Una teoría sobre el
vino nuevo y el movimiento estudiantil
Samir Delgado
Me van a permitir
dar comienzo a este artículo personal con una analogía simbólica de carácter
vitivinícola, ya que por estos días se han descorchado las bodegas de la isla
para dar la bienvenida al vino nuevo fruto de la ardua labor de nuestra gente
en las comarcas con mayor apego a la tradición. Y es que el distintivo sabor
aromático del vino nuevo también se ha podido disfrutar con el triunfo del
movimiento estudiantil en las recientes elecciones de
Pero no ha sido para AMEC
un camino de rosas plastificadas, como lo fue hace años la elección como
senadora de una estudiante de ACEP o
muchos otros ejemplos triunfalistas de estudiantes que hacen carrera política
desde las aulas. No, basta fijarse en los carteles de cada grupo para
desentrañar el propósito de cada programa, desde las siete estrellas
manipuladas con fotoshop por IEC a
la orla happy de SEULL,
pasando a las imágenes de manifestación de AMEC que finalmente fue la candidatura más votada
por una causa lógica y es que como el proceso de maceración del vino, AMEC aglutinó consigo ese ingrediente
genuino que caracteriza la proyección futura de todo movimiento estudiantil: la
participación asamblearia y la consolidación
reivindicativa, sin el amparo logístico de ningún partido político y menos aún
con el beneplácito de ninguna cúpula profesoral, nada más y nada menos que el
ímpetu transformador bien focalizado sin purismos ni estravismos
ideológicos en un lugar llamado universidad cada vez más derechizado
y cada vez menos combativo, pero que aún nos deja ramalazos de esperanza.
Como todo en la vida, atrás quedaron los
capítulos memorables de los 90 en donde PIDE inicialemnte y después el SEC
protagonizaron la lucha contra
Y finalmente pienso que esta teoría puede no
ser aprobada por muchos compañeros de lucha que en el pasado compartimos las
pancartas, allá ellos con sus propias teorías y que les vaya bonito, pero dejen
por favor que la historia siga su curso y no se apropien con exclusividad del
pasado a través del privilegio que otorga cierta forma acomodaticia de vivir
instalados en el presente, no deberían haber motivos para la división ahora
mismo en el seno amplio de un movimiento estudiantil que siempre ofrece sus
logros y desengaños, que podría ser mucho más unido en el espacio y ser mucho
menos distante en el tiempo, más participativo en la calle y menos apático en
las aulas, pero como dice en el fondo aquél son cubano,“no importa si el vino
es amargo, porque es nuestro vino”.
Salud¡¡¡
1 de Diciembre 2008