Una teoría sobre el vino nuevo y el movimiento estudiantil

Samir Delgado

    

   Me van a permitir dar comienzo a este artículo personal con una analogía simbólica de carácter vitivinícola, ya que por estos días se han descorchado las bodegas de la isla para dar la bienvenida al vino nuevo fruto de la ardua labor de nuestra gente en las comarcas con mayor apego a la tradición. Y es que el distintivo sabor aromático del vino nuevo también se ha podido disfrutar con el triunfo del movimiento estudiantil en las recientes elecciones de la Universidad de La Laguna. Sí como lo oyen, la candidatura de AMEC representaba la única opción transformadora dentro del Claustro y por eso como años atrás logró el SEC nos queda para la posteridad una renovada victoria del movimiento estudiantil en unas urnas marcadas de por sí por el histrionismo de las demás candidaturas afines al Rector o al gobierno autonómico y una abstención mayoritaria que aumenta la precaria sanidad democrática de la institución superior de educación- y que atañe a la legitimidad representativa del propio Rector elegido no hace mucho tiempo por un índice paupérrimo de apoyo y espero que con menos tiempo aún por delante para su próxima sustitución dada la cuenta atrás para la explosión inminente de la universidad canaria entre la pirotecnia futurista del Plan Bolonia-.

 

   Pero no ha sido para AMEC un camino de rosas plastificadas, como lo fue hace años la elección como senadora de una estudiante de ACEP o muchos otros ejemplos triunfalistas de estudiantes que hacen carrera política desde las aulas. No, basta fijarse en los carteles de cada grupo para desentrañar el propósito de cada programa, desde las siete estrellas manipuladas con fotoshop por IEC a la orla happy de SEULL, pasando a las imágenes de manifestación de AMEC que finalmente fue la candidatura más votada por una causa lógica y es que como el proceso de maceración del vino, AMEC aglutinó consigo ese ingrediente genuino que caracteriza la proyección futura de todo movimiento estudiantil: la participación asamblearia y la consolidación reivindicativa, sin el amparo logístico de ningún partido político y menos aún con el beneplácito de ninguna cúpula profesoral, nada más y nada menos que el ímpetu transformador bien focalizado sin purismos ni estravismos ideológicos en un lugar llamado universidad cada vez más derechizado y cada vez menos combativo, pero que aún nos deja ramalazos de esperanza.

 

   Como todo en la vida, atrás quedaron los capítulos memorables de los 90 en donde PIDE inicialemnte y después el SEC protagonizaron la lucha contra las leyes como la LOU, al igual que contra la LRU y la LAU y no sé cuantas leyes más fueron rechazadas por otras organizaciones de la izquierda que han pasado a ser patrimonio común del movimiento estudiantil canario y mundial. Al final el tiempo dicta sentencia, a pesar de no haber cambiado aún al sistema en su totalidad, tampoco el sistema ha podido cambiar al movimiento estudiantil en sus particularidades, y como pasa con el vino hay que renovarse sin necesidad de apegarse a una etiqueta determinada, eso puede llevar a la temible burocratización y peor aún al estancamiento inmovilista, así que es AMEC ahora mismo el vino nuevo y el SEC lo mejor que puede hacer es disolverse agotando sus reservas con dignidad, sin patéticas potestades por herencia familiar y sin trifulcas estratégicas externas a la educación que no hacen más que dañar la fluidez organizativa de la protesta estudiantil que por naturaleza renace en cada movilización y por ende con experiencias como la Asamblea Mayo 2008 y todas las demás que se dibujen en el porvenir.

 

   Y finalmente pienso que esta teoría puede no ser aprobada por muchos compañeros de lucha que en el pasado compartimos las pancartas, allá ellos con sus propias teorías y que les vaya bonito, pero dejen por favor que la historia siga su curso y no se apropien con exclusividad del pasado a través del privilegio que otorga cierta forma acomodaticia de vivir instalados en el presente, no deberían haber motivos para la división ahora mismo en el seno amplio de un movimiento estudiantil que siempre ofrece sus logros y desengaños, que podría ser mucho más unido en el espacio y ser mucho menos distante en el tiempo, más participativo en la calle y menos apático en las aulas, pero como dice en el fondo aquél son cubano,“no importa si el vino es amargo, porque es nuestro vino”.

 

Salud¡¡¡

 

1 de Diciembre 2008