la
vitalidad de sus símbolos y debe constantemente readaptarlos en contextos
nuevos. Estos tienen su origen en el pasado, pero el poder del nacionalismo
proviene no sólo de la expresión de este hecho, de la conexión de los símbolos
con la tradición, sino también de la recreación constante de viejos símbolos y
la generación de otros nuevos a fin de mantener la cohesión de la nación.
Entonces, y dentro de
la nación canaria, debe impulsarse no sólo lo tradicional, sino también todas
las capacidades que permanecen adormecidas para despertarlas e ir camino de la
identificación nacional de un gran número de gente que sea capaz de zafarse de
aditamentos confusos y vacuos e integrarse, así, en un claro y definitivo
proceso de construcción nacional.
De ahí que la
simbología definitiva del nacionalismo canario sea revitalizar una memoria
desposeída de lo viejo y avanzar con una nueva bandera, hoy sin ondear, hacia
caminos donde la memez de una simbología trasnochada impida ni tan siquiera dar
los primeros pasos hacia la consecución de la nación canaria.
Por eso, hoy más que
nunca se hace necesario inventar una simbología nacionalista. Lo de atrás es
válido, hasta el folclorismo, si se quiere, en sus
primeros momentos, pero cuando se pretenden cuestiones mayores y definitivas
hay que reinventar una simbología que sirva de cohesión entre la tierra y el
hombre y que deje atrás perezosos atavismos que atan y dificultan.
La simbología es
necesaria y cuando no existe se recurre a la inventiva con el afán de mantener
viva la llama del nacionalismo. Así se ha hecho siempre, por lo que muchas
veces no hay otra alternativa que reinventar el territorio, adecuar a la gente
y con una simbología que sea lazo de unión que motive.
Si fuera así, la
construcción nacional de Canarias empezará a florecer con fuerza y pujanza. Sin
símbolos no hay realidad, o al menos si existe estará difuminada y más ausente
todavía.