Los "tiznados" de Tenerife

 

Wladimiro Rodríguez Brito

 

El premio Batefuego 2008 a la mejor labor de extinción de incendios forestales concedido a la Brifor del Cabildo de Tenerife debe ser un motivo de alegría y orgullo para todos los tinerfeños y, en especial, para todo el personal que trabaja en el área de Medio Ambiente de la Corporación insular. No es nada corriente que desde la Península se reconozca el trabajo realizado en un territorio alejado, poco conocido y en el que se considera que la importancia forestal es relativamente pequeña.

Los premios Batefuego de Oro son el reconocimiento nacional más importante al trabajo de prevención, extinción, investigación, divulgación y educación sobre incendios forestales. Son otorgados desde 2002 por la Asociación para la Promoción de Actividades Socioculturales en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Asociación Española de Municipios y Provincia (FEMP), colegios profesionales, escuelas técnicas y empresas del sector forestal.

Tuve la suerte de recoger el premio en el Palacio de La Magdalena, en Santander, en nombre de todos los tinerfeños en una ceremonia presidida por el presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y en el que también estuvieron presentes los representantes de los Ministerios de Medio Ambiente y Educación, Cultura y Deportes, así como de la Asociación Española de Municipios y Provincias.

Este premio está dedicado a nuestra gente, en particular a los equipos humanos que trabajan en Medio Ambiente. Debemos sentirnos orgullosos de que hacemos las cosas bien. Este artículo debe servir también para la revalorización de los "tiznados" de Tenerife, como cariñosamente los denomino, principalmente de las Brigadas Forestales, que han hecho que en este año se hayan controlado 34 conatos y sólo hayamos tenido un incendio -con 11 hectáreas- gracias a su eficiencia y rápida intervención.

También debe servir de reconocimiento al personal de Medio Ambiente del Cabildo que ha llevado los asuntos de mejora de los equipamientos forestales y la formación del personal. En ese sentido, me gustaría resaltar que desde el Cabildo no se han escatimado esfuerzos para la preparación de nuestra gente, algo que repercute directamente en las labores de prevención y extinción de incendios forestales.

Lo que se reconoció en Santander a las Brigadas Forestales del Cabildo fue un nivel de preparación, de eficiencia, y lo que es más importante, se está asumiendo que el factor humano es clave en los incendios forestales. Hasta ahora se había priorizado en los elementos mecánicos, tanto de tierra como del aire, pero debemos insistir en la figura del hombre como principal elemento en la lucha contra el fuego. La figura del premio Batefuego 2008 parece algo del Neolítico, con un hombre apagando el fuego con una rama, y debe invitarnos a una reflexión y a mirar hacia el factor humano como principal elemento en la lucha contra los incendios. Claro que un incendio de grandes dimensiones no se apaga con ramas, pero sí con una cultura de prevención y con las personas que, como la figura del Batefuego, están conectadas con el campo, con el medio ambiente y con su entorno.

En la isla de Tenerife se ha hecho un buen trabajo de prevención en cuanto a los incendios. Durante este año hemos tenido más de 1.600 quemas de rastrojos a petición de los agricultores. Este tema de comunicación entre los campesinos y el personal de Medio Ambiente es un salto cualitativo impensable hace unos años, y hoy en día casi nadie hace una quema sin contar con el personal de Medio Ambiente.

Por lo tanto, estamos logrando un cambio en la cultura de nuestra gente y seguiremos trabajando en ese mismo sentido. Hemos de desterrar la autocrítica y quitarnos los complejos de que aquí, en nuestra tierra, se hacen las cosas mal y que lo de fuera es lo mejor. Este Batefuego es un premio a la prevención y a la gente que vive y convive con el campo y su cultura. Es un trabajo merecido por nuestros equipos, por los "tiznados" y por el personal técnico y administrativo de Medio Ambiente del Cabildo, ya que entre todos hemos conseguido una mejora importante en nuestras relaciones con el mundo rural. Lejos de relajarnos, este premio debe de servir de acicate para todos lo que trabajamos por el Medio Ambiente para afrontar con decisión el trabajo que nos queda por delante.