La burguesía nacional venezolana, que ostenta el
Poder a través del partido chavista, empieza a
mostrar su lado más siniestro, antiobrero y anticomunista.
Sintiéndose fuerte y segura en su posición dominante después de librarse
de la opresión económica y política imperialista, cree llegado el momento de
acabar con los comunistas considerados por los empresarios, los banqueros y los
militares, como enemigos tanto o más peligrosos para sus intereses de clase que
el imperialismo extranjero y sus cómplices de la burguesía intermediaria y
antinacional.
Hasta ahora reprochaban agriamente a los
comunistas, a pesar de que los camaradas de PCV
siempre se han mantenido en la vanguardia del movimiento antiimperialista
popular, su negativa a disolverse e integrarse en el PSUV,
partido con indisimulada vocación de único que, a
pesar de reunir una amplia base de trabajadores revolucionarios, está dirigido
fundamentalmente por militares reaccionarios y anticomunistas veteranos de la
“contrainsurgencia”, empresarios explotadores, políticos profesionales adecos y copeyanos reinstalados
rápidamente en las instituciones “socialistas” y “revolucionarias”, sin
olvidar, por supuesto, a los inevitables advenedizos, socialistas de
última hora, agarrados al Poder como parásitos a través del nepotismo, las
intrigas y la corrupción.
Pero al calor de la campaña electoral,
Chávez ha mostrado su verdadero rostro acusando a los comunistas de “traidores
y contrarrevolucionarios” enfrentados, según él, a los “verdaderos
revolucionarios” y “verdaderos cristianos”, amenazando con encargarse
personalmente de “desaparecerlos”, delatando de esa manera al militar
anticomunista y antiguerrillero disfrazado de socialista.
Se repite pues la misma situación de Petrogrado
en 1917, cuando el primer ministro del gobierno burgués de
Nuestros camaradas venezolanos se han encargado
inmediatamente de recordarle que ni Hitler, ni Franco ni
Acusar al PCV de
“contrarrevolucionario” cuando esta organización lleva más de setenta años
combatiendo por todos los medios a su alcance, incluyendo la lucha armada,
contra la reacción capitalista e imperialista, sólo pone de manifiesto la
concepción estrecha, vulgar, mezquina, caritativa cristiana, exclusivamente
reformista y, en definitiva, burguesa que Hugo Chávez y los dirigentes del
PSUV tienen de la revolución.
Pero ¿qué se esconde tras la denigrante
imputación de “traidores”? ¿A qué o a quién han traicionado los comunistas de
Venezuela?
¿Al propio Chávez? Esta acusación no se sostiene
pues el PCV, a pesar de los insultos y las amenazas
que debe soportar, sigue considerándolo como el líder del proceso
antiimperialista que se desarrolla en Venezuela y mantiene contra viento y
marea la política de unidad del Frente Patriótico, política que el PSUV, habiéndose comprometido a respaldar, desprecia e
ignora en la práctica, ya que sólo son capaces de entender la unidad como la
rendición incondicional de todos los grupos y partidos, su disolución
definitiva y la incorporación al Partido Único de Chávez.
¿Acaso
han traicionado los comunistas al pueblo de Venezuela en su afán por librarse
de la dominación y la explotación neocolonial del
imperialismo euronorteamericano?
Todo lo contrario, los comunistas están y han
estado siempre en la primera línea de fuego contra la dominación extranjera del
país, el saqueo de sus riquezas naturales, el neoliberalismo y el capitalismo
salvaje que condena a los trabajadores a la miseria, el desempleo y el hambre.
En realidad, el crimen imperdonable que han
cometido nuestros camaradas, causa del odio y del resentimiento de los
capitalistas y de sus representantes en la dirección del PSUV,
consiste en su rechazo, condena y denuncia (que no traición pues nunca lo han
apoyado) al proyecto político de la burguesía nacional venezolana.
Proyecto que pretende, después de librarse de la
competencia ruinosa de las multinacionales extranjeras, consolidar un
capitalismo “patriótico” creando, a través del desarrollo de las
infraestructuras y los servicios públicos, un mercado nacional que les permita
conquistar la posición de clase dominante y asegurar el régimen de
explotación de la clase obrera.
Este conjunto de reformas sociales, económicas y
políticas, que las burguesías nacionales de los países capitalistas avanzados
realizaron hace mucho tiempo, y que lejos de cuestionar el sistema, son
necesarias para acrecentar el consumo interno, la cualificación de la mano de
obra, la docilidad de los trabajadores y el más amplio dominio de la burguesía
nacional en los planos económico, político e ideológico, es a lo Chávez y sus
cortesanos llaman “revolución socialista”.
La estafa es tan descomunal que cuando los
comunistas explican que los trabajadores deben frustrar los planes de la
burguesía de traicionar los anhelos revolucionarios y socialistas del
pueblo, se ponen histéricos y brotan sus tendencias antidemocráticas
y anticomunistas más profundas y viscerales.
Pero si bien es cierto que la clase obrera y su
partido de vanguardia deben participar con la mayor decisión en el proceso de
transformaciones democráticas antiimperialistas, al mismo tiempo, debe también,
con la misma energía, denunciar los intentos de frenar y desviar este proceso
en función de los intereses de los capitalistas.
La tarea de los comunistas es justamente el de
hacer avanzar el proceso mucho más allá de lo que pretenden los capitalistas y
el PSUV. Exigiendo la nacionalización, bajo control
obrero, de las grandes empresas y de los bancos, no sólo de los de propiedad
extranjera sino también de los venezolanos, creando una estructura política de
verdadero Poder Popular que sea capaz de desplazar de la dirección del PSUV y del gobierno a los burgueses y sus secuaces.
En la medida que avanza la politización y la
radicalización de la sociedad de Venezuela, se agudiza la lucha de clases y se
destacan progresivamente a primer plano las contradicciones principales entre
el proletariado y la burguesía. Por eso los comunistas deben tomar en sus manos
la responsabilidad de preparar con la elaboración teórica, la propaganda y la
organización, a la clase obrera y a todo el pueblo para las batallas decisivas
que se avecinan.
* Pedro Brenes es miembro del Partido
Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)